Jabones artesanales

Aromas de la infancia

El chocolate, la vainilla, el dulce de leche, y muchos otros aromas de la cocina se trasladan a estos productos cosméticos de la mano de una diseñadora rosarina.
Verónica Salamanco

Los aromas de la infancia son los que más perduran en la memoria. Muchas veces se los relaciona con la cocina de la abuela, y al recordarlos, suelen brindar una agradable sensación de placer y de bienestar. Precisamente eso rescató la diseñadora rosarina Carina Cavazza cuando se propuso hacer una línea de jabones diferente y original: “la idea básica era entrar por medio del jabón al mundo de los aromas de las viejas despensas, y jugar con ingredientes como chocolate, canela o café”. Y su entusiasmo creció cuando descubrió que cada uno de esos productos tenía, además, propiedades cosméticas.

Nutrición para la piel

Diseñadora gráfica de profesión, trabajó en Italia en una agencia, luego en una fábrica de ropa y en determinado momento, decidió desarrollar su profesión en forma independiente. Gracias a que su familia trabaja en el rubro de la perfumería, Carina tuvo siempre contacto con el mundo de los perfumes, shampúes, jabones y demás productos cosméticos. “Las ganas de diseñar algo desde cero, donde todas las pautas estéticas dependieran de mí, tener mi marca, poder expresar mi diseño, etc, me llevó a investigar el tema de los jabones”, relató la diseñadora. Con la premisa de “jugar con los sentidos”, estableció esta combinación entre la cosmética y la cocina así comenzó, en 2003, con “La Pasionaria”, una compañía de jabones artesanales que busca combinar algunas reminiscencias de la infancia con el bienestar del baño. Su primer línea se llamó “Aromas de la despensa”, y su packaging, con detalles clásicos, se remonta a los que se utilizaban en los años 40.

La gran aceptación que tuvieron estos jabones la animó a seguir investigando y al poco tiempo, Carina desarrolló una línea de Extra Nutrición. “Aquí trabajamos con manteca, leche y azúcar negro, con aromas muy especiales. En el caso de la leche, es vainillada, y es uno de los olores que más transportan a la infancia”, aseguró la diseñadora. Todos los ingredientes son cremosos y emolientes, y esta línea tiene un alto porcentaje de glicerina, lo que convierte a estos jabones en un producto especial para pieles resecas y agrietadas, alimentándolas con gran suavidad.

Los “Aromas de la patria” surgieron a raíz de una investigación que solicitó un cliente que quería jabones de pasionaria. “En ese momento, nos enteramos que, junto con el ceibo y el jacarandá, la pasionaria fue estudiada para ser elegida flor nacional argentina. Entonces incluimos las tres plantas entre nuestras variedades”, indicó la rosarina, y destacó las propiedades de cada una: “la pasionaria produce, además de su exótica flor, el fruto de la pasión o maracuyá, cítrico de perfume tropical y muy rico en vitamina C. Recomiendo este jabón a las personas particularmente emotivas por sus cualidades sedantes. El ceibo, por otra parte, ya era apreciado por la medicina indígena por sus propiedades cicatrizantes, curativas y sedantes. Aquí logramos un jabón emoliente, fresco, relajante y muy suave. Y el jacarandá tiene bellas flores, color azul lavanda, que nos dan como resultado un jabón muy suave y relajante”.

Otras opciones aromáticas

Las plantas aromáticas no sólo son aliadas en la cocina, sino también en la cosmética, gracias a sus cualidades cosméticas y naturales. Eso investigó la creadora de “La Pasionaria” cuando desarrolló la línea de “Aromas de la huerta”, utilizando como materia prima una selección de hierbas aromáticas milenarias que entraron a la cocina a través de la medicina y de la historia. “Elegimos la albahaca, la menta, el romero, la salvia y el tomillo. La albahaca fue considerada por los antiguos herbolarios una planta sagrada, fragante y fuerte, sedante y relajante”, destacó Carina, “la menta ya aparece en el Antiguo Testamento, que describe su uso para perfumar comedores y elevar el espíritu, de olor intenso y veraniego, que despeja la mente y alivia el cansancio. El romero es reconocido por sus propiedades reparadoras e hidratantes, de aroma cálido, tónico y alcanforado, y combate el agotamiento físico, relaja y descansa los músculos. La salvia, por otra parte, es una planta sagrada venerada por los persas, los hindúes y los celtas, y tiene propiedades estimulantes y reafirmantes. Finalmente, el tomillo, que fue introducido por los romanos en la cocina y para perfumar con él los vinos y quesos, también era regalado por las damas medievales al caballero amado, con el fin de protegerlo en la batalla, porque tiene altas propiedades aromáticas, es desinfectante y depurador”.

La diseñadora tiene una línea de jabones hidratantes con un interesante abanico de aromas y texturas: de dulce de leche, de chocolate, de coco, de café, de vainilla, de miel, de almendras, entre otros.

Junto con los jabones, su empresa ofrece aguas para el hogar, aceites de baño y masajes, cremas deliciosas, sales hidratantes, piedras para aromatizar cajones y guardarropas, todo lo que pueda enriquecer las rutinas del baño, del recibir y del bienestar. También lanzó una línea de aguas de colonia, con atractivos aromas como merengue de limón, jazmines, gardenias y vainilla dulce. Todo para asegurarse un reconfortante momento al final de un día agotador. Y cerrar los ojos y transportarse en el tiempo.