Un estudio revela que la pérdida de hojas reduce la calidad industrial y nutricional de la soja
Un estudio del INTA, Conicet y Embrapa Soja demuestra que la defoliación en etapas críticas del cultivo no solo reduce el rendimiento, sino que también afecta el contenido de proteínas, aceites y compuestos de alto valor nutracéutico del grano.
La calidad del grano de soja no depende únicamente de la genética o de las condiciones ambientales. El manejo agronómico durante el llenado de granos también resulta determinante para definir el valor industrial y nutricional de la producción.
Así lo demuestra una investigación realizada por especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), el Conicet y Embrapa Soja, de Brasil, que evaluó cómo distintos niveles de defoliación durante el llenado de granos modifican la composición química de la soja.
El trabajo, liderado por la investigadora Constanza Carrera, del Instituto de Fisiología y Recursos Genéticos Vegetales del Centro de Investigaciones Agropecuarias del INTA Córdoba, analizó el efecto de la pérdida de hojas sobre la distribución de proteínas, aceite y compuestos bioactivos en los diferentes estratos del canopeo. "Durante el llenado de granos, la capacidad del cultivo para producir fotoasimilados resulta determinante no solo para alcanzar buenos rendimientos, sino también para la acumulación de los compuestos que definen la calidad industrial y nutracéutica del grano", explicó Carrera. La soja es la principal fuente mundial de aceite vegetal y proteína para alimentación animal. Además, tanto el aceite como la harina de soja contienen sustancias de interés para la industria alimentaria y nutracéutica, entre ellas los ácidos grasos esenciales omega-6 y omega-3 y los isoflavonoides, reconocidos por sus propiedades antioxidantes.
"Durante el llenado de granos, la capacidad del cultivo para producir fotoasimilados resulta determinante no solo para alcanzar buenos rendimientos, sino también para la acumulación de los compuestos que definen la calidad industrial y nutracéutica del grano"
Menos hojas, menor calidad
Los investigadores comprobaron que las defoliaciones realizadas durante el llenado de granos reducen la capacidad fotosintética del cultivo y, en consecuencia, disminuyen la producción de fotoasimilados necesarios para el desarrollo de los granos. Esa reducción impactó sobre el peso del grano y sobre la cantidad de los distintos componentes químicos. Sin embargo, no todos respondieron de la misma manera. El aceite fue uno de los compuestos más afectados. Según explicó Carrera, su contenido cayó con mayor intensidad a medida que aumentó la defoliación, debido a que depende estrechamente de la fotosíntesis que ocurre durante el período de llenado de granos.
Implicancias para el manejo
Los resultados destacan la importancia de proteger el área foliar durante las últimas etapas del ciclo del cultivo. Los ataques de insectos defoliadores, las enfermedades o fenómenos climáticos como el granizo pueden comprometer no solo el rendimiento, sino también atributos de calidad que determinan el valor comercial e industrial de la soja. Además, la investigación aporta nuevos conocimientos sobre el comportamiento fisiológico del cultivo. A diferencia de otros granos, la soja fructifica desde la base hasta el ápice de la planta, lo que genera diferencias de luz y microambiente dentro del canopeo, influyendo en la composición química de los granos. Para los investigadores, comprender estos procesos permitirá desarrollar estrategias de manejo orientadas no solo a maximizar la producción, sino también a mejorar la calidad industrial y el valor nutracéutico de la soja, un aspecto cada vez más relevante para los mercados y la industria alimentaria.

