INTA MANFREDI

Más forraje, con tecnología e información

La intensificación de la ganadería obliga a una planificación ajustada del alimento en cantidad y calidad. El objetivo es alta producción de recursos a bajo costo.
Chacra

04-07-2018 La novena edición de las jornadas sobre forrajes conservados que organiza el INTA Manfredi, en Córdoba, continúa mostrando a sus asistentes las novedades tecnológicas en maquinaria y los avances en la gestión de procesos para lograr alimentos de calidad.

Diferentes alternativas en el manejo de la producción forrajera fueron expuestas por expertos de cada área.

El desecho como insumo

El asesor técnico Hernán Felicioni expuso sobre el uso de efluentes en los sistemas ganaderos intensivos como biofertilizante. Con la adopción de este producto se lograron interesantes ganancias económicas, sin dejar de analizar y destacar la importancia de la visión de largo plazo y la sustentabilidad de esta práctica.

Con pruebas a campo de más de cinco años, se sigue viendo el efecto de la aplicación de los efluentes en los suelos, incluso en años con precipitaciones inferiores al promedio.

En uno de los establecimientos modelos que presentó Felicioni, comenzaron por evaluar las necesidades del suelo y los cultivos. Allí concluyeron, a partir de un análisis comparativo, que aplicar 60 toneladas por hectárea de un efluente, al cual se le analizó el contenido de nitrógeno, fósforo y potasio, materia orgánica y otros nutrientes, representa 2.000 kilos más de grano de maíz contra lote testigo que no recibió tratamiento con el biofertilizante.

"A precio de hoy, esos 2.000 kilos, a valores de 3.500 pesos por tonelada de maíz, son 7.000 pesos más por hectárea de ingreso adicional. Una parte de ese maíz se ensiló y se obtuvieron 2.500 kilos por hectárea de materia seca adicional. Además, si asumimos que por cada 1,5 kilos de materia seca obtenemos un litro de leche (6 pesos por litro de ingreso bruto) tenemos una ganancia de 10.000 pesos por hectárea", aseguró Felicioni.

Por su parte, el asesor mostró imágenes de un lote de sorgo en una campaña con falta de lluvias. En un mismo lote, el cual se fertilizó en una parte con estiércol y en otra no se aplicó, se obtuvieron dos tamaños de planta claramente diferentes. En números, según los datos del técnico, esto representó un 30 % más del cereal.

Silajes

A posteriori de la exposición de Felicioni fue el turno de Marcelo De León, quien enfocó su charla en la obtención de silajes de sorgo y maíz de calidad. Centrado en el momento de la confección del silaje, el técnico sostuvo que "hay un momento óptimo para ensilar.

El criterio para definirlo está dado por el porcentaje de materia seca y el estado de madurez del grano". Al respecto, agregó que, a diferencia de cómo se lo hacía, "ya no es determinante en primer término el estado del grano para ensilar; esto se debe a las características de los nuevos híbridos y de los materiales que se destinan a silaje".

"El productor se debe concentrar en aquellos factores que puede controlar, sobre los cuales puede accionar para mejorar el resultado técnico de la práctica del ensilado", subrayó De León.

Respecto a ciertos indicadores presentes en el grano, el técnico destacó que un cuarto de línea de leche brinda, en distintos híbridos, entre 25 y 39 por ciento de materia seca, y entre 31 y 39 por ciento de materia seca con media línea de leche. "Cuando empieza a formarse la línea de leche, hay que determinar el contenido de materia seca. De acuerdo a los datos, el maíz típico se seca a razón de 0,5 por ciento de materia seca por día", afirmó De León.

De esta manera, es posible calcular el momento en el que se obtendrá el contenido objetivo. También explicó que de los tres componentes de la planta: tallo, hojas y grano, el primero de ellos es el que mayor contenido de humedad tiene y el que más lentamente se seca.

Para el caso de los sorgos forrajeros, De León indicó que requieren casi una semana para perder un uno por ciento de humedad; en cambio, los sileros tienen una tasa sensiblemente superior de secado. Esto implica que si desechamos los 50 centímetros inferiores del tallo, se obtiene un picado con valores mayores de materia seca; como contrapartida, se pierde entre un 10 y 15 por ciento de producción, pero lo obtenido es de mayor calidad por la mayor proporción de grano.

Por Ezequiel Pezzoni