Enero avanza y el maíz de primera siente el impacto del estrés hídrico en el sur de Córdoba
Los reportes técnicos oficiales ya describen estrés hídrico y térmico en la zona de Río Cuarto. Mientras las precipitaciones se mantuvieron desparejas y el escenario climático sostiene el riesgo de déficit en pleno verano
Ya pasada la primera mitad de enero, el maíz de primera en el sur de Córdoba entró en una fase en la que la disponibilidad de agua empieza a definir el rumbo de la campaña. En la franja productiva comprendida al sur de la Ruta Nacional 8 y al norte de la Ruta Provincial 27, que abarca zonas rurales y periurbanas de Río Cuarto, Sampacho, Coronel Moldes, Vicuña Mackenna, Adelia María, Justo Daract, Del Campillo y áreas cercanas, la combinación de temperaturas elevadas y lluvias insuficientes se traduce en un cuadro de estrés que ya aparece documentado en fuentes técnicas oficiales.
Mientras el campo mide el daño en plantas y lotes, este diagnóstico se refleja en las Estimaciones Agrícolas del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGyP). En el informe semanal del 15 de enero, el organismo advirtió que en la delegación Río Cuarto el cultivo está sufriendo estrés térmico e hídrico por altas temperaturas y falta de agua, y remarcó la necesidad urgente de lluvias para evitar afectaciones mayores.
Aun cuando se registraron precipitaciones aisladas, la señal técnica se mantiene porque los milimetrajes no alcanzan para recomponer reservas de manera sostenida. En el mismo informe semanal se mencionan acumulados puntuales de 5 a 26 milímetros, con alivios transitorios que no lograron revertir el cuadro general cuando la recarga es limitada y el consumo atmosférico se mantiene alto.
En la semana previa, la tendencia ya había quedado expuesta en los reportes oficiales que monitorean agua en el perfil y evolución de cultivos. En el informe del 8 de enero, el MAGyP describía recargas escasas o nulas en amplias zonas agrícolas, junto con retroceso en reservas por temperaturas elevadas y consumo del cultivo, y señalaba la extensión del déficit hídrico, incluyendo el centro de Córdoba.
La clave pasa por entender la distribución real de esos eventos sobre el mapa productivo. En el reporte de precipitaciones del 7 al 9 de enero, la Bolsa de Cereales de Córdoba informó un episodio asociado a un sistema de baja presión con lluvias persistentes, aunque aclaró que la mayor actividad se concentró en el norte provincial, con acumulados superiores respecto del resto del territorio.
Con esta dinámica de chaparrones desiguales, el maíz temprano queda expuesto a cambios bruscos en el estado del cultivo, especialmente cuando los días de calor aceleran la pérdida de humedad disponible. En un contexto así, la diferencia entre un lote que sostiene potencial y otro que recorta rendimiento no suele depender de un solo evento, sino de una secuencia de aportes que recarguen de manera efectiva y permitan atravesar los tramos de mayor demanda.
Al mismo tiempo, el marco climático de gran escala agrega una capa de presión en el análisis productivo. El Servicio Meteorológico Nacional informó que en enero de 2026 El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) era consistente con una fase débil de La Niña, y que los modelos sugerían una probabilidad superior al 60% de transición a neutralidad para el trimestre enero, febrero y marzo, un escenario que no determina cada tormenta local pero sí suele asociarse con mayor riesgo de déficits en el centro del país.
A medida que pasan los días en enero con altas temperaturas y escasas lluvias en el sur de Córdoba, el maíz de primera se instala como uno de los más perjudicados por el momento del ciclo y por la dependencia de recargas oportunas. Con informes oficiales que ya hablan de estrés térmico e hídrico y con lluvias recientes que mostraron una distribución muy dispar en la provincia, la ventana para recomponer reservas se acorta y cada evento bien ubicado gana peso en el resultado final.
Con una Niña débil todavía presente en el trasfondo y con señales técnicas que confirman la urgencia de agua en zonas maiceras del sur, la preocupación no pasa por la ocurrencia de tormentas en términos generales, sino por la recarga efectiva donde el cultivo la necesita y por la continuidad de lluvias que sostengan el perfil. En escenarios, como el que está atravesando el sur cordobés, el rendimiento del maíz de primera se define en pocos días y con márgenes cada vez más finos.

