Maquinaria

Tractor: entre las urgencias y la seguridad

Un técnico especializado da precisiones para la regulación de los equipos, de manera de buscar un punto de equilibrio entre el rendimiento máximo y la eficiencia de combustible
Santiago Radrizzani

14/07/17-En nuestro país tenemos por herencia, gracias al trabajo de los abuelos, una cultura "fierrera", en especial en Santa Fe, sureste de Córdoba y norte de Buenos Aires. Esto, siendo una gran ventaja con respecto a otras latitudes, no debe quitar valor a la preparación necesaria de las personas para alcanzar las expectativas puestas en un equipo.

¿Cuánto tiempo demanda la selección de la máquina apropiada, y cuánto esfuerzo se emplea en prever su conducción? Tener personas idóneas en el equipo no es lo más caro, pero muchas veces ese aspecto de la gestión puede ser lo más costoso.

Usos dudosos y costumbres

Es difícil aprovechar bien lo que no se conoce en profundidad. Sin embargo, en el campo podemos encontrar varios casos donde se pretende lo contrario, veamos algunos ejemplos.

En tractores con palas frontales, donde el foco se pone en ver el balde que rebalsa, en vez de ver cuánto tiempo se forzó el embrague, se puede ver que el operador se acerca hasta el borde del silo, frena, acomoda la pala y arranca moderando con el embrague para después rematar la carga pisando y soltando éste antes de salir hacia atrás y muchas veces con el motor acelerado para tener una buena respuesta hidráulica.

Los tractores con inversor electrohidráulico pueden soportar mejor este maltrato, aunque en muchos lugares consiguen hacer durar los embragues comunes mecánicos más de 3000 horas; esto es práctica pura, pero sobre pautas precisas.

Algo parecido ocurre en la siembra cuando se pretende arrancar con la máquina clavada, maltratando embrague y motor, arrancar cuidando esto demanda solo 3 metros de siembra dudosa (para eso están la cabeceras), pero asegurando cuidar el embrague y el motor sin demandarle fuerza por debajo de su régimen de torque.

La principal causa de esto es el desconocimiento, nunca analizaron un embrague desarmado o nadie les explicó cómo trabaja, entonces no le buscan la vuelta para hacer lo mismo sin forzarlo.

En siembra o labranza se pueden encontrar tractores trabajando con una caída de vueltas superior a 300 rpm que aparentan ir bien (por no calarse), pero los motores nunca fueron diseñados para esa carga, los fabricantes aconsejan una caída mucho menor para uso continuo. El caso opuesto sería trabajar con una caída de solo 20 rpm, donde el motor apenas cambia el ruido, con un consumo por hectárea muy alto, el cambio se fija solo en función de la velocidad de avance requerida del implemento y no se busca la eficiencia del motor. Hoy en día los motores permiten trabajar a distinto régimen, antes para trabajos de tiro de usaba el motor a fondo donde se encuentra el rendimiento máximo del equipo, pero no la eficiencia de combustible.

Los sistemas hidráulicos pueden dar dolores de cabeza cuando están mal entendidos, no es raro encontrar mal dimensionados entre el tractor y la máquina (caudal de bomba, diámetro de mangueras, compatibilidad de las punteras, aceites distintos...etc.), Si alguna vez escucharon que un "tractorcito viejo" levantó mejor una máquina que uno moderno con bombas de mayor caudal, estamos en un caso de estos. Llama la atención ver que el motor cae más vueltas al levantar el marcador (que es liviano) que al levantar la máquina entera. Es importante interiorizarse en esto, al menos para comprender por qué en el campo ante un problema, los fabricantes de la sembradora hablan del problema en el tractor y los técnicos de los tractores acusan a los componentes de las sembradoras (válvulas, pasos calibrados, etc.).

Los implementos tienen cada vez más demandas hidráulicas y cuando no se atienden las anomalías los desgastes prematuros aparecen siempre. Es de esperarse sistemas electrónicos en las sembradoras con motores variables para ganar precisión, esto también va a demandar sus cuidados extras con los que habrá que familiarizarse.

Tenemos también costumbres difíciles de cambiar, como dejar el motor en marcha al bajar del tractor, sabiendo de antemano que va a ser más de 5 minutos la detención (que después pueden ser 15 o 45) y vemos claramente cómo se afloja toda la carrocería vibrando al ritmo del motor que nunca fue diseñado para marchar en ralentí períodos largos. Simultáneamente con esta "costumbre campera" (arrastrada de la época de los tractores de arranque en la loma), hoy se están desarrollando sistemas para que al detener el auto (un semáforo), el motor se pare solo y arranque nuevamente al pisar el embrague o el acelerador en las cajas automáticas, motivados por la eficiencia del combustible en 30-50 segundos que pueda durar un semáforo.

Es común ver un tractor sacando un camión patinando con una sola rueda por que el operador piensa que si usa el bloqueo va a romper el diferencial, es otra creencia difícil de entender, cuando desde hace muchos años hay tractores que al bajar el implemento automáticamente bloquean el diferencial.

Muchos operarios consideran que si ven la temperatura muy arriba, no deben detener el motor "porque se puede agarrar"; esto lo escucharon en algún lugar y en algún caso (los menos) puede ser una buena decisión, pero lo correcto es identificar rápidamente la causa y después tomar la decisión, si hubiera una manguera reventada difícilmente consiga bajar la temperatura por más que lo ponga contra el viento, le limpie el radiador o le agregue agua (en esto los equipos de prevención de corte son muy útiles).

Estos son solo algunos ejemplos de negligencia comunes en la diaria, lo importante es a la hora de los problemas, saber que se puede probar o no para seguir trabajando, en esto la experiencia juega un papel clave que solo puede reemplazarse con premisas muy claras.

Los pilotos automáticos, los sensores de siembra, la pantallas con gran información (entre otros tantos avances que surgen), son herramientas de gran ayuda para minimizar pérdidas, solo debe asegurarse una buena capacitación inicial del proveedor (como cualquier equipo nuevo), tal vez después puedan solucionarse la mayoría de los inconvenientes por un celular, pero hablando el mismo idioma después de haber compartido la pantalla arriba del equipo, evitando que la inversión no se transforme en un problema. La familiarización de muchos jóvenes con celulares o computadoras en muchos casos, permite un rápido aprendizaje de estos equipos.

Confundir accidente con falta de prevención es un error muy grave, no se puede asumir que los accidentes pasan de la nada: en maquinaria agrícola más del 95 % de los mal llamados accidentes fueron en realidad falta de prevención, por negligencia o por apuro. Lamentablemente de esto se habla poco y se piensa que ocurren por mala suerte.

Lo importante es identificar claramente y prever las situaciones de riesgo, no solo para prevenir los accidentes, sino para poder trabajar concentrados en la labor confiando en que la máquina está en óptimas condiciones, lo importante es que todo el equipo se concientice. No hay nada tan urgente que deba hacerse hacer sin seguridad.

Esta nota fue publicada en Revista Chacra de Junio