Los precios cambiaron la mesa argentina y el pollo tomó la delantera

La disponibilidad bovina cayó al menor nivel desde 1990, mientras las exportaciones alcanzaron ingresos récord. Los precios impulsaron una sustitución en la mesa de los argentinos

2 de Octubre de 2026

Por primera vez, la carne aviar quedó al frente de las preferencias medidas por el consumo aparente. Según un informe de Fundación Mediterránea, entre agosto de 2025 y julio de 2026 alcanzó los 47 kilos por habitante, frente a los 46,7 kilos del producto vacuno. El cerdo también marcó un récord, con 20,1 kilos por persona.

El cambio en la composición permitió sostener un consumo conjunto de 113,8 kilos por habitante, apenas 2% inferior al de los doce meses anteriores y similar a los promedios de los últimos cinco y diez años. Estas cifras permiten inferir que los hogares reemplazaron parte de la carne bovina por alternativas más económicas, ya que durante el último año, el valor de un kilo de cortes vacunos equivalió al de 3,6 kilos de pollo entero o 1,9 kilos de pechito de cerdo.

Detrás de ese desplazamiento aparece una menor cantidad de producto disponible para el mercado doméstico, debido a que entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, la oferta interna bovina se ubicó en 46,2 kilos por habitante, el registro más bajo de la serie 1990-2026. La caída fue del 9%, equivalente a 4,6 kilos por persona.

Los precios cambiaron la mesa argentina y el pollo tomó la delantera

Menos oferta y un mostrador todavía caro

En términos por habitante, la producción pasó de 69 a 64,6 kilos, mientras que los embarques al exterior aumentaron de 18,6 a 19,4 kilos. Las importaciones crecieron de 0,3 a 0,9 kilos, pero su participación siguió siendo inferior al 1,5% de la producción y apenas compensó una parte del faltante.

Con menos disponibilidad, los precios permanecieron elevados pese al retroceso posterior al máximo de marzo. En agosto, una canasta de 18 cortes promedió $17.871 por kilo: descontada la inflación, fue 10,1% más barata que en aquel pico, pero 13,3% más cara que un año antes y 30,3% superior al promedio histórico para ese mes. 

En cuanto a la hacienda, el novillito promedió $4.700 por kilo vivo en el Mercado Agroganadero de Cañuelas durante agosto, un 13,6% por debajo del máximo de febrero, aunque todavía 11,1% por encima del año anterior. El valor equivalente res pagado al productor representó el 46,1% del precio al consumidor, la diferencia entre ambos eslabones corresponde a faena, desposte, transporte, comercialización e impuestos, por lo que no puede atribuirse directamente al margen de venta.

Récord exportador

En paralelo, entre septiembre de 2025 y agosto de 2026, las ventas de carne bovina al exterior alcanzaron US$4.729 millones. De acuerdo con el informe, fue el mayor registro de la serie y una mejora interanual del 35,4%, explicada principalmente por un aumento cercano al 30% en el precio medio de exportación.

En la producción, el aumento del peso de las reses ayudó a amortiguar la menor faena, ya que durante los últimos doce meses, la cantidad de animales procesados cayó 8,8%, mientras que el volumen de carne producido retrocedió 6,2%. De esta manera, el peso promedio pasó de 230,1 a 236,6 kilos por cabeza, una mejora del 2,9% que permitió obtener más producto por animal y moderar el impacto de la caída en el número de cabezas.

Por su parte, la participación de las hembras en la faena descendió al 42,9% en agosto. El dato resulta compatible con una retención de vientres, aunque el promedio anual de 46,8% obliga a mantener la cautela antes de confirmar un cambio de ciclo.

Los precios cambiaron la mesa argentina y el pollo tomó la delantera

Al 1 de septiembre, los establecimientos relevados por la Cámara Argentina de Feedlot tenían una ocupación del 71,6%, casi cinco puntos superior a la de un año atrás, pero cerca de cuatro puntos por debajo del mes previo. Además, por cada 100 animales vendidos ingresaron unos 74, una reposición que muestra el comienzo del vaciamiento de los corrales.

En este escenario, la menor rentabilidad del engorde podría reducir el ingreso de animales a los corrales y limitar la oferta de hacienda, frenando la baja de precios. Sin embargo, el consumo debilitado dificulta trasladar aumentos al mostrador, y para los frigoríficos que abastecen al mercado interno, la combinación de menos animales y dificultades para vender podría reducir aún más su actividad.

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