escenario meteorológico

Enero termina con sequía persistente y temperaturas por debajo de lo normal en el centro argentino

El tramo final de enero muestra un escenario meteorológico complejo en gran parte del país, con lluvias por debajo de lo normal en amplias regiones y temperaturas que se mantienen inferiores a los valores medios.

19 de Enero de 2026

El cierre del mes de enero se presenta con características meteorológicas destacadas en buena parte del territorio argentino. De acuerdo al análisis de la situación sinóptica y a las proyecciones del modelo del Centro Europeo, predominan condiciones de déficit de precipitaciones, especialmente sobre la franja central y el noreste del país. El especialista de Meteored, Leonardo De Benedictis, nos brinda un panorama sobre el escenario meteorológico.

Este escenario seco se extiende a lo largo de varios días consecutivos, generando preocupación en sectores productivos que atraviesan etapas clave del ciclo de los cultivos. La falta de lluvias sostenidas limita la recarga de humedad en los perfiles del suelo, particularmente en áreas agrícolas de alto rendimiento.

A pesar de este contexto desfavorable en cuanto a precipitaciones, el período se caracteriza también por temperaturas que se mantienen por debajo de los valores normales para la época del año, lo que atenúa parcialmente el impacto del déficit hídrico al reducir la demanda atmosférica.

Marcado déficit hídrico en el centro y noreste del país

Entre el lunes 19 y el domingo 25 de enero se consolida un período con precipitaciones inferiores a los promedios históricos en la mayor parte de la región Pampeana, el Litoral y el noreste argentino. Provincias como Buenos Aires, Santa Fe, Entre Ríos y Corrientes presentan acumulados muy escasos o directamente ausencia de lluvias significativas.

Enero termina con sequía persistente y temperaturas por debajo de lo normal en el centro argentino

El centro del país, incluyendo sectores de Córdoba y Santiago del Estero, también se ve afectado por esta situación. La falta de eventos de precipitación relevantes durante varios días consecutivos refuerza el escenario de déficit hídrico, con impacto directo en los cultivos de verano.

Este patrón seco no se limita únicamente a la Argentina. Regiones de Uruguay, el sur de Brasil y gran parte de Paraguay comparten condiciones similares, lo que indica una configuración atmosférica de escala regional que restringe el desarrollo de sistemas precipitantes en amplias zonas del Cono Sur.

Exceso de lluvias en el NOA y alivio térmico generalizado

En contraste con el panorama seco del centro y noreste, el extremo noroeste argentino presenta una situación diferente. Provincias como Jujuy, Salta, Tucumán y sectores de Catamarca pueden registrar precipitaciones por encima de los valores normales, en línea con la circulación típica del verano en esa región.

Enero termina con sequía persistente y temperaturas por debajo de lo normal en el centro argentino

Estas lluvias concentradas en el NOA generan una marcada disparidad espacial en la distribución de las precipitaciones a nivel nacional. Mientras algunas áreas enfrentan restricciones hídricas, otras mantienen niveles adecuados o incluso superiores a lo habitual.

Por otro lado, las temperaturas se mantienen en general por debajo de los valores medios en gran parte del país. Este comportamiento térmico reduce el estrés por calor sobre los cultivos, lo que resulta un factor atenuante frente a la escasez de lluvias, especialmente en zonas donde la humedad del suelo comienza a ser limitante.

Perspectiva para la última semana de enero y comienzos de febrero

De cara al período comprendido entre el 26 de enero y el 1 de febrero, los modelos muestran una lenta recuperación de las precipitaciones en sectores del centro-oeste del país. Sin embargo, esta mejora sería parcial y no alcanzaría para revertir completamente el déficit acumulado.

Enero termina con sequía persistente y temperaturas por debajo de lo normal en el centro argentino

El centro argentino continuaría con lluvias escasas, prolongando un escenario que resulta crítico para la evolución de los cultivos en etapas sensibles de su desarrollo. La persistencia de este patrón obliga a un seguimiento cercano de las condiciones meteorológicas durante los próximos días.

En este contexto, el balance entre lluvias deficitarias y temperaturas más bajas seguirá siendo determinante para la campaña agrícola. La evolución de febrero será clave para definir si el estrés hídrico se intensifica o si se logra una recuperación gradual en las regiones más afectadas.

Suscríbase para recibir notificaciones importantes
CHACRA desea enviar noticias de primerísima mano.
Para aceptar basta con hacer click en el botón "Permitir"