EMPRESARIAS

Los desafíos de las empresas familiares

"No hay nada peor que ver hermanos o primos peleándose por un campo o por temas de negocios". Así lo indicó Andrea Grobocopatel, productora agropecuaria.

 12-10-17 "No hay nada peor que ver hermanos o primos peleándose por un campo o por temas de negocios". Así lo indicó Andrea Grobocopatel, productora agropecuaria, ex integrante de Los Grobo y presidenta de la Fundación Liderazgos y Organizaciones Responsables (FLOR), durante la segunda jornada del CREATech que se está realizando en la ciudad de Córdoba.

Grobocopatel explicitó cuáles son, desde el punto de vista de su experiencia personal, los principales desafíos que enfrentan las empresas familiares. En los principales problemas más frecuentes se incluyen las diferencias de objetivos: no todos los integrantes de la empresa tienen los mismos objetivos personales. Eso es bueno; cada persona es diferente. Pero es necesario hablarlo y ser plenamente consciente de la situación, para evitar que se generen choques entre los miembros.

La existencia de un fundador inflexible y resistente a los cambios es otro de los inconvenientes. "Con mis hermanos, tuvimos que hacer un enorme esfuerzo para lograr que nuestro padre nos haga un lugar en la empresa", explicó la oradora. "Tuvimos que demostrar que realmente éramos capaces de manejar y administrar el capital de la compañía".

"Cuando un fundador construye una empresa, su objetivo debe ser que la manejen los mejores. Los hijos deben trabajar en la compañía solamente si lo desean y si eso los hace felices", comentó Grobocopatel.

Cuando se combina familia con empresa, no es fácil mantener la armonía. Para lograrlo hay una herramienta fundamental: el diálogo. "A veces a los hombres les cuesta más hablar y preguntar. Las mujeres somos mejores en esa tarea. Por eso lamento que en este tipo de encuentros profesionales a veces haya pocas pocas mujeres", comentó. Y enfatizó la importancia de desarrollar habilidades comunicativas. "No importa si alguien se enoja y se pelea. Eso ocurre. Lo importante es escuchar al otro y tratar de tomar decisiones. Y verificar en todo momento si se comparte o no el mismo proyecto".

Vivimos en un mundo es volátil, incierto, complejo y ambiguo. Para Grobocopatel, la mejor forma de enfrentarlo es consiguiendo gente distinta, que no piense exactamente como uno. "Antes se buscaba a gente de la misma edad, o que haya ido a la misma escuela, pero hoy el desafío es estar con gente distinta, que nos ayude a ver el mundo de otra manera", explicó.

Llega un momento en que el empresario debe salir del día a día. "No es lo mismo ser dueño que ser gerente. Si estamos todo el día trabajando en cuestiones operativas, no nos hacemos lugar para pensar en el futuro", señaló la disertante. "Hay que encontrar personas que hagan las tareas cotidianas por nosotros. Nuestra función, como dueños, es anticiparnos a los hechos y viajar por el mundo para ver cómo agregar valor".

La oradora explicó que luego de los primeros diez años de Los Grobo (empresa que comenzó en 1984 cuando su padre se separó de su hermano), ella y sus hermanos se dieron cuenta de que la empresa no podía crecer porque no tenían tiempo para pensar el futuro. "Eso implicó salir de la ejecución cotidiana. Contratar desde contadores hasta ingenieros agrónomos", comentó.