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2 empleos cada 100 hectáreas: el riego aparece como motor de producción, empleo y sustentabilidad

Un informe de FADA revela que ampliar y mejorar el riego permitiría generar más de 27 mil empleos y sumar hasta 5 millones de toneladas adicionales de granos. El estudio destaca además su impacto en las exportaciones y el desarrollo regional.

5 de Marzo de 2026

En un contexto global marcado por la creciente demanda de alimentos y la recurrencia de sequías cada vez más intensas, el riego se posiciona como una herramienta estratégica para aumentar la producción agrícola, generar empleo y mejorar la sustentabilidad del sistema productivo. Así lo señala un estudio de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA), que analizó el potencial de expansión del riego en el país.

2 empleos cada 100 hectáreas: el riego aparece como motor de producción, empleo y sustentabilidad

Actualmente, en Argentina se riegan 2,1 millones de hectáreas, aunque el potencial productivo permitiría alcanzar 7,5 millones de hectáreas bajo riego. Según el informe, ampliar y modernizar estos sistemas podría impulsar significativamente la producción agrícola, el empleo y las exportaciones.

"Hay muchas formas de cuidar el agua. Nosotros en nuestra casa, por ejemplo, cuando cerramos la canilla mientras nos cepillamos los dientes. Con esa acción chiquita estamos cuidando el agua. Con el riego en el campo pasa lo mismo: la propuesta no es gastar más agua sino usarla mejor y de manera responsable", explicó Antonella Semadeni, economista de FADA.

2 empleos cada 100 hectáreas: el riego aparece como motor de producción, empleo y sustentabilidad

El estudio pone el foco en el potencial de expansión del riego en Córdoba y Buenos Aires, donde la incorporación de estos sistemas permitiría sumar más de 5 millones de toneladas adicionales de granos. En concreto, podrían generarse más de 3 millones de toneladas adicionales de maíz, más de un millón de toneladas de soja y más de 800 mil toneladas de trigo.

El impacto también sería significativo en términos laborales. Según el informe, la expansión del riego podría generar más de 27 mil nuevos puestos de trabajo, lo que equivale a 2 empleos cada 100 hectáreas incorporadas al riego. Estos empleos se distribuirían en distintos eslabones de la cadena, como servicios agrícolas, transporte, industria, logística y exportaciones.

Desde FADA remarcan que en varias regiones del país el riego no sólo mejora los rindes, sino que puede definir la viabilidad productiva de un cultivo. "En ciertas zonas de Argentina, el riego no sólo mejora los rendimientos, sino que marca la diferencia entre poder o no sembrar", señalan desde la entidad.

El informe también destaca el rol de la tecnología aplicada al riego, que hoy permite optimizar el uso del recurso hídrico. A través del monitoreo de cultivos y sistemas de riego de precisión, los productores pueden aplicar el agua exactamente en la cantidad y el momento que la planta lo necesita.

"El avance de la tecnología permite monitorear los cultivos y aplicar el agua en cantidad y frecuencia necesarias para la planta. Esto permite un uso racional y responsable del agua, amigable con el ambiente", sostuvo Semadeni.

Otro factor clave para la expansión del riego es la disponibilidad de energía. El estudio indica que el riego eléctrico consume apenas un tercio de la energía que requiere un sistema a gasoil, aunque muchas zonas rurales aún no cuentan con acceso a la red eléctrica. En estos casos, las energías renovables, como los paneles solares, aparecen como una alternativa para impulsar la instalación de estos sistemas.

El impacto económico del riego también es considerable. Según el análisis de FADA, el aumento de la producción generaría USD 1.120 millones adicionales en valor bruto de producción, además de USD 935 millones más en exportaciones y USD 432 millones en recaudación fiscal.

"El riego tiene múltiples beneficios: al aumentar la producción y los rendimientos, se incrementa el uso de insumos, el transporte, los servicios y las exportaciones. Esto moviliza la actividad económica en todo el país", explicó Nicolle Pisani Claro, economista jefe de FADA.

Para concretar este potencial, el informe propone avanzar con políticas públicas que faciliten las inversiones en riego. Entre las medidas planteadas se incluyen la amortización acelerada para inversiones en sistemas de riego, la devolución de saldos técnicos de IVA, la reducción del IVA del 27% sobre la energía eléctrica utilizada en riego agropecuario y el impulso a energías renovables para estos sistemas. Varias de estas iniciativas ya fueron incorporadas en el Régimen de Incentivo a la Mediana Inversión (RIMI).

Desde el punto de vista productivo, instalar un sistema de riego con pivote eléctrico implica una inversión promedio de USD 2.000 por hectárea. Sin embargo, los beneficios pueden ser significativos. En la provincia de Buenos Aires, los rendimientos pueden aumentar hasta un 62% en soja y un 85% en maíz. En Córdoba, además de mejorar los rindes, el acceso al riego puede permitir incorporar cultivos como el trigo en zonas donde hoy no se siembra por limitaciones hídricas.

En ese escenario, el informe concluye que expandir el riego en la agricultura argentina representa una oportunidad estratégica para producir más alimentos, generar empleo, aumentar las exportaciones y promover el desarrollo regional de manera sustentable.

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