Mientras la libertad avanza, el empleo industrial santafecino retrocede
La provincia perdió 8.234 puestos manufactureros desde enero de 2024 y la baja se concentró en ramas clave para el entramado agroindustrial
La industria manufacturera ocupa un lugar central en la estructura económica santafesina. Según un informe elaborado por el Centro de Estudios y Servicios de la Bolsa de Comercio de Santa Fe (BCSF), el sector explicó el 27,2% del valor agregado provincial durante el período 2004-2024 y concentró cerca del 21,7% del empleo registrado.
El peso de la provincia convierte a la evolución del trabajo industrial en un dato clave para medir su salud productiva. Sobre todo en Santa Fe, donde conviven la agroindustria alimenticia, la metalmecánica, la fabricación de maquinaria, la producción de equipos, la industria automotriz y una extensa red de proveedores vinculados al campo.
El reporte realizado por la BCSF analizó el período comprendido entre enero de 2024 y marzo de 2026, etapa que coincide con la implementación del actual plan económico nacional. En ese lapso, la actividad manufacturera santafesina perdió 412 unidades productivas, una caída del 7%, y 8.234 puestos de trabajo, equivalente a una baja del 6%.
Fuente: CES-BCSF en base a SRT.
La caída no fue pareja
La mayor parte del golpe se concentró en la industria pesada, que explicó el 80% de los puestos perdidos dentro del sector manufacturero provincial. Entre enero de 2024 y marzo de 2026, este segmento redujo su personal asegurado en 6.567 trabajadores, con una baja del 8,3%. En cambio, la industria liviana perdió 1.667 empleos, lo que representó una contracción del 2,8%.
Fuente: CES-BCSF en base a SRT.
Esta caída afecta especialmente al entramado agroindustrial, porque dentro de la industria pesada se ubican actividades directamente vinculadas con la producción, el mantenimiento y el abastecimiento de bienes de capital para el campo. Allí aparecen los rubros de maquinaria, metales, equipo eléctrico y vehículos, todos sectores relevantes para la dinámica de inversión productiva.
Los más afectados
La fabricación de maquinaria y equipo encabezó el retroceso, con 1.501 puestos menos y una caída del 10,5%. Le siguió la fabricación de vehículos automotores, remolques y semirremolques, con 1.385 empleos menos y una baja del 15,7%. También registraron caídas importantes la fabricación de equipo eléctrico, con 1.265 puestos perdidos y una merma del 16,5%, y la fabricación de metales comunes, con 1.233 trabajadores menos y un desplome del 18,5%.
Estos números muestran que el ajuste laboral se concentró en sectores de alto peso industrial y fuerte relación con cadenas productivas más amplias. Para una provincia donde la maquinaria, la metalmecánica y los servicios asociados al agro forman parte del corazón económico, la pérdida de empleo no sólo marca un retroceso laboral, sino también una señal de menor actividad en eslabones estratégicos.
Alimentos resistió, pero no compensó
Dentro de la industria liviana, la elaboración de productos alimenticios, principal rama empleadora de este grupo, fue la única actividad que mostró un leve avance durante el período analizado. Sin embargo, este crecimiento fue de apenas 30 puestos netos más, equivalente a una suba del 0,1%.
Aunque alimentos representa el 76,4% del empleo de la industria liviana y el 32,8% del total industrial santafesino, su estabilidad no alcanzó para compensar el deterioro registrado en las ramas más golpeadas. Además, en el resto de la industria liviana predominó la caída con 580 puestos menos en productos de cuero, 394 empleos perdidos en prendas de vestir, 245 menos en madera y corcho, 218 menos en papel y productos de papel y bebidas, con una merma de 189 trabajadores.
De esta manera, el plan económico nacional impactó con más fuerza sobre las actividades industriales de mayor intensidad de capital, mientras que la rama alimenticia funcionó como un amortiguador insuficiente. En una provincia clave para el comercio exterior, la producción agroindustrial y la generación de empleo registrado, la pérdida de puestos de trabajo en maquinaria, metales y equipos abre una pregunta sobre la capacidad del actual plan económico nacional no solo para hacer crecer las fuentes de trabajo, sino al menos para lograr sostenerlas.

