Chicharrita del maíz

El frío no frenó a la chicharrita: las poblaciones superan ampliamente las del año pasado

El último informe de la Red Nacional de Monitoreo muestra que el frío no logró reducir las poblaciones en el NOA y el NEA como ocurrió el año pasado. Los técnicos recomiendan reforzar el monitoreo y evaluar nuevas estrategias de manejo para la campaña 2026/27.

5 de Agosto de 2026

Las principales zonas endémicas de chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) ingresan a la campaña 2026/27 con un escenario de mayor presión sanitaria que el registrado un año atrás. El 47° informe de la Red Nacional de Monitoreo, correspondiente al período del 17 al 31 de julio, revela que las bajas temperaturas del invierno no generaron hasta el momento la caída poblacional observada durante 2025.

El frío no frenó a la chicharrita: las poblaciones superan ampliamente las del año pasado

Según el relevamiento, en el NOA y el NEA la plaga mantiene una fuerte presencia: más del 98% de las localidades monitoreadas registró capturas del vector, mientras que el 60% presentó los niveles de abundancia más elevados, con más de 100 adultos por trampa. El informe incorpora además una comparación entre julio de 2025 y julio de 2026, que confirma que las poblaciones actuales son considerablemente superiores en las regiones endémicas. Frente a este escenario, los especialistas advirtieron que será indispensable mantener monitoreos permanentes y evaluar estrategias complementarias de manejo si las condiciones ambientales no favorecen una reducción natural de las poblaciones.

Monitoreo durante el invierno

Los técnicos señalaron que el seguimiento de la plaga debe continuar incluso durante las etapas finales de cosecha de los maíces tardíos, ya que permite comprender la dinámica estacional del insecto y anticipar riesgos para la próxima campaña. Uno de los principales focos de atención son las plantas voluntarias de maíz que permanecen en los lotes cosechados. Estos maíces guachos funcionan como un "puente verde", permitiendo la supervivencia del vector entre campañas y favoreciendo la continuidad del complejo de enfermedades que transmite. Por ese motivo, recomendaron monitorear estos hospederos para detectar focos de persistencia y estimar las poblaciones remanentes antes del inicio de las nuevas siembras.

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El NOA sigue concentrando las mayores poblaciones

Aunque durante la segunda quincena de julio se registró una disminución respecto del informe anterior, el NOA continúa siendo la región con mayor presión de la plaga. El promedio de capturas cayó de 455 a 250 adultos por trampa, pero el 73% de las localidades aún registró más de 100 adultos por trampa, niveles considerados elevados. Además, la mitad de las trampas estaba instalada en lotes de maíz en madurez fisiológica (R6). En el NEA también se observó una retracción respecto del monitoreo previo. Las localidades con capturas superiores a 100 adultos por trampa descendieron del 63% al 46%, mientras que el promedio regional pasó de 433 a 195 adultos por trampa. Sin embargo, los técnicos remarcan que los valores siguen siendo muy superiores a los registrados durante el invierno pasado.

El promedio de capturas cayó de 455 a 250 adultos por trampa, pero el 73% de las localidades aún registró más de 100 adultos por trampa, niveles considerados elevados.

Caída de poblaciones en el centro del país

El comportamiento fue diferente en las regiones extrapampeanas y pampeanas. En el Litoral, el 60% de las localidades presentó presencia de la plaga, aunque el promedio de capturas cayó de 31 a apenas 3 adultos por trampa, reflejando una marcada retracción. En la región Centro-Norte, el 87% de los sitios continuó registrando presencia de chicharritas, con algunos focos de alta abundancia. El promedio descendió de 172 a 135 adultos por trampa, aunque los especialistas advierten que todavía persisten zonas con elevada presión. La situación más favorable volvió a observarse en el Centro-Sur, donde el 93% de las trampas no registró capturas del vector. Allí el promedio regional bajó de 16 a 12 adultos por trampa, consolidando la tendencia de baja incidencia.

Una campaña que exigirá mayor vigilancia

Los resultados del monitoreo muestran un panorama dispar entre regiones, pero dejan una señal de alerta para las zonas endémicas. A diferencia del invierno de 2025, las condiciones climáticas aún no lograron reducir significativamente las poblaciones de Dalbulus maidis, por lo que el seguimiento de la plaga y el manejo de los maíces voluntarios serán determinantes para reducir el riesgo sanitario de cara a la campaña 2026/27.

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