Emprendimientos

Orgánicos con valor agregado

Crece la oferta de alimentos orgánicos en un mercado que ya no se limita a los productos primarios.
Verónica Salamanco

Hace unos años se hablaba de los orgánicos como un mercado de “nicho”, donde la demanda era acotada, los precios de los productos llegaban a duplicar a los de origen industrial, y los consumidores se definían un grupo muy específico.

La demanda de productos orgánicos ha crecido exponencialmente en los últimos años, en parte por la toma de conciencia de más ciudadanos acerca del consumo de productos saludables y amigables con el medio ambiente, y en parte también por el crecimiento del mercado gourmet, que alienta a probar nuevas opciones y a conocer más sobre lo que consumimos. La oferta de productos acompañó este crecimiento, ya no sólo con materias primas, sino también con productos con valor agregado, listos para el consumo. Así, hoy no sólo es posible conseguir fruta, verdura, vinos, especias y miel con sello de certificación orgánica, sino también dulces, jugos, quesos, etc.

Las Brisas es una empresa cuyo desarrollo refleja cómo fue cambiando y creciendo este mercado. Este emprendimiento familiar, ubicada en la ciudad de Santa Fe, era un proyecto de huerta orgánica, que nació para producir, elaborar y comercializar alimentos orgánicos. “En el año 2000 compramos un campo que estaba totalmente abandonado y maltratado con agroquímicos y malos manejos productivos e inmediatamente pusimos manos a la obra para lograr, dos años después, la certificación orgánica”, cuenta Sergio Vazquez, presidente de la empresa. El establecimiento fue desarrollándose y, casi sin querer, fue especializándose en el cultivo de frutillas. “Alcanzábamos estándares de calidad muy altos y esta fruta era tan sabrosa, que los propios consumidores visitaban nuestro campo para poder llevarse una bolsa de frutillas orgánicas cosechadas por ellos mismos”, continúa el emprendedor. En 2004 Las Brisas recibió un pedido desde Estados Unidos para exportar 800 toneladas de frutilla orgánica congelada. La demanda los sorprendió, pero fueron rápidos de reflejos y se abocaron a invertir en las instalaciones para tener un frigorífico y una estructura que les permitiera presentar las frutillas cumpliendo con los requisitos. Así, Las Brisas se transformó en el primer exportador argentino de frutillas orgánicas. “Nuestro staff de personal, que en el inicio estaba constituido por 5 personas, pasó a tener picos de 180 trabajadores en determinadas épocas del año, que se dedicaban a la siembra, cosecha, manejo de cultivos, acondicionamiento de la fruta y congelado”, recuerda Sergio.

Nuevos rumbos

A finales de 2008 la crisis financiera mundial también sacudió a este negocio y tuvieron que adaptarse nuevamente a las circunstancias del mercado. “Entonces decidimos reorientarnos: el proyecto era diversificar los productos y generar valor mediante la integración vertical. Por ello, dejamos de ofrecer materias primas y comenzamos a pensar en productos listos para consumir. Además, la idea de llevar la naturaleza a la gente continuaba siendo nuestra guía. Entonces, tomamos la decisión de ser nosotros mismos los productores, elaboradores y comercializadores de productos orgánicos terminados”.

El producto bandera de esta nueva etapa fueron los jugos 100% orgánicos. Luego se sumaron dulces, miel, aceite de oliva, azúcar rubio, pasas de uva, puré de frutas, sumaron siete sabores y tres tamaños de jugos. La vedette del 2015 son los smoothies, batidos de fruta sin azúcar de tres sabores de frutas combinadas.

La materia prima es orgánica, certificada de máxima calidad, y llega de diferentes puntos del país: Catamarca, Tucumán, Santa Fe, y Mendoza. La elaboración de los productos Las Brisas se realiza utilizando una selección de frutas, buscando siempre la excelencia. “Se trabaja con un equipo de gente con compromiso, pertenencia, y mucha dedicación”, subraya Vazquez, “A través de la producción orgánica se mantiene y mejora la calidad y la fertilidad del suelo para producir así plantas sanas y fuertes, que luego le dan un sabor especial y único a nuestros jugos, dulces y smoothies que llegan a la mesa de nuestros clientes. Nuestro proceso de elaboración consta de diferentes pasos en los cuales se busca mantener las características naturales de la fruta, sumándole el agregado de azúcar (en el caso que lo requiera), para obtener un producto de primera calidad y evitando la utilización de agregados químicos como pueden ser conservantes, colorantes, saborizantes, entre otros”.

Tanto la producción como el procesamiento está certificado Full Organic (Letis), y por eso que el consumidor puede confiar en que los productos son verdaderamente orgánicos y que durante la larga cadena de producción y elaboración han sido cuidados como tal. También son libres de gluten y por lo tanto aptos para personas celíacas, saludables y conservan todos los nutrientes propios de la fruta. Otra ventaja comparativa es que la variedad de tamaños permite que los jugos puedan adaptarse a diferentes ocasiones (250cc, 500cc y 1 litro).

 Toda la línea de productos se comercializa en almacenes orgánicos; dietéticas, herboristerías, almacenes naturales, y también se pueden encontrar en algunos supermercados y estaciones de servicio, que cada vez incorporan más productos orgánicos empujados por la demanda de los consumidores.

“Cada vez más gente nos elige”, asegura Sergio, “están los consumidores que son conscientes de los beneficios de una alimentación sana y del impacto de la industrialización en general; están los consumidores más cool, que son los gue gustan seguir las nuevas tendencias y estar a la vanguardia, siempre un paso a delante. Y por último están los consumidores que siguen tendencias que van de la mano de lo orgánico, como ser veganos, vegetarianos, seguidores del movimiento slow food, deportistas y madres”.