Claves para proteger las abejas y la producción en verano
Con el verano, el manejo del apiario se vuelve decisivo: sombra, ventilación y agua pueden marcar la diferencia entre sostener la producción o perder abejas, crías y calidad de miel
Cuando el verano presenta altas temperaturas y elevada sensación térmica, se puede desencadenar un problema crítico en apicultura, el derretimiento de las colmenas. En ese escenario, la cera cede, la miel se derrama y el impacto puede ser letal para el enjambre.
Alberto Cainelli, integrante del Departamento Técnico de la Cooperativa Apícola COSAR, explica por qué el verano exige ajustes concretos en el manejo del apiario. Y advierte: "El calor derrite la cera de las colmenas y derrama la miel. Este suceso mata a las abejas y a las crías".
El punto de partida es fisiológico y operativo a la vez. Ya que la temperatura en el interior de la colmena debe mantenerse cercana a los 35 °C. Para sostener ese equilibrio, la primera decisión estratégica recae en la correcta ubicación del apiario.
En esa línea, la recomendación es buscar zonas de monte o con buena arboleda, evitando que las colmenas queden expuestas directamente al sol, y garantizando buena circulación de aire. La sombra no es solo confort, sino que también ayuda a preservar la calidad del producto.
Según el técnico, la sombra cumple un doble rol: protege a las abejas y, al mismo tiempo, preserva la calidad de la miel y prolonga la vida útil de la colmena.
Pero solo la ubicación no es suficiente, cuando no hay fuentes cercanas, el apiario debe ser asistido con bebederos. La referencia que se debe tener en cuenta es que cada colmena necesita entre 2 y 4 litros de agua limpia por día, idealmente ubicada bajo sombra y a unos 10 metros del apiario.
Otro factor a tener en cuenta para combatir el calor extremo es el "envoltorio" de la colmena. En este sentido, es necesario que las colmenas cuenten con techos adecuados, preferentemente de madera gruesa que actúe como aislante térmico, y la conveniencia de pintar de blanco la cámara de cría y el alza melaria para reflejar la radiación solar y reducir la absorción de calor.
Dentro de las buenas prácticas, no se debe parafinar con aceites alzas y techos. Otro aspecto fundamental es la sombra y la buena circulación de aire. En este sentido Cainelli recomienda: "Los árboles que pierden la hoja en invierno son ideales, porque permiten resguardarse del calor en verano sin generar problemas de humedad en la época fría".
Respecto al movimiento de colmenas, la recomendación es no trasladar apiarios con altas poblaciones en esta etapa avanzada de cosecha. En palabras del técnico: "Estas decisiones deben planificarse con anticipación, pensando en la próxima temporada. En los apiarios que todavía están al sol, se puede mejorar el aislamiento colocando entretapas o alimentadores de techo".
El calor también puede jugar en contra una vez finalizada la cosecha. Para proteger la miel, es necesario no apoyarla directamente sobre el vehículo, usar bandejas, cubrirlas con entretapas y lonas, y evitar dejar los vehículos al rayo del sol mientras se espera descargar en la sala.
Frente a veranos con olas de calor repetidas, el manejo deja de ser rutina y pasa a ser un "seguro" productivo. Sombra, ventilación, agua y buenos materiales no son detalles, sino prácticas que reducen el impacto del calor extremo, cuidan la sanidad de las colmenas y sostienen la calidad del producto final en un contexto climático cada vez más desafiante para la apicultura.

