El queso tomó la delantera en el nuevo mapa global
La demanda internacional de lácteos siguió en expansión y abrió oportunidades para los países con capacidad de aumentar la producción. Allí Estados Unidos y Argentina aparecieron entre los pocos jugadores con margen para abastecer ese crecimiento
El comercio global de productos lácteos abrió una etapa de cambios, impulsada por una demanda que se mantiene firme y por nuevas inversiones en capacidad industrial. En ese escenario, el queso ganó protagonismo como eje de crecimiento y como motor de una cadena que busca abastecer a mercados cada vez más dinámicos.
Aunque China, principal importador global de lácteos, avanzó hacia una mayor autosuficiencia, el consumo mundial continuó en aumento. El crecimiento demográfico, la mejora de los ingresos y los cambios en la dieta sostuvieron la demanda, especialmente en regiones como el sudeste asiático y Medio Oriente.
La demanda se movió hacia nuevos destinos
En ese escenario, los flujos comerciales comenzaron a ganar importancia para equilibrar una oferta que no crece de manera homogénea en todas las regiones. La expansión del consumo no siempre ocurre en los mismos lugares donde se produce la leche, lo que fortalece el rol del comercio internacional.
Según el análisis del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), Estados Unidos y la Argentina se destacan como los únicos actores que están dispuestos y en condiciones de aumentar de manera significativa la producción. Esa posición coloca al país frente a una oportunidad estratégica dentro del nuevo mapa lácteo global.
La mayor importancia del suero y sus derivados, tanto como fuente de crecimiento como por su impacto en la rentabilidad industrial, impulsó nuevas inversiones en capacidad de procesamiento. Como el suero surge como subproducto de la elaboración quesera, el avance de este segmento se convirtió en un motor para toda la cadena.
La Argentina apareció ante una oportunidad comercial
Sin embargo, la expansión de la producción de queso comenzó a superar la capacidad de absorción de algunos mercados internos. Esa diferencia obligó a pensar en la exportación y volvió más relevante la búsqueda de compradores fuera de las fronteras nacionales.
La manteca mantuvo una relación directa con el crecimiento de los ingresos, ya que una mayor capacidad de consumo suele impulsar su demanda. Como ese aumento del poder adquisitivo no siempre coincide con las principales zonas productoras, también se abre un espacio adicional para el comercio internacional.
La principal señal de alerta proviene de la Unión Europea, donde se prevé una reducción de la oferta de leche durante la próxima década. Esa limitación podría restringir el crecimiento productivo y achicar los volúmenes disponibles para exportación.
Aun con esas tensiones, el comercio mundial de productos lácteos mantendría una trayectoria de crecimiento cercana al 2% anual. La tendencia aparece firme, aunque atravesada por episodios de volatilidad ligados a los cambios en la oferta de leche de las principales regiones exportadoras.

