GANADERÍA

Uruguay vuelve a apostar a la producción de ovinos

Fruto de la investigación productiva y la investigación social, Canelones vuelve a ser un departamento ovejero.
12 de Agosto de 2019

A media hora del centro de Montevideo, en Bella Vista -un paraje próximo a Los Cerrillos-, Edgardo Marchicio dejó de cultivar hortalizas y pasó a criar ovejas. Le fue bien y no es el único que apostó a explotar pequeñas majadas en una zona del país donde el ovino casi había desaparecido. 

Ya son decenas y hace dos meses dieron un paso clave: crearon la Asociación Nacional de Pequeños Criadores de Ovinos (Anpco). Y ahora quieren contagiar a otros. Andrés Ganzabal lleva 38 años diseñando y validando tecnologías. Es profesional del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA) y fue quien los entusiasmó. 

Con la caída de la corporación lanera australiana, la expansión forestal, el avance de la soja y el arroz y el crecimiento de la lechería, se desplazó a la oveja y el stock cayó bruscamente, de 26 millones de cabezas en 1992 a 6,3 millones en la actualidad. 

En el camino hubo mojones clave, como haber desarrollado una tecnología atractiva para la pequeña escala, con la introducción en la década de 1990 de la raza Frisona Milchschaf, de altísima precocidad sexual -a los seis meses se encarnera, pariendo con un año-, alta producción de leche y habilidad materna que permite criar dos corderos de 35 kilos en cuatro meses -más que su propio peso- y productora de lana blanca. Todo eso comiendo solo pasto. 

"El objetivo fue promover la ovinocultura en predios familiares, con foco en la intensividad, en la eficiencia, promoviendo el desarrollo social", expresó Ganzabal. Con la tecnología detenida, no alcanzaba con publicarla para que sea adoptada. 

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Se recurrió a la imaginación y la creatividad para generar una motivación y se pasó de una investigación productiva a una social, para detectar herramientas útiles para que eso que en los libros y en las estaciones experimentales funcionaba muy bien pudiese tener los mismos resultados a nivel comercial. 

Dado que la mejor manera de que el productor se convenza de la utilidad de nueva tecnología es que la vea en funcionamiento, se llegó a otro mojón clave: con base en algunas experiencias en 2004 se comenzó a trabajar en los llamados fondos rotatorios ovinos

Las primeras ovejas fueron entregadas a un productor en San José, se sumaron los casos y hubo una ayuda extra: la valorización de los corderos como producto de esos sistemas. Los precios internacionales subieron y fue clave la venta directa como sistema comercial, permitiendo una ganancia mucho mejor. La buena tecnología y los buenos precios por el cordero fueron los motores de una revolución que sigue. 

Un acuerdo con la Comisión Nacional de Fomento Rural expandió la movida a 27 sociedades de fomento de todo el país. Más de 250 productores han recibido ovejas y un alto porcentaje sigue en el sector con base en el material genético original. 

Fuente: El Observador

Etiquetas: mercosur, uruguay