Camas biológicas, una solución accesible para evitar residuos de fitosanitarios
Con una vida útil de hasta ocho años, el sistema de tratamiento biológico permite reducir hasta un 99% los residuos de fitosanitarios, protegiendo suelos y cursos de agua
La empresa química BASF impulsa el uso de camas biológicas, una tecnología de fácil instalación y bajo costo que permite tratar microbiológicamente el agua utilizada en el lavado de máquinas agrícolas, evitando que los excedentes de productos fitosanitarios lleguen al suelo, las napas y los cursos de agua.
Desde la compañía destacan que esta tecnología alcanza una eficiencia de hasta el 99 % en la eliminación de residuos de fitosanitarios, y la consideran una herramienta clave para reducir la contaminación puntual, al señalar que más del 50 % de los casos de contaminación de aguas superficiales y subsuperficiales por fitosanitarios se origina en este tipo de focos.
Actualmente, en la Argentina hay más de 75 camas biológicas en funcionamiento, principalmente en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.
Al respecto, el ingeniero Carrara, consultor de Tratamiento Profesional de Semillas en BASF, señaló: "La adopción de camas biológicas contribuye a una gestión más eficiente y responsable de los residuos generados en los procesos productivos. Trabajar en conjunto con entidades públicas nos permitirá seguir investigando y perfeccionando la propuesta, con el objetivo de acercar soluciones concretas al productor".
Beneficios
Las camas biológicas se caracterizan por su fácil instalación y mantenimiento, con bajos costos operativos. Desde la empresa destacan, además, su alta capacidad de tratamiento, ya que, según la Norma IRAM 29.561/2020, el sistema puede procesar entre 800 y 1.200 litros de líquidos residuales por año por cada metro cúbico de biomezcla.
Estudios realizados indican que, en un plazo de 30 a 60 días, dependiendo del tipo de biomezcla y de las condiciones ambientales, estos sistemas pueden degradar hasta el 99 % de los residuos.
En el caso de herbicidas, insecticidas y fungicidas, desde BASF señalan niveles de degradación superiores al 80 % en menos de 45 días. Para el glifosato, la eliminación alcanza casi el 100 % en apenas cuatro días, atribuida a la acción de enzimas como la manganeso peroxidasa.
Respecto de su vida útil, indican que las camas biológicas pueden operar entre 3 y 5 años, plazo que incluso puede extenderse hasta los 8 años con un manejo adecuado. Finalizado ese período, la biomezcla agotada debe retirarse y disponerse sobre una superficie impermeable, como un silo bolsa, para, luego de seis meses, ser utilizada como enmienda orgánica.
Más allá del beneficio ambiental, al evitar que residuos químicos alcancen zonas sensibles, desde la empresa destacan que estos sistemas se enmarcan dentro de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA).

