Maquinaria para silaje y henolaje

Bien picado

La producción ganadera de punta exige calidad en todos los pasos, desde el inicio de la producción del alimento hasta la preparación y distribución de raciones. La confección del silo es parte de esa cadena y las picadoras de forraje acompañan el proceso de tecnificación y mejora de la calidad.
Ing. Agr. Ezequiel Pezzoni para Chacra

El armado de un silo de maíz o sorgo, un henolaje de alfalfa u otro recurso forrajero húmedo es una tarea que obliga a prestar atención a muchos detalles en busca de una reserva forrajera de alta calidad y durabilidad.

La picadora de forrajes juega aquí un papel para considerar. Vamos a analizar en estas líneas los recientes avances tecnológicos que están presentes en las máquinas de última generación que permiten hacer un mejor trabajo.

El canal de alimentación se compone de cuatro rolos que comprimen el forraje entre ellos de modo de presentarlo al rotor de picado bien compacto para un corte neto y preciso. La tensión de estos rodillos depende de resortes que se regulan a tal fin y en los modelos más nuevos también tienen un cilindro hidráulico conectado a la línea de presión de la máquina. Esto permite funcionar además como amortiguador de modo que la compresión y la alimentación son más uniformes.

El afilado de las cuchillas desde la cabina en forma automática es ya una constante en las máquinas disponibles en Argentina. No por eso es una tecnología para dejar de mencionar, el tiempo que se gana cuando con solo apretar un botón se dispara un ciclo de afilado es sorprendente. Normalmente se puede programar el lapso de tiempo entre dos ciclos de afilado de modo que el mismo monitor de la máquina avisa.

La frecuencia de afilado óptima depende mucho del forraje a picar y de las condiciones del lote. El concepto que se debe recordar siempre es que mantener las cuchillas con un buen filo tiene dos efectos muy importantes. Uno de ellos sobre la calidad del producto obtenido. Es decir, que se logran partículas con cortes netos y sin desgarros lo cual facilita luego la compactación y eliminación del aire durante la confección del silo, fundamental para la durabilidad del mismo. El otro efecto importante es sobre la máquina; cuando el filo es bueno y el corte es neto, el consumo de energía es el mínimo, y como la única fuente de energía en la picadora es el gasoil, hay un menor consumo de combustible y por tanto menor costo operativo.

El accionamiento hidráulico de los rolos alimentadores permite regular el largo de picado desde la cabina con suma facilidad y agilidad. En los últimos meses apareció la opción de configurar el largo de picado en función de la humedad del forraje. Se define previamente el tamaño de partícula para cada rango de humedad y la máquina luego, de modo autónomo, ajusta la velocidad de los rolos (tamaño de partícula) según la humedad del forraje que es leída también por un sensor específico.

El inoculante para silos es una constante. Las máquinas también han evolucionado en este sentido. Es factible hoy en día dosificar según el rendimiento del cultivo, es decir que a cada tonelada de forraje le llegue la misma cantidad de inoculante. Pero lo más interesante es la posibilidad de variar la dosis que se aplica a cada tonelada según su porcentaje de humedad. Todo esto en forma autónoma, desde ya; se configura, previamente, en el monitor de la máquina las diferentes dosis según la humedad del forraje y el ajuste se produce sin intervención del maquinista.

Cracker, sí

Los rolos procesadores de grano, conocidos como el cracker, son una herramienta fundamental para poner en disponibilidad para el animal toda la reserva alimenticia que los granos poseen. Cuando el grano está entero el animal aprovecha un bajo porcentaje del almidón de éste. En cambio, cuando está quebrado o al menos dañado la digestibilidad de los mismos aumenta notablemente.

Según sea maíz o sorgo, la configuración del cracker debe ser diferente. Es sabido que los granos del sorgo son más difíciles de quebrar debido a su menor tamaño y mayor dureza (según su estado de madurez). Por tanto para este cultivo se recomienda siempre el uso de rolos con mayor cantidad de dientes y de ser necesario aumentar la diferencia de régimen entre los mismos.

La agresividad del procesador de granos depende de la cantidad de dientes y de la diferencia en el régimen de giro de cada uno de ellos. En términos generales tal diferencia puede variar desde un 20 % hasta un 60 %. Asociado a esto, hay que tener presente que mayor agresividad implica mayor consumo de energía, que como se dijo, proviene del gasoil. Así las cosas, es razonable pagar al contratista un adicional por el uso del cracker, más aún cuando se pica sorgo, a sabiendas que el aprovechamiento del silaje será mayor, con mejores resultados productivos, sea carne o leche el objetivo.

Gestión eficiente

Las picadoras están equipadas con motores de gestión electrónica y un sistema de propulsión electro hidráulico, los que, combinados, permiten una gestión integral de los movimientos de la máquina siempre pensando en el máximo aprovechamiento de la potencia disponible según la necesidad de la máquina y sin dejar de prestar atención al consumo de combustible, que sabemos, es un ítem importante en el análisis de costos de un equipo de picado.

Esta gestión electrónica integral permite por ejemplo reducir el régimen del motor durante el transporte en caminos con velocidad de desplazamiento de 40 km/h. También es posible definir una velocidad de avance para el trabajo y la máquina se ajusta de un modo autónomo para mantener dicha velocidad. Esto hace más sencillo el seguimiento de los remolques durante el picado.

En las máquinas con doble tracción, cuando uno de los ejes patina de más el caudal hidráulico es dirigido en mayor porcentaje al otro eje de modo de sobrepasar, sin inconvenientes, el sector blando del suelo.

En algunos de los modelos presentados recientemente el régimen del motor se reduce durante los giros en la cabecera, de este modo se reduce también el consumo de combustible. Vale considerar que la picadora promedio hoy en día en Argentina tiene 510 cv de potencia máxima (según informe de INTA); esto significa un consumo aproximado de entre 70 y 100 l/h, por lo que un pequeño porcentaje de reducción del consumo representa mucho dinero al final de la campaña.

(Más información en revista Chacra de Febrero 2018)