La faena bovina se encaminó a cerrar debajo de 2025
Proyectaron un 2026 con menos animales enviados a frigorífico, pero con más kilos por cabeza. Y que la clave estará en sostener la producción sin profundizar la caída del stock
La ganadería argentina ingresó en la segunda mitad del año con una impronta distinta a la de otros ciclos. Esto se debe a que la faena bovina se ubicó en niveles bajos para la última década, pero el mayor peso medio de los animales abrió la posibilidad de compensar parte de esa menor extracción con más carne por cabeza.
Según el último informe de Rosgan, en los primeros seis meses del año la faena habría superado apenas los 6 millones de animales. Con los datos preliminares de remisiones a plantas mediante DTe, junio aportó 1.081.077 vacunos y el acumulado enero-junio rondaría las 6.025.000 cabezas.
Este dato marca una baja del 9% frente al mismo período de 2025, cuando se habían faenado 6.613.000 animales. Además, ese volumen se posiciona como el registro más bajo de los últimos diez años para un primer semestre.
Más allá del dato puntual del primer semestre, la clave pasa por proyectar cómo puede cerrar el año y qué impacto tendrá ese nivel de faena sobre el ciclo ganadero. En los últimos 25 años, los primeros seis meses concentraron en promedio el 49% de los animales enviados a frigorífico, por lo que la segunda mitad del año suele aportar una porción algo mayor. En ese marco, los datos actuales sugieren que 2026 avanza con un ritmo de faena más moderado que acelerado, lo que podría dejar mayor oferta de hacienda terminada para el tramo final del año.
Más kilos, feedlots y una oferta desplazada
De acuerdo con el informe, el actual ciclo parece más asociado a un ritmo lento que a uno acelerado. La mayor participación de la recría y el incentivo económico para sumar kilos antes de la terminación estarían desplazando hacia adelante la salida de animales listos para faena.
Ese proceso ya se reflejó en el peso de faena que en mayo, la res en gancho, alcanzó un máximo histórico de 240 kilos, con una mejora interanual de 7,5 kilos por res. Así, una parte de los animales en producción llegaría al frigorífico durante el segundo semestre, reduciendo el peso relativo de la primera mitad sobre el total anual.
Bajo esa hipótesis, los poco más de 6 millones de animales faenados hasta junio permitirían proyectar una faena anual de entre 12,4 y 13,1 millones de cabezas. La cifra implicaría una reducción de entre 500.000 y 1,2 millones de animales respecto de 2025.
Mientras el año pasado, la producción de terneros aportó cerca de 14,4 millones de cabezas y la faena alcanzó 13,6 millones, el stock cerró con una merma de unas 700.000 cabezas, principalmente por la mortandad natural. Para 2026, aun con una tasa de destete similar o algo superior, el margen de crecimiento está condicionado por unas 500.000 vacas menos expuestas a servicio.
En ese contexto, Rosgan planteó que el mejor escenario sería cerrar el año con una faena moderada en cantidad de animales, pero con mayor eficiencia productiva. Si el aumento del peso medio permite sostener más carne por cabeza, la menor extracción no necesariamente se traduciría en una caída proporcional de la producción y, al mismo tiempo, ayudaría a estabilizar el stock bovino.

