La industria maderera agotó su margen de resistencia y reclamó por medidas urgentes
La caída de la construcción y del consumo, el aumento de los costos y el avance de las importaciones dejaron a numerosas PyMEs al límite
La Federación Argentina de la Industria Maderera y Afines (FAIMA) advirtió que la crisis ya se traduce en suspensiones, menor producción y empresas al borde del concurso preventivo. La entidad reclamó medidas concretas para recuperar la capacidad instalada ociosa y evitar el deterioro del entramado industrial del interior.
La actividad genera alrededor de 60.000 puestos de trabajo directos y una cantidad similar de empleos indirectos. Sin embargo, datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo muestran que ambas modalidades registraron una disminución superior al 10% durante los últimos 12 meses.
Menos demanda y mayores costos
El aserrado, la fabricación de tableros y la industria del mueble tienen presencia principalmente en el Centro, la Patagonia, el Noreste y el Noroeste argentino. En muchas de esas regiones representan uno de los principales motores económicos, por lo que su retroceso también amenaza la actividad de numerosas comunidades.
En la primera transformación de la madera, la demanda interna sufrió una fuerte contracción debido a la desaparición de la obra pública y a la caída de la construcción privada. A la menor cantidad de pedidos se sumó el encarecimiento de las obras medido en dólares.
FAIMA señaló que los salarios para puestos industriales equivalentes se ubican en la Argentina entre US$1.000 y US$1.400 mensuales, frente a valores cercanos a US$600 en Brasil y de entre US$500 y US$600 en China. Según la federación, "el diferencial de costo laboral en moneda dura erosiona de raíz la capacidad de competir, tanto en el mercado externo como frente a las importaciones en el mercado interno".
La energía y el transporte profundizaron la crisis
En este contexto, las tarifas energéticas agregaron presión sobre la estructura productiva. De acuerdo con informes privados mencionados en el comunicado, acumularon una suba cercana al 300% durante el último semestre, mientras que la inflación del mismo período alcanzó el 17%.
A su vez, el combustible elevó los gastos de abastecimiento y distribución. La materia prima se traslada mayoritariamente por ruta desde el monte y los aserraderos hasta las plantas, mientras que el volumen de los productos terminados otorga al flete una elevada incidencia sobre el precio final.
Los muebles enfrentaron el avance importador
En los segmentos de carpintería y mobiliario, la pérdida de poder adquisitivo de los consumidores debilitó todavía más las ventas. Al mismo tiempo, los bienes terminados extranjeros ingresan con un arancel menor que el aplicado a algunos insumos requeridos por las fábricas nacionales para elaborar productos de mayor valor agregado.
La entidad puso como ejemplo la construcción con madera, donde aparecieron alternativas habitacionales de menor precio y calidad, principalmente procedentes de China. A criterio de FAIMA, el esquema cambiario volvió prácticamente imposible competir con esas propuestas y favoreció la sustitución de producción argentina.
El crédito cerró otra vía de salida
Según cifras del Banco Central, las tasas de las tarjetas de crédito y los préstamos personales rondan el 110% anual, frente a una inflación anualizada cercana al 33,5%, lo que desalienta la adquisición financiada de bienes durables. Además, durante los últimos meses de 2025 y comienzos de 2026, numerosas firmas debieron sostener su capital de trabajo con intereses próximos al 70% anual, en un contexto inflacionario de alrededor del 35%.
Para FAIMA, el margen de resistencia está prácticamente agotado y cada mes sin respuestas implica perder capacidad productiva y puestos laborales difíciles de recuperar. Ante este panorama, la organización pidió a las autoridades nacionales, provinciales y municipales políticas que contemplen la escala y las limitaciones financieras de las pequeñas y medianas empresas.
Su planteo apuntó a preservar una base industrial federal que agrega valor a un recurso argentino y cuya reconstrucción resultaría compleja y costosa una vez desmantelada. Para la entidad, sostener ese entramado será decisivo para proteger el empleo y la actividad económica de numerosas comunidades del interior productivo.

