Tras un septiembre seco, las lluvias destraban el maíz y frenan el deterioro del trigo

Después de un septiembre marcado por la falta de agua, las precipitaciones de la última semana redujeron a la mitad la superficie de trigo en condición regular. Sin embargo, el oeste continúa comprometido y octubre será clave para recomponer las reservas.

2 de Octubre de 2026

Las lluvias de los últimos siete días cambiaron el escenario para los cultivos de la región núcleo. Después de un septiembre con una oferta de agua muy inferior a la esperada, los registros acumulados permitieron mejorar la condición del trigo y reactivar la siembra de maíz, aunque con una marcada diferencia entre el este y el oeste del área agrícola. Según el último informe de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, la región recibió en la última semana el 80% del agua acumulada durante todo septiembre. El promedio mensual terminó en 31,5 milímetros, considerando las 36 estaciones de la red GEA/BCR, frente a una media histórica cercana a los 50 milímetros.

Tras un septiembre seco, las lluvias destraban el maíz y frenan el deterioro del trigo

El agua mejoró la condición del trigo

Uno de los principales efectos de las precipitaciones fue la reducción de la superficie de trigo que se encontraba en condición regular. A comienzos de la semana se estimaban casi 250.000 hectáreas -el 15% del área- en esa situación. Para el jueves, la superficie había caído a 120.000 hectáreas, equivalentes al 7%. El cultivo atraviesa una etapa crítica de definición del rendimiento: el 3% está en floración, el 17% en espigazón, el 25% en espiga embuchada, el 30% en hoja bandera y el 25% en encañazón. La respuesta, sin embargo, no fue uniforme. En el este de la región las lluvias alcanzaron para sostener buenas expectativas de rendimiento, mientras que en el oeste llegaron tarde y no fueron suficientes para recuperar completamente el potencial perdido. Allí, el déficit hídrico se combinó además con el impacto de las heladas de comienzos de septiembre. En Marcos Juárez, por ejemplo, las precipitaciones permiten sostener una expectativa de entre 35 y 40 qq/ha, aunque los técnicos advierten que una parte importante de los lotes ya resignó potencial. En General Villegas, el escenario es mucho más complejo: el informe señala lotes afectados por sequía y heladas, con escaso desarrollo y muerte de macollos, y estima pérdidas de potencial de rendimiento de hasta 60%. En cambio, hacia el centro-este aparecen mejores perspectivas. En Cañada de Gómez, las lluvias renovaron la expectativa de alcanzar un piso de 50 qq/ha, mientras que en Carlos Pellegrini y Bigand se proyectan rindes cercanos a los 40 qq/ha.

Tras un septiembre seco, las lluvias destraban el maíz y frenan el deterioro del trigo

El maíz vuelve a tomar ritmo

El otro cultivo beneficiado directamente por las precipitaciones es el maíz. La falta de humedad había frenado el avance de la implantación durante septiembre, después de un comienzo de campaña que había sido el más adelantado de los últimos diez años. En la última semana, la siembra avanzó apenas 10 puntos porcentuales y alcanzó el 65% del área prevista, unos 10 puntos por debajo del ritmo registrado a igual fecha del año pasado. Todavía quedan unas 750.000 hectáreas por sembrar, pero las lluvias permiten retomar las labores y apuntan a completar las 2,3 millones de hectáreas previstas para la región núcleo. El atraso es particularmente fuerte en el oeste. En el sudeste de Córdoba resta implantar aproximadamente la mitad del área prevista, mientras que en el noroeste bonaerense todavía queda pendiente el 65%. En Marcos Juárez, donde la siembra permanecía frenada desde hacía unos diez días, los técnicos consideran que las lluvias permitirán completar el 50% del maíz que aún falta. En las zonas del este, en cambio, el avance es considerablemente mayor: llega al 90% en el centro-sur de Santa Fe, 70% en el sur provincial y 75% en el noreste bonaerense.

En las zonas del este, en cambio, el avance es considerablemente mayor: llega al 90% en el centro-sur de Santa Fe, 70% en el sur provincial y 75% en el noreste bonaerense.

Una región partida en dos

El mapa hídrico muestra con claridad la diferencia entre sectores. El informe climático señala que durante la última semana los registros oscilaron entre 5 y 45 milímetros, con los mayores acumulados concentrados en el este de la región GEA. El máximo del período fue de 46 milímetros en Chacabuco, Buenos Aires. La situación más delicada permanece en el oeste, donde las reservas continuaron disminuyendo. De acuerdo con el informe, para los próximos 15 días se necesitan entre 80 y 140 milímetros en el centro y principalmente en el oeste de la zona GEA para recomponer la humedad. En el sudeste, en cambio, los requerimientos son menores y se ubican entre 10 y 80 milímetros para alcanzar niveles óptimos. El caso de Marcos Juárez sintetiza el cambio de escenario: el trigo había sufrido un deterioro importante por la combinación de falta de lluvias y heladas, pero las precipitaciones recientes permitirían encaminar una cosecha de normal a buena, con un rinde estimado de 35 qq/ha. Al mismo tiempo, la siembra de maíz, que estaba detenida en 45%, vuelve a tener condiciones para avanzar.

Octubre, el mes que puede cambiar la tendencia

El alivio todavía no implica que el déficit hídrico haya quedado atrás. El informe de la BCR advierte que agosto y septiembre no cumplieron con las expectativas de una oferta de agua superior a lo normal, aun en el contexto de un Niño que, según el documento, se encontraba en niveles propios de un evento extremadamente fuerte. Ahora, todas las miradas están puestas en octubre. Los pronósticos de corto plazo anticipan nuevas lluvias durante la primera semana del mes, aunque la distribución y los volúmenes previstos no serían suficientes para solucionar rápidamente las deficiencias acumuladas. Para los próximos días, el informe prevé chaparrones y tormentas desde la madrugada del sábado 3, con una nueva tanda de precipitaciones en forma de tormentas intermitentes desde el martes 6. Las temperaturas máximas oscilarían entre 19 y 25 °C, mientras que las mínimas podrían ubicarse entre 4 y 7 °C durante el viernes 2.

Tras un septiembre seco, las lluvias destraban el maíz y frenan el deterioro del trigo

Así, las lluvias de esta semana funcionan como un respiro clave para el trigo y una señal de largada para completar la siembra de maíz, pero el balance hídrico todavía exige nuevas precipitaciones. En especial en el oeste de la región núcleo, el desempeño productivo de octubre será determinante para saber cuánto del potencial perdido podrá recuperarse.

Las lluvias de esta semana funcionan como un respiro clave para el trigo y una señal de largada para completar la siembra de maíz, pero el balance hídrico todavía exige nuevas precipitaciones.

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