Las exportaciones de aceites vegetales quedaron a un paso del récord en el primer semestre de 2026
Los embarques argentinos de soja y girasol superarían las 4,7 millones de toneladas entre enero y julio, impulsados por una elevada oferta local y una fuerte demanda internacional
La combinación de una amplia disponibilidad interna, faltantes en proveedores clave y precios máximos de varios años conformó un escenario especialmente favorable durante la primera mitad del año. Según un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) el aceite de soja acumuló 3,6 millones de toneladas despachadas, el tercer mejor comienzo de la historia y el derivado de girasol llegó a 1,2 millones y registró el mayor volumen para ese período.
Esta expansión estuvo favorecida por la peor cosecha ucraniana de la oleaginosa en una década. Aunque Rusia obtuvo una de sus mejores producciones, la molienda conjunta de la región del Mar Negro durante la campaña 2025/26 sería la más baja desde el ciclo 2021/22.
A esa menor disponibilidad se sumaron el creciente uso industrial de estos productos a escala global y las alteraciones provocadas por el conflicto en Medio Oriente. En este contexto, el valor FOB del aceite de girasol promedió US$ 1.290 por tonelada, el nivel más alto desde 2022, y esta semana alcanzó los US$ 1.330, igualando su máximo de 2026.
Una demanda externa sin precedentes
Esta dinámica también se extendió a la semilla de girasol, cuyos envíos podrían superar 1,2 millones de toneladas hasta julio. Esa cifra representa 13 veces el promedio observado para esta altura del calendario.
Como resultado, la absorción externa de todo el complejo fue 2,4 veces superior a la media de la última década. En el mercado doméstico ya se negociaron 4,4 millones de toneladas de la cosecha 2025/26, el mayor registro desde 1999/00 y un 83% por encima del promedio; el 62% de ese volumen tuvo precio firme.
Fuente: Bolsa de Comercio de Rosario
En soja, la cotización FOB promedió US$ 1.160 por tonelada y llegó esta semana a US$ 1.170, también en máximos desde 2022. Sin embargo, el buen desempeño del aceite contrastó con el retroceso de la harina.
Los despachos del subproducto proteico se ubicarían en su menor nivel desde 2018, sin considerar la sequía de 2023. Esto se debe a que durante la campaña acumularon 9,9 millones de toneladas, un 6% menos que la referencia habitual para esta fecha.
La soja pendiente marcó otro máximo
Al sumar poroto y productos industrializados, la absorción externa de la oleaginosa no llegó a 16 millones de toneladas. El volumen quedó un millón por debajo del ciclo anterior y un 8% detrás de la media de los últimos cinco años, afectado en parte por la mayor presencia de harina brasileña en el comercio internacional.
En el ámbito local solo se vendieron 21,6 millones de toneladas, por lo que aún permanecen disponibles 24,8 millones, un 34% más que el año pasado. Nunca había quedado tanta soja sin contrato en términos absolutos a esta altura de una campaña.
Por su parte, la cosecha de girasol de Rusia y Ucrania alcanzaría 33,7 millones de toneladas en 2026/27, un aumento interanual del 18%. La recuperación ucraniana y una producción rusa superior a 20 millones podrían recomponer de manera significativa el abastecimiento mundial.
En este contexto, la evolución de las cotizaciones dependerá del equilibrio entre las necesidades alimenticias y la elaboración de biocombustibles. Sin embargo, la exposición del sector a los conflictos en Medio Oriente y el recrudecimiento de las hostilidades en el Mar Negro mantienen la incertidumbre sobre el ingreso de la nueva producción.

