AGRICULTURA

¿Cómo evitar pérdidas en la cosecha de la gruesa?

Para evitar pérdidas en la cosecha de granos, principalmente de soja y maíz, técnicos del INTA brindan consejos para la campaña gruesa 2018/2019.
28 de Marzo de 2019

Para evitar pérdidas en la cosecha de granos, principalmente de soja y maíz, técnicos del INTA realizan recomendaciones para la cosecha de la campaña gruesa 2018/19.

En principio, comentan que es necesaria un regulación adecuada de la máquina de acuerdo a la situación de cada lote. Los especialista destacan que el 70% de las pérdidas de cosecha en soja, están provocadas por el cabezal de la cosechadora.

Estos es así, porque la calidad de corte se ve directamente afectada por la velocidad de avance de la cosechadora. Mientras mayor sea ésta, más largo será el recorrido de la planta, lo que incrementa directamente el desgrane de la misma y las pérdidas por cabezal.

Mientras menos humedad posea el cultivo al momento de cosecha, más tendencia al desgrane tendrá la planta frente al estímulo mecánico y más susceptible al aumento de velocidad de la cosechadora.

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En cuanto al maíz, los técnicos explican que la velocidad del cabezal maicero también afecta el desempeño en el lote. En la eficiencia de uso de este elemento- sostienen- hay una combinación de diferentes factores: contenido de humedad, rendimiento, consumo de combustible y demanda de terminar el trabajo cuanto antes.

En ese sentido, las placas espigadoras deben extirpar la espiga de maíz del tallo y dejar el resto de la planta en el terreno. Si no combinamos correctamente la velocidad de avance de la cosechadora con la velocidad de trabajo del cabezal, observaremos un efecto de empuje o de arrancado de la planta por parte del cabezal, lo que provocará caída de espigas o bien arrancado de toda la planta.

Otra recomendación que realizan desde la entidad, es que antes de comenzar el trabajo en cada lote, se debe observar la forma del mismo -ancho y longitud-, la capacidad del equipo medido por el ancho del cabezal y número de equipos, y cantidad de equipos de apoyo -tractores y acoplados tolva-, para planificar un sector de descarga que esté sincronizado con los momentos de llenado de la cosechadora.

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De esta forma se evita la circulación innecesaria de los equipos de apoyo a lo largo del lote. Esto conserva las cualidades estructurales del suelo y disminuye otro tipo de pérdidas de cosecha, que son las de reducción del rendimiento que veremos en la campaña siguiente debido a la compactación superficial del suelo.

A su vez, afirman que las cosechadoras son uno de los principales vectores de contaminación y traslado de semillas de especies de malezas resistentes a herbicidas.

Siguiendo esa línea, los referentes aconsejan comenzar la limpieza realizando un soplado a conciencia desde la barra de corte hasta el sistema de distribución de residuos, limpiando el interior de los órganos de la cosechadora tanto como sea posible.

A continuación, desmenuzar un fardo de heno y mediante el embragado del sistema de trilla y separación, hacer que la máquina se lo trague. El flujo de heno a través del sistema de la cosechadora arrastrará las semillas de malezas que hayan sobrevivido al primer soplado. El proceso debe terminar con un último soplado a conciencia, nuevamente desde la barra de corte hasta la cola de la máquina.

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