Maíz tardío: 70.000 hectáreas cosechadas en cuatro días y una carrera contra el clima
En apenas cuatro días se levantaron 70.000 hectáreas y la cosecha en la región núcleo llegó al 73%. Sin embargo, todavía quedan unas 80.000 hectáreas en pie, con lotes afectados por humedad, malezas y vuelco de plantas.
La cosecha de maíz tardío y de segunda recuperó ritmo durante los últimos días en la región núcleo, pero lejos de disiparse, las dificultades se concentran ahora en los lotes que todavía permanecen en pie. Según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, el ingreso de condiciones más secas y frías permitió avanzar 20 puntos porcentuales en apenas cuatro días, hasta alcanzar el 73% del área cosechada.
El escenario sigue marcado por la necesidad de entrar a los lotes antes de que nuevas lluvias vuelvan a frenar las labores. De las aproximadamente 80.000 hectáreas que aún restan cosechar, una parte importante presenta elevada humedad de grano, malezas desarrolladas y plantas volcadas o quebradas. La mayor parte de los lotes recolectados durante el último avance ingresó a las plantas con humedades de entre 16% y 19%, lo que obliga a muchos productores a asumir costos adicionales de secado. En algunas zonas, la decisión es cosechar aun con humedad elevada para evitar mayores pérdidas si el tiempo vuelve a complicar el ingreso de las máquinas.
De las aproximadamente 80.000 hectáreas que aún restan cosechar, una parte importante presenta elevada humedad de grano, malezas desarrolladas y plantas volcadas o quebradas.
Rindes buenos, pero con grandes diferencias entre zonas
El comportamiento de la cosecha es heterogéneo dentro de la región núcleo. En el centro-sur de Santa Fe, quedan pocos lotes por levantar y el rendimiento promedio ronda los 101 qq/ha. Allí, algunos cuadros sufrieron vuelco por efecto del viento, con pérdidas estimadas de hasta 15%, aunque la calidad del grano se mantiene aceptable. En el sur de Santa Fe, el avance también alcanza el 73%. En Bigand, la cosecha de maíz de segunda llega al 90%, con un promedio de 70 qq/ha. En Fuentes, en cambio, apenas se había cosechado el 40% del área, con rendimientos que promedian los 75 qq/ha. La situación cambia hacia Buenos Aires. En Colón, en el noreste bonaerense, la cosecha ya terminó y alcanzó un rendimiento promedio de 90 qq/ha. La utilización de híbridos con rápida tasa de secado permitió anticipar la trilla y evitar el período posterior de mayor humedad. En el noroeste bonaerense, todavía resta cerca del 60% de la superficie. En Junín, además de la humedad del grano, el viento provocó vuelco en varios lotes, aunque los técnicos destacan el buen peso de las espigas. En el sudeste de Córdoba, el avance llega al 68%, por debajo del ritmo habitual para esta época. En Viamonte y Marcos Juárez se registran lotes cosechados con humedades de entre 16% y 17%, mientras que otros productores optan por esperar. Los rindes promedian los 90 qq/ha.
Malezas, vuelco y humedad: el desafío de los lotes que quedan
La demora de la cosecha empieza a sumar nuevos problemas. En algunas zonas, las malezas tuvieron un crecimiento muy importante y dificultan el trabajo de las cosechadoras. A esto se agregan plantas quebradas y lotes afectados por fuertes ráfagas de viento. En Fuentes, los técnicos describen el apuro de los productores por avanzar ante el crecimiento de las malezas y el tiempo nublado. Los lotes cosechados presentan rendimientos muy variables, desde más de 80-90 qq/ha hasta cuadros de alrededor de 60 qq/ha. En Junín todavía queda aproximadamente la mitad de los lotes de maíz tardío por cosechar, con humedades de grano de entre 19% y 20%. El fuerte viento de la última tormenta también provocó el vuelco de numerosas plantas. En Viamonte, Córdoba, la humedad vuelve a ser el principal condicionante. Allí todavía resta cosechar alrededor del 60% de la superficie y las últimas lluvias generaron problemas de piso y elevada humedad en planta.
En algunas zonas, las malezas tuvieron un crecimiento muy importante y dificultan el trabajo de las cosechadoras.
El trigo, adelantado entre 7 y 10 días
Mientras el maíz busca completar su ciclo de cosecha, el trigo transita una campaña marcada por un desarrollo acelerado. El informe de GEA señala que el 3% del trigo de la región núcleo ya ingresó en encañazón, cuando hace un año esta etapa comenzaba a observarse recién hacia fines de agosto. En algunas zonas, el cultivo se encuentra entre 7 y 10 días adelantado. Por ahora, el adelanto fenológico no es considerado una amenaza para el potencial de rendimiento. Sin embargo, los técnicos advierten que será importante que las condiciones de agosto acompañen para compensar posibles diferencias en la producción de macollos. El estado general del cultivo es bueno: 22% de los lotes presenta condición excelente, 70% muy buena y 8% buena. También comienzan a observarse algunas manchas, aunque dentro de un escenario sanitario controlado. Las bajas temperaturas registradas durante esta semana podrían jugar a favor del cultivo al moderar el ritmo de desarrollo y retrasar la aparición de enfermedades, particularmente roya.
Fin de semana con lluvias y un oeste que necesita agua
El clima vuelve a ser el factor decisivo para los próximos días. Entre el viernes 14 y el domingo 16 de agosto se esperan lluvias débiles, aisladas e intermitentes, principalmente sobre el este de la región GEA. Luego se prevé una mejora de las condiciones, con rotación del viento al sur. El contraste hídrico dentro de la región es marcado. Durante la última semana, las lluvias se concentraron en el este y dejaron acumulados de entre 10 y 70 milímetros, con un máximo de 69,6 mm en Santa Teresa, Santa Fe. En el resto del área, los registros fueron inferiores a 10 mm. El mapa de reservas de agua útil publicado en el informe -en la página 9- muestra precisamente esta diferencia: mejores condiciones hacia el este y reservas más escasas hacia sectores del centro y oeste. De cara a los próximos 15 días, GEA estima que se necesitan entre 20 y 60 mm en el centro de la región y entre 60 y 80 mm en el oeste para llevar la humedad del suelo a niveles óptimos.
Así, la campaña mantiene dos velocidades: mientras el este enfrenta excesos de humedad y una cosecha que busca aprovechar cada ventana de tiempo, el oeste comienza a mirar al cielo en busca de una recarga que permita sostener las reservas para los cultivos en desarrollo.

