Estrategia ganadera

La clave del éxito ganadero: cómo producir novillos más pesados sin perder eficiencia

La planificación nutricional, una recría adecuada y el uso estratégico de suplementos permitirían elevar la productividad sin aumentar la cantidad de terneros

15 de Julio de 2026

La Argentina cuenta con diferentes alternativas para incrementar los kilos de carne obtenidos por animal y superficie. Entre ellas, especialistas del INTA destacaron los ciclos de invernada cortos, el manejo de las pasturas, la elección del biotipo y la terminación de bovinos jóvenes.

El referente en producción ganadera del INTA, Aníbal Pordomingo, explicó que los sistemas nacionales fueron rediseñados durante los últimos años y están preparados para alcanzar mayores niveles de productividad en las etapas de recría y engorde. En este escenario, aseguró que "es posible aumentar sustancialmente la producción carne por unidad de superficie con la misma cantidad de terneros que tenemos", siempre que también se considere un manejo eficiente de los recursos pastoriles.

Para conseguir una alta eficiencia productiva y económica, el investigador del grupo de producción bovina y recursos forrajeros del INTA Marcos Juárez, Gabriel Zurbriggen, recomendó implementar ciclos de invernada que no superen el año. Esta estrategia evita superponer camadas y que los animales atraviesen dos inviernos sobre las pasturas.

El técnico también aconsejó vender ejemplares jóvenes, debido a que aquellos mayores de 24 meses comienzan a perder terneza basal como consecuencia de la disminución en la solubilidad del colágeno. Para alcanzar los objetivos dentro del período previsto, indicó que "es necesario asegurar ganancias medias anuales no menores de 650 gramos por día".

Los planteos pastoriles puros poseen un techo estimado de 500 kilos de carne por hectárea. En cambio, con suplementación pueden alcanzar entre 1.000 y 1.100 kilos por hectárea de pastura, o alrededor de 800 kilos cuando se ajusta la superficie destinada a producir el alimento adicional.

El aporte estratégico del grano

Durante el otoño, las pasturas suelen presentar altos niveles de proteína bruta, pero bajos contenidos de materia seca y carbohidratos solubles. Frente a ese desbalance, la incorporación de granos permite sostener la carga invernal y mantener los ritmos de crecimiento necesarios para completar la terminación dentro del año.

Con una suplementación energética equivalente al 0,5% del peso vivo se obtuvieron conversiones cercanas a 5,5 kilos de alimento por cada kilo ganado. Al elevar ese suministro al 1%, la relación empeoró hasta aproximadamente 9 a 1.

Para aportes de hasta el 1%, el suplemento puede entregarse una vez por día. Cuando se supera ese nivel, la recomendación es dividir la ración en dos suministros diarios para disminuir el riesgo de acidosis.

La estrategia puede interrumpirse durante la primavera, cuando aumenta el crecimiento de las pasturas y también la sustitución del forraje por el concentrado. De esta manera, sería posible anticipar la venta a fin de año con ejemplares de entre 400 y 450 kilos, de acuerdo con el biotipo y el mercado de destino.

Genética, músculo y terminación

Otra alternativa es utilizar cruzamientos con razas continentales, dejando de lado la necesidad de incrementar el tamaño de los vientres. Bajo un mismo manejo, estos animales pueden alcanzar pesos de faena de entre 450 y 470 kilos, frente a los 400 o 420 kilos obtenidos con ejemplares de razas británicas.

En biotipos con mayor potencial de crecimiento, como las cruzas continentales y el Holando Argentino, los niveles aconsejados de suplementación oscilan entre el 0,7 y el 1% del peso vivo. En estos casos no debería suspenderse el aporte durante la primavera y las ganancias medias tendrían que superar los 750 gramos diarios para garantizar un engrasamiento adecuado.

Una buena recría resulta determinante para desarrollar masa muscular, y en caso de que esa fase sea insuficiente y el bovino ingresa tempranamente al corral, puede acumular grasa sin formar la cantidad de músculo deseada. Para asegurar la palatabilidad, el bife debería presentar al menos entre un 3 y un 4% de grasa intramuscular, mientras que una cobertura subcutánea cercana a ocho milímetros ayuda a evitar el endurecimiento posterior a la faena.

Machos enteros como alternativa productiva

El INTA también planteó el uso del macho entero joven para llegar a la industria con animales de entre 18 y 24 meses y pesos de 420 a 450 kilos. Esta categoría registró una ganancia diaria un 8,7% superior y una eficiencia de conversión 4,1% mayor que la de los castrados, además de generar reses más pesadas, magras y con mayor proporción de músculo.

Sin embargo, su implementación requiere considerar un temperamento más agresivo y adoptar recaudos específicos durante el manejo. Los resultados muestran que elevar el kilaje final no depende de una única herramienta, sino que exige coordinar genética, alimentación, duración de la invernada y calidad del producto para transformar los recursos disponibles en más carne sin comprometer la eficiencia del sistema.

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