Brasil busca ordenar sus exportaciones de carne a China con un sistema de cuotas por empresa
La iniciativa apunta a administrar el ritmo de exportaciones ante el nuevo esquema de contingentes chino. El objetivo es sostener precios y previsibilidad en el principal destino de la carne bovina brasileña.
Brasil avanza en la definición de un mecanismo para distribuir entre los frigoríficos su cupo de exportación de carne vacuna hacia China, en un contexto de cambios en las reglas comerciales del principal comprador mundial de este producto. La medida apunta a administrar los volúmenes de envío y evitar que el contingente anual se agote antes de fin de año, lo que expondría a la industria a aranceles más elevados.
El país sudamericano es el mayor proveedor de carne bovina del mercado chino, por lo que cualquier modificación en el acceso tiene un impacto directo sobre la cadena ganadera, los precios y las perspectivas del negocio exportador.
Un nuevo esquema para distribuir los embarques
La propuesta que analizan las autoridades brasileñas consiste en asignar a cada frigorífico habilitado un volumen anual de exportación. El reparto se apoyaría en el historial de ventas externas de las empresas, con el objetivo de reflejar su participación real en el comercio y garantizar previsibilidad.
El diseño también contempla asegurar un volumen mínimo por compañía, de modo que las plantas medianas y pequeñas puedan mantener su presencia en el mercado chino. Además, se estudia reservar una parte del cupo para eventuales nuevos exportadores, lo que permitiría sostener la competencia dentro del sector.
Aunque el sistema aún se encuentra en evaluación, cuenta con respaldo de buena parte de la industria, que busca reducir la incertidumbre en un escenario de mayor regulación comercial.
El impacto de las nuevas reglas chinas
Desde comienzos de 2026, China implementó un esquema de contingentes para la carne vacuna importada. El mecanismo establece un volumen con condiciones arancelarias preferenciales y aplica gravámenes significativamente más altos a los embarques que superen ese límite.
Este cambio generó preocupación entre los exportadores, ya que un ritmo de ventas demasiado acelerado podría consumir el cupo antes de tiempo. En ese caso, las operaciones restantes del año perderían competitividad, afectando tanto los ingresos de la industria como los precios pagados al productor.
Evitar volatilidad y sostener precios
Uno de los principales objetivos del gobierno brasileño es impedir una "carrera" entre frigoríficos por colocar mercadería lo antes posible. Sin coordinación, ese comportamiento podría provocar picos de oferta en determinados meses y caídas de precios en el mercado chino.
La distribución de cuotas busca, en cambio, escalonar los embarques a lo largo del año, aportando mayor estabilidad al comercio y reduciendo el riesgo de sobresaltos en el mercado ganadero local.
Un mercado clave bajo seguimiento
China absorbe más de la mitad de las exportaciones brasileñas de carne vacuna, lo que convierte a este flujo comercial en un pilar para el sector. Por eso, la evolución del sistema de cuotas y el ritmo de utilización del cupo serán variables determinantes para el desempeño de la industria en 2026.

