El conflicto en el Golfo y un tablero global que jaquea los costos del agro
Con el petróleo a 119 dólares y el riesgo latente en fertilizantes, la geopolítica redefine los precios mundiales y expone la dependencia externa de gigantes como Brasil
El sector agroindustrial global atraviesa un momento de alta sensibilidad. Según Dante Romano, profesor e investigador del Centro de Agronegocios y Alimentos de la Universidad Austral, el conflicto bélico en Medio Oriente ha pasado a dominar los mercados por completo.
"Su influencia en los granos es innegable y el resto de los fundamentos quedó en un segundo plano".
El factor energético y la volatilidad financiera
La tensión en el Golfo disparó el precio del petróleo Brent, que escaló un 11% semanal superando los 119 dólares, lo que trajo consigo un aumento del 19% en la volatilidad financiera global. Este escenario impactó a su vez al gas natural, con una suba del 9%, y al sector agrícola, con un aumento del 7% en la urea.
En este marco, el dólar se fortaleció casi un 2% y los granos reaccionaron con subas cercanas al 3%.
"Los fondos financieros aumentaron su posición comprada en 6,5 millones de toneladas, alcanzando los 91 millones. Esto muestra una clara búsqueda de cobertura frente a la incertidumbre global".
En esta línea, el analista señaló que, si bien Estados Unidos habilitó el uso temporal de petróleo ruso y la Agencia Internacional de la Energía (AIE) liberó reservas récord, el impacto fue "más psicológico que efectivo".
La crisis de los fertilizantes: el punto crítico
A diferencia del petróleo, el mercado de fertilizantes no cuenta con grandes reservas estratégicas, lo que vuelve a la producción del Golfo, responsable de casi la mitad de la urea mundial, un factor crítico.
En este marco, el investigador informó que en el caso de Norteamérica (Estados Unidos y Canadá) se proyectan déficits de entre 25% y 35% para fertilizantes post-siembra. Por su parte, Rusia no logra compensar el faltante, mientras que China ha optado por liberar reservas propias para asegurar su producción.
Sin embargo, Romano señala a Brasil como uno de los países más expuestos debido a su alta dependencia de la importación, en un contexto de precios sostenidamente altos.
Logística: el foco en las potencias
El conflicto no solo encarece el producto, sino también el traslado. Según Romano, en marzo, los fletes marítimos desde Brasil hacia China subieron un 24%, reflejando la presión sobre la logística internacional.
En este contexto, la relación entre Washington y Pekín vuelve al centro de la escena. "La posibilidad de nuevas compras de soja por parte de China, aunque no esté confirmada, ya impulsó los precios en Chicago", concluye Romano, advirtiendo que, mientras la presión militar sobre Irán y las amenazas en el Estrecho de Ormuz persistan, el riesgo sobre el suministro global seguirá siendo el principal motor de los precios.

