"Cuanto más dividas la aplicación, más eficiente en el uso de nitrógeno vas a ser"
La evolución de los híbridos cambió los "tiempos" de demanda de nitrógeno en el maíz y obliga a revisar las estrategias de fertilización. La división de las aplicaciones aparece como una clave para mejorar la rentabilidad del cultivo.
La fertilización del maíz atraviesa un proceso de revisión. Ya no alcanza con pensar únicamente en la aplicación de urea al momento de la siembra. El gran desarrollo de los híbridos está cambiando las etapas de demanda nutricional del cultivo y mejorar la eficiencia en el uso de los nutrientes lleva a plantear estrategias más ajustadas a cada situación, región y lote.
Gabriel Espósito, Profesor e Investigador en la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC), conversó con revistachacra.com.ar y explicó que "la nutrición en maíz ya no puede responder a una receta única, sino a decisiones de manejo sustentadas en el análisis de suelo y en la interpretación agronómica. Hay que elaborar estrategias apropiadas de fertilización para cada caso".
Aunque el nitrógeno continúa ocupando un lugar central, la estrategia nutricional del maíz empieza a contemplar un conjunto más amplio de nutrientes.
La razón está en que son varios los nutrientes que pueden encontrarse deficitarios en los suelos argentinos y que el maíz evidencia respuesta en kilos para cada caso. Para el arranque del cultivo, por ejemplo, considera que debería aportar nitrógeno, fósforo, azufre y zinc.
"Como mínimo, tendríamos que arrancar con esos cuatro (nitrógeno, fósforo, azufre y zinc)", señaló. El punto de partida debería ser siempre el diagnóstico: "Acá la clave está en saber sobre qué situación partimos y eso sólo lo vamos a saber con un análisis de suelo, sobre todo teniendo en cuenta la gran cantidad de maíz que se hace en campos arrendados", sostiene.
Menos al inicio y más atención a la demanda
Espósito planteó que, en un maíz temprano, existe un período prolongado entre la siembra y el momento en que se dispara la demanda de nitrógeno. Anticipar una proporción demasiado elevada en siembra implica tomar una decisión importante con una gran incertidumbre respecto del potencial productivo que finalmente tendrá el cultivo. "Sobre todo si el cultivo no lo necesita", señaló.
La propuesta es distribuir el aporte nutricional. En términos generales, menciona una proporción relativamente baja al momento de la siembra, seguida por una aplicación más importante entre V6 y V8, y deja abierta la posibilidad de reservar una parte para momentos todavía más avanzados, dependiendo de las condiciones ambientales y la factibilidad operativa.
"Cuanto más dividas la aplicación, más eficiente en el uso del nitrógeno vas a hacer", explicó y agregó que a nivel porcentual se podría considerar una fertilización nitrogenada de "15/20% en la siembra, 60/70% en V6/V8 y el resto en V10/V12".
"Se podría considerar una fertilización nitrogenada de "15/20% en la siembra, 60/70% en V6/V8 y el resto en V10/V12"
¿Los híbridos están cambiando la estrategia?
Uno de los análisis más interesantes de Espósito, que coincide con el planteo de Gustavo Ferraris, Investigador en Fertilidad de Suelos, Nutrición de Cultivos y Agricultura de Precisión en INTA Pergamino, es la evolución genética del maíz en esta última década.
"El mejoramiento orientado a lograr mayor estabilidad y tolerancia al estrés produjo híbridos con una característica denominada 'stay green', es decir, plantas que llegan a la madurez fisiológica manteniendo una importante proporción del follaje verde.
Básicamente los maíces de hoy tienen una mayor capacidad para retrasar su "envejecimiento", reteniendo la clorofila y manteniendo verdes las hojas y los tallos durante la maduración y el llenado del grano. Esto generó un desplazamiento de nitrógeno hacia etapas más avanzadas del cultivo.
Esto generó un desplazamiento de nitrógeno hacia etapas más avanzadas del cultivo.
"Los híbridos modernos pueden presentar mayores pesos de miligranos. Históricamente ese valor se ubicaba en torno de los 300 gramos en promedio, mientras que actualmente existen materiales capaces de alcanzar alrededor de 450 gramos", indicó.
Y continuó: "Por esta razón los híbridos actuales tienen la necesidad de sostener la actividad fotosintética durante el llenado, y eso es demanda de nitrógeno".
"La verdadera pregunta no es qué fertilizantes aplicar, sino cuándo hacerlo y si se justifica agronómicamente. Ya estamos estudiando fertilizaciones en R1 porque creemos que puede haber respuestas importantes, pero si no llega a haberlas, el hecho de estar estudiando esto demuestra que claramente en la siembra no está el tema", subrayó.
