Lluvias que cambian el escenario: alivio hídrico en la región núcleo, pero con pérdidas por tormentas extremas
Más de 60 mm en una semana cambiaron el escenario productivo, aunque granizo y ráfagas afectaron unas 400.000 hectáreas.
La región núcleo agrícola atraviesa un momento bisagra en su campaña: las lluvias finalmente llegaron con acumulados que superaron los 60 milímetros en siete días, marcando un cambio en el régimen hídrico tras semanas de déficit. Sin embargo, el alivio llegó acompañado de tormentas de fuerte intensidad, con granizo y vientos que provocaron daños en una extensa superficie productiva.
De acuerdo con el informe semanal de la Bolsa de Comercio de Rosario, las precipitaciones de las últimas 24 horas -hasta la mañana del jueves 19- fueron particularmente concentradas. En el noroeste de la región se registraron marcas superiores a 80 mm, con picos cercanos a los 100 mm, mientras que otro núcleo intenso se ubicó en el noreste.
El fenómeno respondió al desplazamiento de un sistema de alta presión que impedía el ingreso de lluvias. El choque entre aire cálido y húmedo proveniente del norte y una masa fría desde el sudoeste patagónico generó tormentas de gran violencia, configurando un escenario de recuperación pluvial, pero con impacto productivo.
Granizo y ráfagas: el costo del cambio de escenario
El núcleo más severo de la tormenta se extendió sobre unas 400.000 hectáreas del centro-sur santafesino y el sudeste cordobés. En el corredor que une Armstrong, Tortugas, General Roca e Inriville se concentran los mayores reportes de daños.
En soja se observaron caída de vainas, deshoje y en casos extremos lotes arrasados por granizo. En maíz se registraron pérdidas de espigas, desgrane y plantas quebradas. La evaluación final de los daños se conocerá en los próximos días, ya que los excesos hídricos y caminos anegados dificultan el acceso a los campos.
La soja de primera encuentra un freno al deterioro
Más allá de los daños puntuales, las lluvias lograron detener la caída del potencial productivo de la soja de primera, que venía fuertemente afectada por la sequía. En las zonas más comprometidas se estimaban pérdidas de hasta 40% del rinde, pero el nuevo escenario permite estabilizar el cultivo.
Hoy, el 85% del área se encuentra entre condiciones buenas y muy buenas, mientras que los lotes en estado regular o malo se redujeron significativamente en la última semana. Los rindes esperados se ubican mayormente entre 30 y 40 quintales por hectárea, con variaciones según la zona y la evolución climática de las próximas semanas.
Soja de segunda: lluvias tardías y pérdidas ya consolidadas
El panorama es más ajustado para la soja de segunda, donde la sequía dejó una huella más profunda. A nivel regional ya se contabilizan unas 71.000 hectáreas perdidas y el cultivo presenta plantas envejecidas, entrenudos cortos y cuadros desparejos.
Las precipitaciones recientes frenan el deterioro, pero llegan tarde para revertir el daño estructural. En el mejor de los casos, los rindes proyectados se ubican entre 20 y 30 qq/ha, mientras que en las áreas más castigadas caen a un rango de 15 a 20 qq/ha.
Pronóstico: continúan las lluvias intermitentes
El escenario climático seguirá inestable. El informe prevé el retorno de chaparrones aislados desde el sábado 21 hasta el lunes 23, lo que podría consolidar la recuperación hídrica, aunque mantiene la incertidumbre sobre nuevos eventos intensos.
En síntesis, la región núcleo entra en una nueva fase de la campaña: el agua llegó y mejora las perspectivas productivas, pero la violencia de las tormentas dejó un saldo de daños que todavía está en proceso de evaluación.