Cayeron los movimientos de terneros y la recría ganó protagonismo en el inicio de 2026
Los movimientos de terneros cayeron con fuerza en el primer trimestre y los feedlots comenzaron a mostrar un cambio de composición, con menos ingresos livianos y más presencia de categorías intermedias
En un momento del año en el que suele acelerarse la salida de terneros por el inicio de la zafra, los movimientos registrados resultaron menores a los esperados y marcaron una diferencia respecto del patrón estacional habitual. Según el último informe de Rosgan, durante marzo se trasladaron 795.871 terneros desde establecimientos de cría hacia otros destinos productivos, una baja del 3% respecto de febrero y una caída interanual del 21% frente a igual mes de 2025.
En el acumulado de enero a marzo, los movimientos totalizaron 2.045.922 cabezas, 16% menos que en el mismo período del año pasado. El informe remarcó que, medido sobre stock inicial, los terneros que salieron de los campos en el primer trimestre representan un 14% del total frente al 17% medido el año pasado.
Fuente: Rosgan.
Menos salida de terneros y cambio en la composición
Otro dato que afirmó el reordenamiento fue la fuerte reducción en la participación de hembras dentro de los movimientos. Entre enero y marzo de 2026, las terneras explicaron apenas el 28% del total de traslados, muy por debajo del 43% registrado en 2025, del 37% de 2024 y del 56% observado en 2023, cuando la sequía había alterado fuertemente la dinámica productiva.
Sin embargo, el informe advierte que "los datos actuales confirman una creciente incidencia de los esquemas de recría pastoril dentro del ciclo productivo". El dato que sostiene esa interpretación es que, del total de terneros trasladados en el primer trimestre, ingresaron a feedlots menos del 20%, frente a una proporción cercana al 25% que se había mantenido casi sin cambios en los últimos tres años.
Al 1 de abril, los feedlots alojaban un 10% más que un año atrás, pero con una caída del 8% en la participación de terneros, junto con un aumento del 28% en categorías intermedias como novillitos, toritos y vaquillonas. Para Rosgan, "la mayor participación relativa de animales de mayor edad y peso dentro de los feedlots no obedece tanto a una extensión de los ciclos de engorde, sino fundamentalmente a la consolidación de instancias previas de recría antes del ingreso a los sistemas de terminación a corral".
Una nueva lógica
Durante marzo ingresaron un 16% menos que el mismo periodo del año pasado y un 23% por debajo del promedio de los últimos tres años para ese mes. Del lado de los egresos, salió un volumen prácticamente equivalente que dejó un índice de reposición cercano a 1, muy por debajo del promedio de 1,25 que suele observarse para este período.
El propio informe señaló que esta dinámica, combinada con una mayor retención en la cría y con el avance de la recría, "debería trasladarse progresivamente a la dinámica de faena: inicialmente como una restricción transitoria en la oferta y, posteriormente, como un aumento en el peso medio de los animales enviados a planta".
Los primeros números de faena
En el primer trimestre del año se trasladaron un 9% menos que en igual período de 2025. Solo en marzo, los envíos equivalieron a un promedio diario un 13% inferior al de igual mes del año pasado. A la vez, el peso medio mostró una mejora superior a los 5 kilos frente al promedio de los últimos tres años, con machos por encima de los 254 kg y hembras en 214 kg/res en el acumulado de enero y febrero.
En paralelo, el stock bovino nacional cerró 2025 en 50,92 millones de cabezas, unas 704.000 menos que un año atrás, mientras que la cantidad total de vientres se contrajo en más de 500.000 cabezas. En precios, el índice de referencia del novillo en el MAG se ubicó en marzo en $4.445 por kilo, con una leve caída mensual del 0,4%, al tiempo que el índice ternero de Rosgan marcó $6.808,88.
Menos oferta inmediata de terneros, mayor peso de la recría pastoril, feedlots con animales más desarrollados y una faena que empieza a resentirse configuran un nuevo patrón productivo. No se trata solo de un eventual ajuste, sino de una señal que puede anticipar una oferta más restringida en el corto plazo y una hacienda más pesada hacia adelante, en un mercado que ya comenzó a reacomodarse bajo esa lógica.

