El salario rinde más en la góndola, pero la mejora no llega al campo
Un informe de Coninagro revela que, tras una prolongada pérdida de poder de compra, el salario promedio formal logró aumentar la cantidad de alimentos básicos que puede comprarse, pero persisten tensiones para los productores
En el informe mensual "Del Sueldo al Plato: ¿Cuánto rinde el salario?", la Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) analizó cómo evolucionó el poder adquisitivo del salario promedio medido por el índice RIPTE entre marzo de 2024 y octubre de 2025.
Los datos muestran que, entre octubre de 2024 y octubre de 2025, los salarios crecieron alrededor de un 39% interanual, superando a la inflación del período, que fue del 31,1%. Esta diferencia se traduce en una mejora real del poder de compra y una recuperación acumulada de casi 26% desde el punto más bajo de marzo de 2024.
A valores constantes, el salario promedio formal pasó de $1.236.416 a $1.556.592 entre marzo de 2024 y octubre de 2025, consolidando una tendencia de recomposición. En términos prácticos, esta recuperación impactó de manera significativa en la cantidad de alimentos que puede adquirir una familia:
- Yerba mate: el salario alcanzó para comprar casi el doble de paquetes que hace un año y medio.
- Leche: la capacidad de compra aumentó casi 72%, pasando de 583 a más de 1.000 sachets por ingreso promedio.
- Aceite de girasol: se pudieron adquirir 81 botellas más con el mismo ingreso.
Sin embargo, este alivio en la mesa del consumidor no se traduce automáticamente en mejores condiciones para los productores. El informe advierte que los precios de algunos alimentos no acompañaron el aumento de los costos de producción, afectando fuertemente la rentabilidad en sectores como el arroz, la papa y la cebolla.
Esta brecha entre los costos y los precios de venta es especialmente visible en economías regionales que abastecen el mercado interno, donde la apreciación real de los productos no logra compensar el aumento de los insumos. Además, mientras que el poder adquisitivo del salario encontró un piso y empezó a recuperarse, la inflación general mantiene ritmos elevados. En este sentido, en noviembre de 2025, el INDEC informó un incremento mensual de 2,5%, acumulando casi 28% en el año.
El informe de Coninagro demuestra que después de una etapa de debilitamiento, la mejora real del ingreso formal está traduciéndose en mayor acceso a alimentos. No obstante, la situación sigue siendo delicada en las economías productivas. Mientras los consumidores recuperan terreno frente a la inflación, la correlación entre precios y costos continúa desafiando la sostenibilidad de los productores, especialmente en las economías regionales.

