El Niño pone al agro ante una campaña de oportunidades y riesgos

Entre septiembre y noviembre se esperan precipitaciones intensas en el NEA. En este contexto, advierten que podrían demorar la siembra y complicar los caminos rurales, mientras las heladas tardías amenazan a las producciones perennes

25 de Septiembre de 2026

Según un informe del IERAL Regional NEA, las condiciones previstas podrían beneficiar a cultivos estivales como la soja, el maíz y el arroz. A pesar de que en algunas áreas el agua resulta favorable para los cultivos, si las precipitaciones se concentran en episodios intensos, también podrían demorar la preparación del suelo y la siembra.

El informe advierte que la situación no es uniforme en toda la región, ya que en Misiones, el agua útil alcanza el 90% del territorio, mientras que en el noreste de Corrientes se ubica entre el 70% y el 80%. En otras zonas de Corrientes, Chaco y Formosa, las reservas son considerablemente menores.

Fuente: IERAL

Fuente: IERAL

El otro fenómeno bajo seguimiento son las heladas tardías. Esto se debe a que el invierno inusualmente cálido adelantó la brotación de algunas plantaciones, que quedaron más expuestas a posibles descensos de temperatura y al ataque de plagas. 

En este contexto, los cultivos de invierno aparecen entre los más vulnerables a la combinación de ambos factores. De acuerdo con el análisis, las lluvias intensas podrían afectar sus rendimientos, mientras que las plagas y enfermedades, entre ellas los hongos, podrían comprometer su sanidad y calidad.

En las producciones perennes características del NEA, como la yerba mate, el té y los cítricos, el impacto también dependerá de la intensidad y distribución de las lluvias. En estos casos, los caminos anegados podrían obstaculizar el tránsito de camiones y el ingreso de máquinas.

A ese riesgo operativo se suma el efecto potencial de las heladas tardías sobre la brotación. El IERAL señala que la incidencia de plagas podría comprometer hasta un 30% de ese crecimiento inicial.

Aunque El Niño suele inclinar las probabilidades hacia mejores rendimientos agregados para los cultivos de verano, el informe advierte que ese beneficio no está asegurado para el NEA. Allí, la concentración de lluvias entre septiembre y noviembre podría generar demoras y problemas sanitarios.

Por eso, los márgenes de la campaña en la región estarán ligados tanto a la distribución de las precipitaciones como al estado de los caminos secundarios y terciarios. El mantenimiento de cauces y rutas rurales, junto con el manejo preventivo de enfermedades, será clave para aprovechar el agua sin que los excesos frenen la producción.

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