Sustentabilidad

Argentina año verde

La generación de energía reutilizando los residuos agropecuarios está cada vez más cerca. Ya hay un feedlot que produce su propio biogás y vende el excedente a su municipio.
Verónica Salamanco - Redacción Chacra

Hace dos años el Ministerio de Infraestructura de la provincia de Buenos Aires, emitió una resolución (http://www.gob.gba.gov.ar/legislacion/legislacion/r-mi-13-453.html) por la cual se habilitó a establecimientos privados que generan su propia energía a vender el excedente al sistema de energía distribuida. Esta posibilidad, que en muchos países europeos como Alemania es una práctica habitual, incentivó la investigación y desarrollo de procedimientos que permitieran obtener energía de los propios deshechos.

El primer caso de éxito se ubica en Carlos Tejedor, donde un establecimiento proveerá de energía eléctrica a la red, producto de la generación de biogás a partir de los efluentes de su ganado confinado en feedlot.

Los impulsores de esta iniciativa son los agrónomos Ezequiel Weibel y Martín Pinos, titulares de Biogás Argentina, una empresa que nació gracias a IncUBAgro, la incubadora de emprendimientos tecnológicos de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA). “Esta experiencia puede replicarse en otras localidades”, señaló Ezequiel, “El tamaño mínimo del establecimiento va a estar definido por el objetivo de cada Planta de Biogás en particular. En el caso de querer vender energía eléctrica a la red pública, estaríamos hablando de unos 1000 animales en feedlot (en piso de hormigón), granja porcina de al menos 500 madres y granja avícola de unos 120.000 a 140.000 pollos parrilleros”. En el caso de utilización del biogás generado para reemplazo de GLP (gas licuado de petróleo), las instalaciones pueden ser sustancialmente menores, por lo cual en última instancia va a depender de cada proyecto en particular.

“En general, la gran mayoría de residuos orgánicos de la agroindustria pueden ser utilizados, debiendo hacer foco en las características físico-químicas de los mismos para evitar desbalances en los reactores que puedan inhibir el proceso de digestión”, agregó Martín.

En primera instancia, para evitar que los residuos pierdan potencia y por lo tanto disminuya la generación de Biogás, es necesario colectar los efluentes ni bien son generados, por lo cual esta operatoria debe hacerse diariamente, o con la mayor frecuencia posible. En el caso del feedlot, la primera medida fue hacer pisos de hormigón para facilitar esta tarea de recolección. Se limpian mecánicamente con pala cargadora una vez al día; ese material se acondiciona a la dilución necesaria y se introduce en el reactor. Allí ocurre el proceso de degradación anaeróbica (biodigestión), donde colonias de microorganismos degradan la materia orgánica, rompiendo las cadenas estructurales formadas por enlaces de Carbono y obteniendo energía de este proceso (que utilizan para vivir).

El resultante de estas cascadas de rupturas es la liberación al medio del Carbono constitutivo, que al estar unido al hidrógeno es llamado metano. Por último, se agrega la actividad de las bacterias, que respiran liberando CO2 (dióxido de carbono) al medio. La mezcla de estos dos gases toma el nombre de BIOGAS, el cual es un gas combustible que puede utilizarse como fuente de energía calórica, es decir, quemarse en una caldera, o como combustible para la generación eléctrica en moto-generadores de combustión interna o micro-turbinas.

Para que la tecnología de la planta funcione en forma ideal, es necesario brindarle a las bacterias que realizan el trabajo las condiciones para su óptimo desarrollo”, subrayaron los agrónomos. En primera instancia, el Biogás obtenido asciende a la parte superior de los reactores, la cual está constituida por membranas en forma de domo. Ahí es almacenado momentáneamente hasta que es conducido por cañerías hasta su consumo, previo pasaje por los filtros de ácido sulfhídrico y vapor de agua. “El Biogás es generado en baja presión, ocupando mucho espacio, por lo cual no es recomendable acumularlo porque implica un alto costo de estructura de almacenamiento ni comprimirlo porque demanda gasto energético. Lo mejor es dimensionar la planta y el almacenamiento para un determinado consumo”, recomendó el ing. agr. Weibel.

En el establecimiento de Carlos Tejedor hay 500 vacunos que producen 13,5 toneladas de materia húmeda (estiércol), que son recolectadas y tratadas en un biodigestor de alta capacidad para generar 800 m3 diarios de biogás. Ese combustible se convertirá en energía eléctrica mediante un grupo electrógeno y el excedente se venderá a la red local a través de la cooperativa eléctrica. Se proyecta que este sistema sea puesto en marcha a fin de año.

La generación de la propia energía tiene grandes ventajas: no sólo se le da un uso positivo a los residuos generados por la propia actividad, sino que también pueden reutilizarse para conseguir el autoabastecimiento energético.” A grandes rasgos, el negocio más rentable y más independiente de la escala es el reemplazo del GLP, siempre y cuando exista un consumo más o menos constante durante todo el año”, señaló el ing.agr. Pinos. “En lo referente a la generación eléctrica, en general, es interesante autoabastecerse en donde existen problemas de disponibilidad (cortes frecuentes) o en el caso de venta de energía eléctrica a la red cuando exista un reconocimiento de costos diferenciales”.

La joven empresa de Weibel y Pinos ya está trabajando con otro proyecto en la escuela agrotécnica salesiana Carlos M. Casares, del partido de 25 de Mayo, que involucra un desarrollo educativo y la posibilidad de tratar los efluentes generados por un tambo y por la cría de cerdos para producir biogás y biofertilizantes. Cuentan con el financiamiento del estado alemán y estarían funcionando con las instalaciones nuevas a comienzos de 2016.