El pronóstico de un "súper Niño" puso en alerta a la campaña gruesa
Técnicos del INTA y CREA recomendaron medir la profundidad de las napas, revisar las fechas de implantación y ajustar la nutrición ante el riesgo de excesos hídricos
Especialistas analizaron los resultados productivos recientes y plantearon estrategias de manejo durante una jornada realizada en Marcos Juárez, organizada por CREA Sur de Santa Fe y el INTA Marcos Juárez. El evento permitió comparar el comportamiento de distintos ambientes, condiciones climáticas y prácticas agronómicas.
Allí, el integrante de la AER INTA Justiniano Posse, Federico Pagnan, señaló que el manejo de los nutrientes deberá definirse según el potencial de cada lote. En este sentido, explicó: "Los datos de la campaña pasada nos dan que es clave el ajuste nutricional por ambiente".
Y agregó: "La demanda de nitrógeno está asociada con el nivel de rendimiento que se aspira a alcanzar en determinado ambiente. Ese manejo por ambiente lo determinamos usando muestreos en grilla y mapeo de nutrientes". Los ensayos también dejaron resultados productivos sobresalientes. De acuerdo con el especialista, los híbridos evaluados promediaron 14.500 kilos por hectárea en la zona, el mayor registro alcanzado en toda la historia de la red.
La mirada puesta en las napas
Con perfiles que ya presentan una elevada disponibilidad hídrica, la primera recomendación fue observar qué ocurre debajo de la superficie. En este sentido, el asesor de CREA Teodelina y Ascensión, Adrián Rovea explicó que "ante un año niño lo primero es medir profundidad de napas. Hace falta saber ahora qué posibilidad hay que mi suelo se encharque o se genere una anoxia".
Y agregó: "En un suelo sano y apto para el cultivo, los poros contienen tanto aire (oxígeno) como agua, lo que permite que las raíces de las plantas y los microorganismos respiren". De esta manera, la ausencia de oxígeno puede convertir al lote en un ambiente desfavorable para los cultivos. Por eso, el técnico advirtió que "donde haya riesgo de esto el planteo agrícola debe ser defensivo", con decisiones adaptadas a las limitaciones de cada terreno.
Por su parte, Pagnan agregó que la humedad acumulada está llevando a muchos productores a inclinarse por planteos tempranos. Una vez establecido el momento de implantación, recomendó ajustar el aporte de nitrógeno y diseñar planes específicos de fósforo, azufre y zinc, además de considerar la capacidad de compensación de cada híbrido.
El escenario húmedo también podría favorecer una aparición anticipada de enfermedades como roya común, tizón, mancha blanca, carbón común y carbón de la panoja. Al respecto, el especialista de la EEA Marcos Juárez, Enrique Alberione, sostuvo: "Estamos planificando la campaña con pronóstico de año ‘súper niño', por eso es de esperar que haya un establecimiento temprano de estas enfermedades".
La soja exigió un manejo más preciso
Por su parte, el asesor de CREA María Teresa, Gabriel Magnabosco, explicó que "en el Sur de Santa Fe la región tiene cerca de 155.000 has en esta campaña y las estamos evaluando. Con respecto a las variedades llama la atención que las más sembradas son variedades muy conocidas". Sin embargo, remarcó que alcanzar elevados potenciales requiere un trabajo cada vez más detallado y enfocado en las particularidades de cada sitio.
Además, los resultados de la Red de Evaluación de Cultivares de Soja y de CREA mostraron un recambio de materiales. Los productores comenzaron a incorporar nuevas variedades con tecnología Enlist para enfrentar la problemática de malezas sin resignar potencial de rendimiento, aunque suelen probarlas durante al menos dos campañas antes de adoptarlas de manera definitiva.
Menos orugas y mayor presión de chinches
En materia de plagas, la especialista de la EEA INTA Marcos Juárez, Emilia Balbi, describió un cambio de escenario respecto de ciclos anteriores. La presión de orugas disminuyó, pero creció la presencia de chinches, insectos que atacan directamente el grano y cuentan con menos enemigos naturales.
Los técnicos recomendaron reforzar el monitoreo para evitar aplicaciones reiteradas y actuar según la especie y el estado del cultivo. Los umbrales analizados se ubican entre 0,6 y 1,7 chinches por metro, mientras que la chinche de la alfalfa fue identificada como la de mayor capacidad de daño.
De esta manera, la planificación de la nueva campaña quedó atravesada por la necesidad de conocer con precisión cada ambiente para transformar un pronóstico desafiante en decisiones agronómicas oportunas. En un escenario con abundante disponibilidad hídrica, anticiparse será determinante para aprovechar el potencial productivo sin perder de vista los riesgos agronómicos.

