Jardinería

Cómo comprar una planta

Darse una vuelta por los viveros llenos de color provocan ganas de renovar nuestro balcón o jardín. Algunos consejos para acertar en la elección.
Chacra

La primera cuestión a considerar es la orientación que tiene nuestro espacio verde (jardín, balcón, terraza o patio). Teniendo en cuenta que el sol sale por el este y se pone por el oeste, se puede calcular la orientación, y en función de este dato, planificar nuestra compra. La mejor orientación es el este y/o el noreste, el mejor sol y el más sano para las plantas. El sol después del mediodía es muy fuerte y algunas se pueden ver afectadas por este tipo de exposición solar, ya que no todas la pueden tolerar.

Otro dato a tener en cuenta es saber cuánta dedicación le dedicaremos a las plantas que compraremos. Hay plantas de fácil cultivo, plantas con bajo mantenimiento, plantas que requieren cuidados (por ser propensas a plagas y enfermedades) y plantas que requieren mantenimiento. También es importante que la elección se haga según las reales posibilidades. Tomar conciencia del tiempo y del conocimiento que se tiene sobre las plantas es igualmente relevante, ya que hay especies exigentes y otras que viven en cualquier condición. Es preferible tener una planta común en buen estado que comprar con ilusión algo que no conocemos y que se marchite al poco tiempo.

Con estos factores sobre la mesa, podremos elegir qué especie comprar y dónde la colocaremos. Por ejemplo, si al jardín o balcón le da poco sol y no es muy aireado, no deberíamos poner rosas porque crecerán débiles y sometidas a enfermedades. Es mejor elegir otras plantas que evolucionan muy bien bajo esas condiciones.

Si nos gustan las orquídeas pero en nuestro espacio no se registran heladas, podemos potar por una solución simplísima: tener una flor de patito (Oncidium) en los árboles, que prácticamente no requiere cuidados.

Algunas ideas

Los viveros están repletos de flores de diverso color y tamaño y dan ganas de llevar de todo un poco. Pero es importante frenar el impulso y planificar la compra. Adquirir dos o tres de cada planta es un error porque después en el jardín no producen el mismo efecto, sino que en general el conjunto crea una sensación de desasosiego. Los macizos multicolores pueden ser un hallazgo pero como todas las cosas aparentemente simples requieren mucha pericia para componerlos. Son un acierto seguro los manchones de flores de un color o con un par de tonalidades.

Si se buscan herbáceas, sería bueno que ya tuvieran alguna flor, así se conoce su color. También debe tener muchos pimpollos para asegurar la duración de su atractivo. Al momento de elegir la planta, conviene buscar las vigorosas, sin manchas en las hojas y con follaje denso. Un ejemplar bien cuidado también se nota en el sustrato que trae: la superficie no debe tener algas ni sales.

Muchas plantas decaen después de comprarlas, y su aspecto se desluce. Sucede que muchas se producen bajo condiciones bastante protegidas y cuando llegan a la venta el sustrato donde crecen está al límite de contenidos óptimos de nutrientes. Por eso una buena práctica es ponerlas tan rápido sea posible en una maceta más grande y agregarle sustrato o ubicarla cuanto antes en tierra. Para replantar, hay que usar tierra de buena calidad: porosa, liviana, fértil y con mucha materia orgánica. También hay que considerar que estas plantas se suelen cultivar en invernáculos o con algún tipo de sombreado, y si pretende ubicárselas en el exterior, tendrán que rustificarse y adaptarse a las nuevas condiciones.

Es importante acercarse a un vivero reconocido y confiable. Esto garantizará la calidad de los ejemplares y buen asesoramiento en cuanto a las necesidades de cada especie acerca de las condiciones ambientales y al volumen que alcanzarán de adultas. Los cuidados iniciales recomendados en las plantas jóvenes influyen en un óptimo desarrollo y una buena respuesta.