AGRICULTURA

Producir alimentos orgánicos con agua de mar es posible

Un sistema de producción revolucionario en donde el aprovechamiento y la transformación del agua cumple un rol estratégico.
Ambito financiero

 "Nuestra misión es ayudar a los agricultores de todo el mundo a producir más y mejor, teniendo en cuenta siempre qué es lo que pide el mercado pero sin descuidar el medio ambiente y la sustentabilidad de los ecosistemas", esta es la premisa de Eduard Pérez, un emprendedor español que trabaja para aprovechar el recurso más valioso que tiene la agricultura: el agua.

En la ciudad de Almería, España, la firma Tapani Agrox ya tiene bajo su órbita a 3.000 hectáreas que son regadas con agua de mar y producen alimentos 100% orgánicos certificados. "Nuestro sistema se basa en extraer agua del mar Mediterráneo y transformar su estructura molecular (con la desalinización y evaporación de cloruros, entre otras cuestiones técnicas) para que sea utilizada para regar los cultivos. Además, logramos otorgarle a esta materia prima beneficios únicos que colaboran con el mejor desarrollo de la planta para que no se utilicen agroquímicos", detalló a Ámbito Financiero Pérez.

Aunque el proceso parece complejo, este especialista en aprovechamiento de recursos y sustentabilidad detalla que se puede extrapolar a cualquier superficie agrícola siempre y cuando se utilice el riego. "Por ejemplo en la Argentina se podría aprovechar el agua dulce que de por sí ya tiene muchísimos beneficios y realizarle una transformación molecular para que sea todavía más eficiente a la hora de nutrir a las plantas. Por supuesto que esto también tiene que estar acompañado de una agricultura orgánica, porque los consumidores de todo el mundo están entendiendo que son mejores los alimentos libres de agroquímicos y eso es lo que está solicitando el mercado".

Justamente sobre este punto el especialista tiene muchos más argumentos para fomentar su adopción: "En primer lugar, sólo en la Unión Europa el consumo de alimentos orgánicos está creciendo alrededor del 25% anual. Claramente hay que trabajar para democratizar el acceso a este tipo de productos porque es lo que los consumidores están solicitando, no es lógico que se pague el doble o hasta el triple. Hay estudios que detallan que si su precio es 20% superior al de los convencionales, los compradores se inclinan por los orgánicos. Así es que el negocio existe, está creciendo y hay que aprovecharlo. Por otra parte nuestra compañía trabaja no sólo asesorando técnicamente a los productores sino que también somos el nexo con los grandes supermercados y cadenas de abastecimiento que están interesadas en tener estos alimentos en sus góndolas. En Almería es una realidad, y por supuesto que Argentina puede copiar el modelo, y más teniendo en cuenta que sus agricultores son altamente tecnificados y saben muy bien lo que están haciendo".

En cuanto a los costos. el especialista explica que la misión más importante que tiene por delante es justamente llevar a la producción orgánica a los mismos niveles que la convencional, "es nuestra tarea, pero debería ser la de todas las empresas del mundo agropecuario. Si todos nos unimos para desarrollar la agricultura orgánica eficiente, es posible un mundo con más tecnología, mejores alimentos y que cuide al medio ambiente junto a la salud de los consumidores. Nuestro sistema está comprobado que una solución ecológica para aumentar el rendimiento de los cultivos, regenerar los procesos naturales del suelo, disminuyendo los costos de mantenimiento en los sistemas de riego y ahorrar agua, pero todavía podemos seguir expandiéndonos, necesitamos de más productores, proveedores y mentes inquietas que comprendan que llegó la hora de producir responsablemente y se puede hacer, sólo hay que proponérselo".

Pérez también aprovechó la actualidad argentina para plantear alernativas: "En el caso de los limones argentinos que ahora el Gobierno de Estados Unidos suspendió su ingreso, por ejemplo, los agricultores locales podrían transformar parte de la producción en orgánicos y destinarla a aquellos destinos que son ávidos compradores, tal como sucede en Europa. No es lógico que las cosas se negocien entre países, aquí manda la oferta y la demanda y este país con una agricultura tan rica no puede desconocer esta realidad".