La cadena ovina delineó las claves para recuperar competitividad y sumar mercados
Funcionarios nacionales y referentes de la cadena ovina coincidieron en que la actividad muestra signos de recuperación, aunque advirtieron que el crecimiento dependerá de mejorar la sanidad, ampliar los mercados de exportación y fortalecer el agregado de valor.
La cadena ovina argentina atraviesa una etapa de recuperación moderada, pero todavía enfrenta importantes desafíos para consolidar su crecimiento. Así quedó planteado durante la jornada dedicada al sector en la Exposición Rural de Palermo, donde funcionarios, técnicos y representantes de la industria analizaron la actualidad de la producción de carne y lana.
El subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal, Manuel Chiappe, fue el encargado de presentar el panorama productivo. Según indicó, el país cuenta con casi 12 millones de cabezas ovinas y durante 2025 registró un crecimiento del 7% en la faena y la producción, una tendencia que se mantuvo durante el primer semestre de 2026, con un incremento cercano al 7% en producción y del 5% en toneladas res con hueso. "No son números para hacer una fiesta, pero vemos que el ovino crece lentamente, que volvió a ser un negocio y eso es un incentivo para desarrollar la cadena", señaló.
La sanidad, uno de los principales desafíos
Uno de los ejes centrales del encuentro fue la situación sanitaria del rodeo ovino. Desde el Senasa, Mayra Román, del área de Vigilancia y Prevención de Enfermedades Transmisibles de los Animales, explicó las acciones implementadas tras la detección del primer caso de scrapie en el país y destacó el trabajo realizado para actualizar los certificados sanitarios de exportación y garantizar la continuidad de los mercados internacionales. Por su parte, Guillermo Duarte, coordinador del Programa de Pequeños Rumiantes del organismo, puso el foco en el avance de la sarna ovina, una enfermedad que continúa generando complicaciones. "La responsabilidad primaria del productor es informar y hoy nos encontramos con focos ya instalados porque esa alerta no llega. Corremos detrás de la sarna", advirtió. El especialista también señaló que los tratamientos disponibles presentan limitaciones y que durante determinadas épocas del año resulta imposible aplicar baños sanitarios, lo que favorece la permanencia de focos activos.
"La responsabilidad primaria del productor es informar y hoy nos encontramos con focos ya instalados porque esa alerta no llega. Corremos detrás de la sarna"
Exportar más para sostener la industria
Desde la industria frigorífica, Álvaro Sánchez Noya, representante de los frigoríficos patagónicos, remarcó el escaso consumo interno de carne ovina, que apenas alcanza 250 gramos por habitante al año, frente a los 2,5 kilos que consume Uruguay. Ante ese escenario, sostuvo que el crecimiento pasa por fortalecer las exportaciones. En ese sentido, destacó el potencial del mercado brasileño, que importa unas 7.000 toneladas de carne ovina, de las cuales alrededor del 70% provienen de Uruguay. "Es un mercado que podemos desarrollar porque no exige estatus libre de aftosa. En el caso de los mercados que sí lo requieren, como la Unión Europea, podemos abastecerlos desde la Patagonia", explicó. Sin embargo, advirtió que la reducción del stock ovino condiciona el funcionamiento de la industria frigorífica. "Hoy trabajamos apenas tres o cuatro meses al año. La disminución del stock es nuestra principal limitación. Además, existe una importante faena que no pasa por los canales oficiales y eso también afecta al sector", sostuvo.
"Hoy trabajamos apenas tres o cuatro meses al año. La disminución del stock es nuestra principal limitación".
La lana apuesta al segmento premium
El panorama fue completado por Mariano Guerra, representante de la Federación Lanera Argentina (FLA), quien destacó que la estrategia del sector no apunta a competir por volumen sino por calidad. "Tenemos origen, industria local, trazabilidad, certificaciones y no exportamos solamente lana sucia. El 60% de nuestras exportaciones corresponde a productos procesados y generan alrededor de 193 millones de dólares anuales", afirmó. Guerra recordó que el mercado mundial de fibras está dominado por el poliéster y el algodón, por lo que la lana ocupa un segmento específico donde Argentina busca posicionarse como proveedor de productos de alta calidad. En ese marco, adelantó que la cadena trabaja en un plan estratégico a diez años, orientado primero a estabilizar el stock ovino y luego a consolidar la presencia en mercados premium. El objetivo, explicó, no es volver a los niveles históricos de existencias, sino contar con un rodeo más rentable, eficiente y plenamente trazable, capaz de generar mayor valor agregado para toda la cadena.

