Inmobiliario rural

El mercado rural cerró 2025 con presión alcista y oferta cada vez más limitada

En el segundo semestre de 2025, la actividad se mantuvo firme, pero la escasez de oferta desordenó el mercado y llevó al alza los valores. Tras un freno pos-electoral, octubre reactivó operaciones y dejó a 2026 con expectativas más optimistas

2 de Febrero de 2026

De acuerdo al último informe de la Cámara Argentina de Inmobiliarias Rurales (CAIR) el mercado inmobiliario rural transitó el segundo semestre de 2025 con un comienzo activo, aunque con una desaceleración respecto del primer semestre. El factor determinante fue la escasez de oferta, que comenzó a sentirse con mayor intensidad en los campos agrícolas de la Pampa Húmeda y luego se extendió al resto de las regiones productivas.

La menor reposición de inmuebles tuvo como consecuencia un desequilibrio persistente entre oferta y demanda, con operaciones que se concretaron más rápido de lo esperado y una presión gradual sobre los valores. Este comportamiento sostuvo la firmeza del mercado, aún en un contexto de incertidumbre política y económica.

Como consecuencia, algunas zonas comenzaron a mostrar signos de recuperación de precios. Se trató de un proceso lento pero sostenido, que se inició en los campos agrícolas de mejor calidad edafológica y climática, los primeros en captar el interés inversor.

El impacto político y estacional

El semestre estuvo atravesado por las elecciones provinciales, en las cuales la derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires generó sorpresa y desorientación en los mercados. En el segmento inmobiliario rural, el resultado electoral se tradujo en un freno temporal de la actividad, en un contexto de mayor cautela por parte de compradores y vendedores.

Hacia octubre, casi dos meses después, el mercado retomó mayor actividad y recuperó la dinámica que había caracterizado al inicio del año. Desde entonces, el ritmo se mantuvo firme hasta el cierre de año, con la habitual pausa estacional de las fiestas, que a fines de 2025 tuvo mayor fuerza por caer a mitad de semana.

¿Qué campos se demandan y cómo se cierran las operaciones?

El interés de los compradores se concentró primero en los campos agrícolas, para luego extenderse a los mixtos y, por último, a los ganaderos. Este proceso suele iniciarse particularmente en la Cuenca del Salado y avanzar progresivamente hacia zonas de menor productividad.

Sin embargo, el segmento ganadero mostró una reactivación asociada al buen momento que atraviesa la actividad, respaldado por una demanda internacional sostenida de carne vacuna y por una visión más optimista de mediano plazo. En estas zonas, especialmente las más alejadas de los centros urbanos, el cambio se reflejó más en la fluidez de las operaciones y en las facilidades de pago que en aumentos significativos de precios.

En cuanto a las modalidades de compra, en áreas agrícolas continuaron predominando las operaciones al contado, aunque reaparecieron cierres con plazos. Esto volvió a poner en debate la tasa de interés para saldos financiados, que actualmente ronda el 5% anual en dólares, un punto de debate entre las partes.

El perfil del inversor y del vendedor

El comprador continúa siendo mayoritariamente local y vinculado al sector agropecuario, aunque no necesariamente a la producción directa. El escenario internacional, marcado por conflictos bélicos, refuerza la búsqueda de regiones más alejadas de estas tensiones. En este contexto, tanto la ubicación geográfica como un gobierno que busca fortalecer el libre mercado, convierten a la Argentina en una excelente opción para estos tipos de mercados.

Sin embargo, factores como la falta de definiciones claras en la Ley de Tierras y la vigencia del cepo cambiario para personas jurídicas, que dificulta el giro de dividendos, continúan siendo factores que restan competitividad frente a economías más abiertas.

Del lado de la oferta, se mantuvo el patrón del llamado "ciclo familiar cumplido". Son aquellas ventas de campos pertenecientes a familias con múltiples herederos o sin continuidad en la explotación directa, un fenómeno habitual en contextos de valores firmes.

El mercado inmobiliario rural cerró el segundo semestre de 2025 con solidez, sostenido por una demanda activa y una oferta escasa. No obstante, el escenario continúa exigiendo cautela, ya que en contextos de valores firmes, tasar correctamente es un gran desafío para los operadores. Para 2026 la continuidad de esta dinámica dependerá de la previsibilidad macroeconómica, la baja del riesgo país y la implementación de reglas claras que permitan consolidar la confianza y sostener la inversión en el activo rural. 

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