Agricultura

México y la revolución insectívora a nivel mundial

28 de Octubre de 2019

No hay duda de que comer insectos es saludable, ya lo dice la ONUAA, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, llamada también FAO, Food and Agriculture Organization. Además asegura que es una actividad amigable con el medio ambiente. 

 La revolución de los insectos en el mundo

Se trata de una industria en pleno crecimiento, y a pesar de que en los países de Asia, África y Latinoamérica se consumen desde hace muchos años, no hay que pensar que son las únicas culturas que lo hacen. Ya que en la gastronomía de muchos países europeos es también común encontrarlos, sobre todo en España y Francia, en donde los caracoles son todo un manjar.

La entomofagia, el acto humano de consumir insectos, es una práctica muy antigua. Se calcula que por lo menos dos millones de personas en el mundo complementan su alimentación con ellos. De hecho, hay clasificadas actualmente casi dos mil especies aptas para el consumo humano. Entre ellas podemos encontrar desde hormigas, hasta gusanos, pasando por avispas, saltamontes o escarabajos. Y no te sorprendas si llegas a ver gente comiendo arácnidos, ya que se han estado haciendo estudios específicos para su consumo. por su alto contenido en propiedades.

México es uno de los países que cuentan con una gran industria insectívora, es más, es un país donde hay más de trescientas especies de insectos comestibles. ¡Hasta se vende harina de grillos en sacos por kilos! La cual se utiliza para elaborar pan, pasta, galletas, tortillas, entre otros alimentos.

El país es líder mundial en la revolución del consumo de insectos. Algunos de sus manjares existen desde la época prehispánica y son los famosos gusanos de maguey, los jumiles o los escamoles, el llamado "caviar mexicano".

Los insectos: el alimento del futuro

Actualmente, muchos científicos creen que consumir insectos puede ser la solución para la humanidad en cuanto a la escasez de carne que se prevé para el futuro. Para el año 2030 resulta poco probable que haya suficiente carne para alimentar a 8 mil 600 millones de personas.

Además, es importante tomar en cuenta que no solo se promueve su consumo por ayudar al crecimiento de la industria por la posible hambruna mundial, sino que es necesario comprender que el consumo de insectos también es positivo a nivel nutricional, ya que tiene un alto contenido en vitaminas, proteínas y aminoácidos de excelente calidad.

Finalmente, hay que aceptar que la producción de insectos resulta menos contaminante que por ejemplo el ganado. Ya que produce menos cantidad de metano, estiércol y sobre todo, gases que propician el famoso efecto invernadero.

La normativa Novel Food, la ley que regula la importación de nuevos alimentos a la Unión Europea entró en vigor en enero de 2018. Fue cuando se aceptó el consumo y venta de insectos en Europa. Actualmente ya se pueden encontrar en los supermercados de muchos países europeos tanto barras energéticas elaboradas con insectos, como grillos para cocinar y mucho más.