Investigación

Alfalfa a medida: el INTA desarrolló tres variedades para distintos desafíos ganaderos

Tras más de una década de trabajo conjunto con Palo Verde, presentaron en Oncativo (Córdoba) nuevas variedades para heno premium, suelos salinos y menor riesgo de empaste en pastoreo

14 de Enero de 2026

Después de 13 años de investigación y desarrollo, el INTA y la empresa Palo Verde presentaron en Oncativo, Córdoba, tres nuevas variedades de alfalfa surgidas de un convenio de vinculación tecnológica iniciado en 2009. Este trabajo tuvo como objetivo responder a desafíos concretos de los sistemas ganaderos, desde la calidad del heno hasta la tolerancia a salinidad y la reducción del riesgo de empaste. 

El investigador de INTA Manfredi y coordinador del convenio, Ariel Odorizzi, explicó que el proceso se enfocó en combinar productividad, persistencia y adaptación a ambientes y usos específicos. En esa lógica, cada nuevo material fue pensado para un "problema" distinto dentro del manejo forrajero.

Las nuevas alfalfas

Entre las novedades figura Amaya PV INTA, definida como "una variedad orientada a la producción de heno de alta calidad". Su rasgo distintivo es la elevada expresión multifoliolada. De acuerdo con Odorizzi: "Esta variedad fue desarrollada para planteos de heno de calidad, porque la premisa de selección fue incrementar la proteína bruta y la relación hoja/tallo, aumentando la cantidad de folíolos por hoja".

En el proceso de selección, el equipo partió de la alfalfa tradicional trifoliada y avanzó hacia materiales con mayor número de folíolos. En este sentido, el investigador explicó: "A través de cuatro ciclos de selección llegamos a una variedad con cerca del 80 % de multifoliosidad". Ese atributo, sumado al grado de reposo invernal 10, le aporta a Amaya un perfil que el INTA calificó como inédito dentro de este tipo de materiales sin reposo invernal. 

Alfalfa a medida: el INTA desarrolló tres variedades para distintos desafíos ganaderos

La segunda variedad es Maltén PV INTA, busca combatir el problema del empaste. Se trata de una variedad sintética sin reposo invernal con menor propensión a causar empaste cuando se utiliza en pastoreo directo. Esto es gracias a una menor tasa inicial de desaparición ruminal que le confiere menor potencial timpanizante, sin resignar porte erecto y un perfil productivo equilibrado.

La investigadora del INTA Manfredi y coordinadora de la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa, Valeria Arolfo, indicó: "La característica fundamental de este cultivar es su potencial timpanizante menor, pensado para ayudar a mitigar el problema del empaste en sistemas de pastoreo". Esta variedad se basó sobre un grupo de plantas del cultivar ProINTA Carmina, que ya contaban con la misma característica, y sobre ella se logró disminuir en un 10,6 % el potencial timpanizante.

La tercera novedad es Kumen PV INTA, una variedad sintética sin reposo invernal desarrollada para tolerar y producirse en ambientes con salinidad, apuntando a sistemas ganaderos de zonas semiáridas y suelos problemáticos, donde la presencia de la alfalfa suele ser limitada. En este caso, la investigadora del INTA Santiago del Estero, integrante del programa de mejoramiento genético en la línea de estreses abióticos, Mónica Cornacchione, explicó que el proceso comenzó con tres años de selección fenotípica recurrente y luego pasó por condiciones controladas y evaluación final a campo. 

Alfalfa a medida: el INTA desarrolló tres variedades para distintos desafíos ganaderos

En cuanto al recorrido regulatorio y de llegada al mercado, Amaya y Kumen se inscribieron en el INASE en 2019, mientras que Maltén completó ese proceso en 2023. Según el esquema del convenio, una vez finalizada la selección e inscripción, el INTA transfiere el material a la empresa semillera para su multiplicación y posterior comercialización. 

Además, las variedades que llegan al mercado se integran a la Red Nacional de Cultivares de Alfalfa. Allí se evalúa el comportamiento de materiales en distintos ambientes productivos del país, comparando rendimiento forrajero, persistencia y adaptación en condiciones reales. 

En conjunto, las tres variedades reflejan una línea de investigación orientada a simplificar el manejo del pastoreo y del sistema forrajero. El foco no está solo en aumentar la producción, sino en reducir riesgos y condicionantes habituales del productor, desde el empaste hasta las limitaciones ambientales o la variabilidad en la calidad del forraje. Así, el mejoramiento genético aparece como una herramienta para hacer al pastoreo más previsible, seguro y fácil de gestionar en distintos contextos productivos. 

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