Acuerdo UE-Mercosur: el agro argentino celebra la apertura histórica mientras Europa expone sus tensiones internas
La confirmación de la firma del acuerdo birregional generó un fuerte respaldo del sector agroindustrial argentino, que ve una oportunidad clave de expansión exportadora, en contraste con las resistencias de productores europeos
La confirmación de la firma del Acuerdo de Asociación entre el MERCOSUR y la Unión Europea marcó un momento histórico para el mercado internacional y generó una inmediata repercusión en la Argentina. Tras más de 25 años de negociaciones, la autorización del Consejo Europeo para avanzar con la firma fue recibida como una señal largamente esperada por el sector agroindustrial, que ve en este entendimiento una oportunidad estratégica para ampliar exportaciones, ganar previsibilidad y mejorar la inserción externa del país.
Desde el Consejo Agroindustrial Argentino celebraron la decisión europea mediante un posteo en la red social X. Y agregaron: "Creemos que el mejor camino es firmar prontamente este acuerdo y esperamos que el Parlamento Europeo lo ratifique a la brevedad".
El acuerdo otorga beneficios arancelarios a prácticamente la totalidad de las exportaciones agroindustriales del Mercosur. Cerca del 70% de los productos ingresarán al mercado europeo sin arancel desde el inicio, mientras que otros lo harán mediante desgravaciones graduales o a través de cuotas preferenciales. Carnes bovina, aviar y porcina, maíz, arroz, miel, vinos, biocombustibles y el complejo soja se encuentran entre los principales rubros alcanzados, lo que refuerza el carácter federal del impacto para la Argentina.
El respaldo institucional también llegó desde la Sociedad Rural Argentina, que destacó la magnitud del mercado europeo y su relevancia para la producción nacional. La entidad remarcó que la Unión Europea representa alrededor del 15% del PBI mundial y que, por fuera del comercio intracomunitario, importa más de USD 200.000 millones anuales en productos agroindustriales, lo que la convierte en el tercer mayor demandante de alimentos a nivel global. Y señalaron que el acuerdo "genera oportunidades para la región y especialmente para nuestra cadena agroindustrial".
Desde la entidad también agregaron: "Valoramos el esfuerzo que han realizado todo este tiempo las autoridades gubernamentales de la Argentina, ya que luego de 25 años de negociaciones nos encontramos cada vez más cerca de la firma del acuerdo, que también representará enormes desafíos para el sector privado para fortalecer la presencia de nuestros productos en el mundo y esperamos que los Parlamentos de ambos bloques lo ratifiquen a la brevedad".
En la misma línea, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Fundación INAI subrayaron que el entendimiento se concreta en un escenario global complejo, atravesado por tensiones geopolíticas, conflictos comerciales y un debilitamiento del multilateralismo. En ese contexto, destacaron que "el acuerdo presenta grandes beneficios para el Mercosur, la Argentina y particularmente, nuestra agroindustria".
Además, ambas entidades destacaron que "las condiciones preferenciales de acceso incluidas en el acuerdo nos permitirán ser un abastecedor privilegiado del mercado europeo, en paridad de condiciones con competidores como Canadá, México, Chile, Colombia o Ucrania". Y agregaron: "Confiamos que el mismo será un punto de inflexión para que se profundice la inserción de nuestro bloque en cadenas globales de valor a través de nuevos acuerdos comerciales".
Otro de los aspectos centrales señalados por la Bolsa y la Fundación INAI es el rol del acuerdo como ancla institucional. En su evaluación, el entendimiento puede contribuir a reducir las oscilaciones pendulares de la política comercial argentina asociadas a los cambios de gobierno, al tiempo que impulsa una modernización de los marcos regulatorios del Mercosur, facilitando futuras negociaciones comerciales y una mayor integración en cadenas globales de valor.
La mirada crítica de los europeos
Mientras en la Argentina el acuerdo es recibido con un amplio consenso dentro del arco agroindustrial, en Europa persisten resistencias, especialmente entre organizaciones representativas de los productores. En este sentido, desde la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) expresaron su escepticismo frente al avance del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, al advertir que "la firma del acuerdo vuelve a colocar al sector agrario europeo como moneda de cambio en las negociaciones comerciales".
Desde la organización española también cuestionaron la decisión de adelantar 45.000 millones de euros de la Política Agrícola Común (PAC) correspondientes al período 2028-2034 antes de la firma definitiva del acuerdo. Y sostuvieron: "No se puede utilizar la PAC como un parche para compensar los daños que puede generar un acuerdo mal equilibrado", al tiempo que advirtieron que el ingreso de productos agroalimentarios del Mercosur podría profundizar una "competencia desleal", debido a diferencias en exigencias ambientales, sanitarias y laborales.
Mientras en la Argentina el acuerdo es interpretado por el sector agroindustrial como una oportunidad comercial sin precedentes para ampliar exportaciones, ganar previsibilidad y consolidar la inserción internacional del sector, del otro lado del Atlántico predomina una lectura defensiva. En buena parte del agro europeo, el acuerdo es percibido como una amenaza de competencia desleal, asociada a diferencias en costos, regulaciones y exigencias productivas. Este contraste de miradas anticipa que la implementación de este acuerdo seguirá estando atravesada por tensiones políticas, debates regulatorios y disputas sectoriales que definirán hasta dónde podrá materializar el potencial que hoy se celebra en la Argentina.

