Malezas

La maquinaria, otra ayuda contra las malezas

Los prestadores de servicios tienen un rol fundamental para no agravar la diseminación del problema, como así también tienen en sus manos el compromiso de adoptar prácticas sustentables cuando se trata de los tratamientos químicos
Chacra

09/08/17-Los contratistas agropecuarios pueden ser un gran aporte a la solución para el problema de las malezas problema, aplicando con responsabilidad buenas prácticas de manejo, que ayuden a no agravar la problemática en diferentes direcciones. Eso quedó claro durante dos charlas que abordaron sobre esta temática durante la Jornada Nacional de Malezas, en el INTA Pergamino.

A partir de una serie de inquietudes que planteó la sociedad, hace algunos años, se comenzó a legislar sobre las distancias de aplicación de productos fitosanitarios respecto de centros periurbanos. Esto llevó, en muchos casos, a plantear el establecimiento de distancias seguras, respecto de las poblaciones, pero con la consecuente pérdida de, aproximadamente, un millón de hectáreas cultivables en todo el país, explicó Federico Elorza, gerente técnico de la Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizante (Casafe).

A partir de esta decisión, continúa el técnico, que significaba perder una importante superficie de potencial agrícola, fue que el Ministerio de Agroindustria llamó a un gran consenso de carácter interdisciplinario, que incluía al sector público como el privado, con el propósito de crear un documento con material de referencia científica y técnica, para todos los actores de la cadena, hablando sobre la calidad de las aplicaciones agrícolas. Así se redactaron las "Pautas sobre aplicaciones de productos fitosanitarios en áreas periurbanas".

"Gracias a este documento se puso de relieve que, mediante el buen uso de la tecnología, del conocimiento disponible y enmarcados en las buenas prácticas de aplicación de productos fitosanitarios, las distancias óptimas a las zonas periurbanas fueron de 100 metros para aplicaciones terrestres y 200 metros para aplicaciones aéreas. Estos distanciamientos fueron suficientes para evitar desplazamientos no deseados de fitosanitarios hacia zonas que no son objeto de la aplicación", afirmó Elorza.

Desde entonces y a partir de este gran avance es que Casafe lleva adelante jornadas sobre buenas prácticas de aplicación con equipos terrestres y aéreos para demostrar de qué se tratan las aplicaciones eficientes. En ellas se evalúan las condiciones de una buena aplicación y se emplean tarjetas hidrosensibles para confirmar la precisión de esta práctica cuando las condiciones son las adecuadas.

"Después de realizar muchas jornadas a campo, con la presencia de pobladores y autoridades de diferentes localidades, quedó demostrado que cuando se trabaja con responsabilidad y cuidando el ambiente, tanto con buenas como con malas condiciones para hacer las aplicaciones, nunca se perdió producto más allá de los límites establecidos por la normativa", concluyó Elorza.

En representación de los contratistas rurales, Sergio Marinelli, prestador de servicios de cosecha de la zona de Venado Tuerto, en el sur de la provincia de Santa Fe, dijo: "Los contratistas podemos y debemos ser parte de la solución de este problema de las malezas difíciles".

¿Por qué? "Porque suponiendo una cosecha de 100.000 millones de toneladas en Argentina, del 25 por ciento de ella se encargan los productores de manera directa y, el resto de esta producción, está en manos del trabajo que hacen los contratistas rurales. Sin dudas, tenemos grandes posibilidades de contribuir desfavorablemente con la diseminación de semillas, ya que nuestro sistema productivo permite que el contratista trabaje de norte a sur del país, y subir y bajar dos veces al año", sostuvo Marinelli.

Para él, una de las tecnologías que brinda el apoyo a este problema son los mapas de rendimientos ya que con ellos se pueden cuantificar las pérdidas de rendimiento por "manchones" de malezas. De esa forma, dijo, se puede justificar la demora en la cosecha para la tarea de la limpieza de máquina.

"Idealmente", agregó, la cosechadora siempre debe estar con la limpieza como salida de fábrica. Para esto, una aliada indiscutible del contratista es la sopladora de aire, una herramienta de mantenimiento clave, que permite limpiar todos los lugares accesibles de la máquina. Asimismo, para las zonas de la máquina que no son accesibles, el contratista sugirió basarse en las recomendaciones del INTA con el uso de la cosecha de fardos. "Con el uso de éstos, mi recomendación es comenzar a trillar con las norias abiertas por lo menos por cien metros, luego cerrar todo y cosechar otros 100 metros. Finalmente, descargar todo lo que está en la tolva en un sector apartado. Con la basura al rincón, como decía la abuela", concluyó.

Esta nota fue publicada en Revista Chacra