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Los siete principios clave para la prevención de mastitis

Un problema importante: el impacto de esta dolencia varía de acuerdo con el tambo, y en muchos casos determina el valor de la leche y sus derivados.
28 de Diciembre de 2018

 Con el objetivo de lograr una baja prevalencia de mastitis y alta calidad de la leche, los principios generales para la prevención de la mastitis deben ser aplicados y adaptarse a las diferencias de manejo, geográficas y regionales. Inicialmente mantener la máquina de ordeñar limpia y en funcionamiento correcto de forma permanente.

Principio #1. Ordeñar las vacas con los pezones limpios, bien estimulados y secos, especialmente la punta del pezón. Estas medidas ayudarán a prevenir las mastitis por fuentes ambientales y a preservar la calidad de la leche cuando el conteo es por placas bacterianas y coliformes. Tanto el pezón como la punta del mismo deben ser lavados con agua y secados completamente antes de que se inicie el ordeñe, ya sea manual o mecánico. Se debe dar un énfasis especial a la punta de los pezones. Otra medida positiva adicional puede ser el predipping; o sea, sumergir los pezones antes del ordeñe en una solución antiséptica. Aspersores y rociadores en los corrales antes del ordeñe también son recomendados en las lecherías grandes.

Principio #2. Prevenir la transferencia de organismos patógenos de una vaca a otra durante el ordeñe. El resultado más exitoso para el control de las mastitis contagiosas por organismos patógenos es mediante la prevención; o sea, evitar la difusión de la mastitis de una vaca enferma a otra sana durante el proceso de ordeñe. Se pueden usar muchas técnicas diferentes para controlar la transferencia de patógenos. El objetivo es impedir el traspaso de bacterias de una vaca a otra. Se recomienda el uso de toallas individuales (de papel, tela o trapo) en la preparación de la ubre y los pezones. El ordeñe de las vacas infectadas separadas o en diferentes unidades de ordeñe ayuda a proteger las sanas. Un corral hospital para las vacas enfermas con una unidad de ordeñe diferente es también otro método recomendado. 

Se debe evitar el ordeñe de las vacas recién paridas en el corral donde están las enfermas. El sellado de los pezones después del ordeñe es muy importante; una vez finalizado, los pezones deben ser totalmente sumergidos (no menos del 90%) en una solución antiséptica, proceso denominado postdipping. Mientras más se cubra el pezón, más efectiva será la acción del antiséptico. El uso de una taza o vaso es mucho más eficiente que el rociado.

Principio #3. Prevenir daños de los pezones durante el ordeñe. Cualquier herida o lesión en los pezones o en la punta de los mismos termina en un nuevo caso de mastitis. Es muy importante aplicar una rutina precisa de ordeñe (colocación de las pezoneras, alineamiento y remoción de las mismas); la máquina de ordeñar debe funcionar correctamente, se debe llevar a cabo un rutinario control del equipo de ordeñe (control de pezoneras, presión de vacío, limpieza de pulsadores, etc.). 

Un control periódico de los pezones, especialmente del orificio del pezón, puede ser un buen indicador de algún problema en los mismos. Se deben controlar todos los lugares o ambientes donde pueda existir algún peligro de lesión para los animales (como camas, corrales, diseño y mantenimiento de los galpones, etc.). Es necesario identificar y almacenar debidamente las pezoneras o tetinas de reemplazo para prevenir una posible degradación por la temperatura.

Principio #4. Proveer un ambiente que permita a las vacas permanecer limpias entre ordeñes. Las camas y las áreas de descanso limpias previenen la contaminación de los pezones por microorganismos ambientales y reducen el tiempo de preparación y lavado de los pezones. Un confort apropiado de las vacas implica un mayor uso de los corrales (freestalls). Una evaluación del uso de los corrales puede ser útil para determinar la comodidad de los animales. 

El ambiente donde se encuentran las vacas tiene una relación directa con la calidad de la leche, especialmente si el Principio #1 es violado. Los aspectos de mayor interés que deben ser controlados son: un buen drenaje, la rutina diaria de remoción de estiércol (heces más orina) y la ventilación. Es necesario evitar el hacinamiento o una excesiva cantidad de animales por unidad de superficie.

Principio #5. Detección precoz o temprana de nuevas infecciones (clínicas y sub-clínicas). Es sumamente necesario preservar el flujo o salida de la leche, asegurando respuestas deseables a los tratamientos y la prevención de infecciones crónicas.

Una detección precoz o temprana de la mastitis puede evitar una posible epidemia. La detección temprana puede hacerse mediante la observación de los primeros chorros de leche antes del ordeñe, la palpación de la ubre y los pezones, el uso del California Mastitis Test (CMT) o por varias formas de conteo de células somáticas (electrónico o por conductividad eléctrica). Es importante usar los diferentes sistemas de detección en forma simultánea y rutinaria. Los ordeñadores deben ser entrenados para el uso de estas técnicas, como también del manejo de la información y los datos obtenidos.

Principio #6. Correcto uso de los antibióticos. Un uso apropiado de los medicamentos asegura un tratamiento exitoso, evita enfermedades crónicas, disminuye el costo de medicamentos y previene residuos de antibióticos en la leche. Los tratamientos deben estar escritos en protocolos, los cuales son considerados la clave del éxito. Estos protocolos deben asignar a los diferentes empleados, vaqueros y ordeñadores las responsabilidades de detectar, tratar e identificar las vacas registrando (escribiendo) la información obtenida. 

El veterinario de cada establecimiento debe estar involucrado en la preparación correcta de los protocolos y el entrenamiento de las personas que administrarán los tratamientos. Los antibióticos para un solo uso, preparados comercialmente, se deben almacenar adecuadamente para preservar su calidad. El uso de sobredosis de antibióticos debe limitarse a las indicaciones de los médicos veterinarios. Se recomienda el uso coordinado de antibióticos con las industrias lácteas para la evaluación de posibles residuos en la leche.

Principio #7. Entrenamiento del personal en la rutina de ordeñe. Los nuevos ordeñadores deben ser entrenados y los otros deben recibir actualizaciones sobre las técnicas de ordeñe que se espera que puedan aplicar. Es difícil cambiar los malos hábitos, por lo tanto, si se comienza con la técnica correcta, se obtendrán mejores resultados. Las discusiones sobre control de mastitis y calidad de leche se pueden usar para reforzar conocimientos y estimular el trabajo correcto. El conteo de células somáticas en la leche del tanque, el conteo de placas, conteo de coniformes, etc., deben ser herramientas fáciles de usar por los empleados. 

A pesar de los diferentes sistemas de producción animal y manejo a través de las distintas cuencas y regiones geográficas, estos principios para la prevención de la mastitis se pueden aplicar con éxito en cualquier localidad. Los productores y el personal a cargo de las diferentes tareas deben poner en práctica las formas más apropiadas de acuerdo a cada situación y sistema de manejo, y tratar de aplicar cada uno de los principios mencionados en este trabajo. La aplicación rutinaria de estos principios dará como resultado una baja prevalencia de mastitis y una mayor producción de leche de alta calidad.

Por Claudio E. Gauber, para Revista Chacra