El boom azul: la acuicultura impulsa un récord global con América Latina entre los líderes
La acuicultura superó por primera vez las 100 millones de toneladas y empuja al sector a cifras récord, con América Latina liderando el superávit comercial global
Los alimentos de origen acuático ganan un protagonismo sin precedentes en la seguridad alimentaria global. Actualmente, el 89% de la producción de animales acuáticos se destina al consumo humano, consolidándose como la fuente de al menos una quinta parte de la proteína animal para 3.100 millones de personas en todo el planeta.
En este escenario, el informe SOFIA 2026 de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) reveló un dato histórico: la producción mundial de la pesca y la acuicultura alcanzó un récord de 235 millones de toneladas. De ese total, 195 millones correspondieron a animales acuáticos y el resto a algas.
El gran hito de este reporte es que la acuicultura de animales acuáticos superó por primera vez las tres cifras al alcanzar los 103 millones de toneladas, generando un valor en primera venta de USD 371.000 millones. Si a esto se le suman las algas, la producción acuícola total trepa a los 141 millones de toneladas, consolidándose como el motor que sostiene casi todo el crecimiento del sector desde finales de los años 80. Por el contrario, la pesca de captura tradicional se mantuvo estable en torno a las 92 millones de toneladas, permaneciendo dentro del mismo rango desde hace cuatro décadas.
El peso de América Latina: un superávit multimillonario
América Latina y el Caribe se consolidaron como uno de los principales jugadores del comercio global, logrando un impresionante superávit comercial de USD 21.000 millones en este rubro. La región exportó productos por un valor de USD 27.000 millones e importó apenas USD 6.000 millones del resto del mundo.
Con 6,4 millones de toneladas despachadas (equivalentes al 15% de las exportaciones mundiales), el negocio regional estuvo traccionado por tres grandes pilares productivos: la pesca de anchoveta de Perú y Chile (destinada principalmente a harina y aceite de pescado), el camarón de cultivo de Ecuador y el salmón de cultivo de Chile.
Según el informe, en total, la región aportó el 9% de la producción mundial de animales acuáticos. El 75% de ese volumen provino de la pesca de captura (13 millones de toneladas), lo que posiciona a América Latina como la segunda región extractiva más grande del planeta, solo por detrás de Asia. En el plano individual, Perú se ubicó como el principal productor de captura de la región (cuarto a nivel mundial) y Chile ocupó el segundo lugar regional (décimo en el globo).
Empleo y la paradoja del plato local
A nivel laboral, el sector da soporte a más de 3,2 millones de empleos en América Latina y el Caribe, lo que representa el 5% del total mundial. La pesca marina se consolida como el principal empleador con el 73% de los puestos en el sector primario, donde la pesca artesanal desempeña un rol vital para la economía y la nutrición de las comunidades costeras e insulares.
Sin embargo, el informe de la FAO enciende las luces de alerta sobre una marcada asignatura pendiente: la paradoja del consumo doméstico. A pesar de ser una de las regiones que más pescado extrae y produce, la disponibilidad de estos alimentos en las mesas latinoamericanas se mantiene alarmantemente baja. En 2023, el consumo per cápita regional fue de apenas 10,1 kg, frente a un promedio global de 21,1 kg. Si bien la disponibilidad total en la región viene creciendo a un ritmo del 1,8% anual desde el año 2000, el incremento por habitante avanza de forma limitada (0,8% anual).
Presiones ambientales sobre el horizonte de crecimiento
Las proyecciones para la próxima década se mantienen al alza. Se prevé que la producción de animales acuáticos crezca un 8% para 2034, un impulso que estará liderado exclusivamente por la expansión de la acuicultura (+26%). En este mapa futuro, América Latina retendrá su lugar como segunda región productora y aportará el 5% de la producción mundial.
No obstante, el crecimiento no estará exento de desafíos. El documento de la FAO advierte sobre crecientes presiones estructurales como el cambio climático, la degradación ambiental, las crisis económicas y las tensiones geopolíticas. Las proyecciones científicas son severas: en escenarios de altas emisiones, se estima que la biomasa de peces explotables podría disminuir más de un 10% para el año 2050 en diversas regiones del planeta.

