Alerta por la tucura sapo: piden reforzar el monitoreo y actuar sobre los primeros focos

Con el inicio de la temporada de nacimientos en la Patagonia, el SENASA recomienda intensificar el monitoreo y actuar sobre los primeros focos. La detección temprana permite mejorar la eficacia del control y reducir el impacto sobre pastizales y cultivos.

28 de Septiembre de 2026

Con el comienzo de la temporada de nacimientos de la tucura sapo en la Patagonia, se vuelve clave reforzar el monitoreo de los establecimientos y ambientes donde la plaga estuvo presente en años anteriores. El objetivo es detectar los primeros focos y realizar un control temprano, cuando los insectos atraviesan los estadios iniciales de desarrollo y son más vulnerables. El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) recomienda prestar especial atención a los sitios donde se registraron posturas o presencia de tucuras durante temporadas anteriores, además de realizar recorridas periódicas para identificar la aparición de ninfas. Los primeros nacimientos se producen hacia fines del invierno y comienzos de la primavera. En esta etapa, la vigilancia resulta determinante para evitar que las poblaciones aumenten y se dispersen hacia nuevas áreas. Ante la detección de focos, el organismo sanitario señala que el control debe realizarse de manera oportuna y utilizando únicamente productos fitosanitarios autorizados por el SENASA para esta plaga.

Alerta por la tucura sapo: piden reforzar el monitoreo y actuar sobre los primeros focos

Una estrategia que requiere coordinación

El manejo de la tucura sapo no depende solamente de las acciones individuales en cada establecimiento. Por tratarse de una plaga que puede afectar extensas áreas de la región, la prevención requiere coordinación entre organismos públicos, instituciones científicas, gobiernos provinciales, productores y otros actores vinculados al territorio. En este marco funciona la Mesa Interinstitucional para el Manejo de Tucuras en la Patagonia Argentina (MTP), coordinada por el SENASA, que reúne a distintos organismos e instituciones con el objetivo de fortalecer el monitoreo y mejorar la capacidad de respuesta frente a la aparición de focos. El espacio permite intercambiar información sobre la situación de la plaga, fortalecer las capacidades de monitoreo, validar tecnologías, generar alertas y coordinar acciones de prevención y control. La articulación resulta especialmente relevante para intervenir en forma temprana y evitar que los focos iniciales evolucionen hacia situaciones de mayor impacto productivo. La participación de productores y comunidades también constituye un componente central de esta estrategia, ya que la detección en el territorio permite activar las medidas de control con mayor rapidez. Como parte de este trabajo conjunto, el SENASA y otras instituciones que integran la Mesa elaboraron la "Guía de recomendaciones para el monitoreo y control de la tucura sapo", que reúne herramientas y criterios para facilitar la detección, el seguimiento de las poblaciones y el manejo preventivo.

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Una especie nativa que puede generar pérdidas productivas

La tucura sapo (Bufonacris claraziana) es un insecto herbívoro nativo de la Patagonia argentina. Su presencia se concentra principalmente en sectores de las provincias de Río Negro, Chubut y Santa Cruz. A diferencia de otras especies de tucuras, no posee alas y se desplaza caminando o mediante saltos. No representa un riesgo para las personas, pero cuando alcanza altas densidades puede convertirse en un problema para la producción agropecuaria. El impacto se produce principalmente sobre los recursos forrajeros, ya que puede afectar pastizales naturales, pasturas y cultivos. En zonas ganaderas, una elevada presencia de tucuras puede traducirse en una menor disponibilidad de alimento para los animales. Su ciclo biológico también marca la ventana de oportunidad para la prevención. Durante los meses fríos, los huevos permanecen en el suelo y las ninfas comienzan a emerger hacia fines del invierno. La especie presenta una generación anual y su ciclo continúa durante los meses siguientes. Por eso, identificar los primeros nacimientos y actuar sobre los focos iniciales resulta una de las principales herramientas para reducir el impacto de la plaga. El monitoreo sostenido, la comunicación de los focos detectados y la coordinación entre instituciones y productores permiten anticiparse a la expansión de las poblaciones y fortalecer una estrategia preventiva para la Patagonia.

El impacto se produce principalmente sobre los recursos forrajeros, ya que puede afectar pastizales naturales, pasturas y cultivos.

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