El agro desafió la crisis laboral y sumó 13.400 empleos registrados
La actividad rural incrementó 4,3% su dotación formal desde noviembre de 2023 y fue la principal excepción en un mercado que perdió 241.000 puestos durante ese período
Mientras buena parte de la economía redujo personal, el sector agropecuario avanzó en sentido contrario y logró aumentar la cantidad de trabajadores asalariados. Esta mejora sobresalió en un escenario marcado por doce meses consecutivos de retroceso del empleo privado, la secuencia negativa más extensa desde el inicio de la serie, en 2009.
De acuerdo con un análisis desarrollado por Fundación Mediterránea mediante el IERAL, el trabajo formal en empresas acumuló una contracción cercana al 3,8% desde noviembre de 2023. Sin embargo, el desempeño mostró profundas diferencias según la rama productiva.
La producción primaria fue la única gran actividad que consiguió escapar de esa tendencia. Con una suba del 4,3%, incorporó alrededor de 13.400 asalariados en blanco y se transformó como la principal excepción dentro de un mapa laboral predominantemente negativo.
En mayo de 2026, la cantidad total de empleados privados inscriptos se ubicó en 6,13 millones, unos 135.000 menos que un año atrás. Esa cifra también quedó lejos de los 6,27 millones alcanzados durante el mismo mes de 2025, cuando la recuperación iniciada tras el ajuste de 2024 perdió impulso.
Construcción e industria encabezaron las bajas
El deterioro más pronunciado se produjo en la construcción, que recortó 14,2% de su plantilla desde finales de 2023. Le siguieron minería y energía, con una merma del 8,4%, y la industria manufacturera, con una disminución del 7,2%.
En términos absolutos, las fábricas eliminaron aproximadamente 85.600 posiciones, mientras que las obras prescindieron de otras 62.700. En conjunto, ambas ramas concentraron 148.300 bajas, una porción significativa del saldo acumulado durante el período analizado.
También se verificaron resultados adversos en finanzas, transporte, hoteles y restaurantes, actividades inmobiliarias, comercio y servicios de electricidad, gas y agua. Aunque las variaciones fueron diferentes, ninguna de ellas logró el mismo comportamiento positivo que el campo.
Crecer no siempre implica contratar más
El informe advirtió que una eventual recuperación de la producción no necesariamente se traducirá en una recomposición equivalente del mercado de trabajo. Cada rubro presenta una intensidad distinta en el uso de mano de obra y responde de manera particular frente a los cambios económicos.
Actividades como la minería, la energía, los hidrocarburos y la agricultura pueden aumentar sus inversiones, exportaciones y volúmenes sin requerir la misma cantidad de personas por unidad producida que la construcción, el comercio, numerosos segmentos industriales o los servicios.
Por eso, aunque el desempeño agropecuario aportó una señal favorable en medio del ajuste, su capacidad para revertir por sí solo el deterioro general resulta limitada. Este incremento confirmó la fortaleza del sector, pero también dejó expuesta la dificultad del resto de la economía para transformar una mejora de la actividad en nuevas oportunidades laborales.

