La soja encuentra un piso: China vuelve a comprar y el clima sostiene a los granos
Mientras las alertas climáticas en el hemisferio norte y la demanda asiática estabilizan las pizarras de Chicago a la espera del reporte del USDA, en Argentina la comercialización de la oleaginosa muestra un marcado retraso y la humedad frena el avance de las cosechadoras.
El mercado internacional de granos comenzó a encontrar un respiro y corta la racha negativa que venía arrastrando en las últimas semanas. Según el último informe de agroperspectivas elaborado por Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, una combinación de factores climáticos en Estados Unidos, el regreso estratégico de China al mercado de soja y la implementación del corte obligatorio de biodiésel al 50% en Indonesia lograron estabilizar los precios, de cara al crucial informe de stocks y área sembrada que presentará el USDA este 30 de junio.
"El contexto financiero sigue siendo negativo para los granos, pero el mercado empieza a encontrar algunos factores de sostén", destaca Romano. Aunque el dólar se mantiene fuerte a nivel global, alcanzando su valor más alto en 13 meses, y el petróleo presiona a la baja, el tablero comercial agrícola se está reconfigurando por variables puramente productivas.
Soja: el gigante asiático tracciona, pero la plaza local pesa
En el mercado de Chicago, la reactivación vino de la mano de China. Según el informe, las exportaciones semanales estadounidenses treparon a 1,358 millones de toneladas, una señal de demanda dinámica.
Mirando al mediano plazo, la región muestra dos realidades contrastantes. Mientras Brasil proyecta expandir su área sembrada únicamente un 0,9%, el menor crecimiento en dos décadas, debido a márgenes muy ajustados y a la amenaza climática del fenómeno de "El Niño", en Argentina la molienda de mayo marchó a paso firme con 4,18 millones de toneladas (un 8% más interanual), apuntalada en gran parte por importaciones temporarias de soja paraguaya, que representaron casi una cuarta parte del total procesado.
Sin embargo, el gran cuello de botella local es la comercialización. Hasta mediados de junio, solo se comercializó con precio el 24% de la cosecha argentina, cinco puntos por debajo del promedio histórico (29%). "La industria todavía mantiene márgenes de molienda razonables, pero si quiere acelerar la originación de soja deberá convalidar precios más altos para convencer a los productores de vender", advierte Romano.
Maíz: el termómetro estadounidense y la crisis térmica europea
El maíz continúa siendo el cultivo más sensible a la evolución climática en Estados Unidos. Aunque el 68% de los lotes mantiene una condición buena o excelente, el mercado vuelve a prestar atención a la posibilidad de una ola de calor durante etapas críticas del desarrollo.
A esto se suma la situación en el viejo continente: una intensa ola de calor en Francia y otros países está recortando las proyecciones del maíz europeo, lo que ya genera subas en el mercado MATIF de París y favorece una mayor demanda de trigo como reemplazo para la alimentación animal.
En la Argentina, la recolección del maíz tardío avanza a paso lento y alcanza el 51,2% debido a los excesos de humedad en los lotes. Para Romano, esta demora, combinada con una cola de buques para embarcar cercana a los 2 millones de toneladas, está sosteniendo y dándole firmeza a los precios disponibles y de julio en los puertos locales.
Trigo: buenas perspectivas a pesar de los retrasos por lluvias
En el hemisferio norte, la presión de la cosecha estacional es fuerte, con Estados Unidos recolectando ya el 40% de su trigo invernal. Sin embargo, los impactos productivos de la ola de calor en Europa, donde la Comisión Europea recortó la estimación a 126,3 millones de toneladas, actúan como un contrapeso alcista, forzando además al cereal a ganar terreno en las raciones de alimentación animal ante la escasez de maíz.
Por otro lado, en los campos argentinos, la siembra muestra un retraso de siete puntos respecto del año pasado, cubriendo el 65,8% del área proyectada debido a las interrupciones por lluvias. Pese a esto, el escenario técnico es optimista.
"Hoy seguimos proyectando una cosecha cercana a los 20 millones de toneladas", concluye Romano, señalando que la excelente recarga de los perfiles de suelo y una marcada baja en los costos de los fertilizantes nitrogenados mejoran el potencial del cultivo en esta campaña.

