Frutas finas

Entre Ríos exportó más de 4.200 toneladas de arándanos certificados

El SENASA certificó envíos de arándanos entrerrianos a los principales mercados internacionales, garantizando altos estándares de sanidad, calidad e inocuidad. La producción de contraestación refuerza la competitividad argentina en el comercio global de frutas finas.

29 de Enero de 2026

Durante la temporada 2025/2026, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) certificó la exportación de más de 4.200 toneladas de arándanos frescos producidos en la provincia de Entre Ríos, con destino a diversos mercados internacionales. El organismo verificó el cumplimiento de los requisitos fitosanitarios exigidos, garantizando los más altos estándares de inocuidad y calidad requeridos por los países importadores.

Entre Ríos exportó más de 4.200 toneladas de arándanos certificados

Los arándanos, reconocidos por su color azul intenso y su elevado valor nutricional, son altamente demandados a nivel global por su aporte de vitaminas, minerales y antocianinas, potentes antioxidantes asociados a múltiples beneficios para la salud. El producto argentino se destaca en el exterior por su sabor distintivo, acidez equilibrada, color atractivo y calidad superior, atributos que sostienen su posicionamiento en los mercados más exigentes.

La excelencia productiva y el estricto cumplimiento de las normas fitosanitarias consolidan a la Argentina como uno de los principales exportadores mundiales de frutas finas. En este contexto, la producción en contraestación constituye una ventaja competitiva clave, ya que permite abastecer estratégicamente a los mercados del hemisferio norte cuando la oferta local es limitada.

Entre Ríos, eje de los envíos

Entre Ríos se posiciona como una de las principales provincias productoras y exportadoras de arándanos del país. Desde la ciudad de Concordia, los envíos se dirigieron a destinos como Estados Unidos, España, Países Bajos, Alemania, Reino Unido, Brasil, Irlanda y Canadá, entre otros.

El SENASA acompaña y controla la producción a lo largo de toda la cadena, desde el origen del material vegetal en viveros, el registro de los establecimientos de empaque, el cumplimiento de las normas de envasado e identificación, hasta la certificación final para la exportación. Este sistema integral asegura que la fruta cumpla con los requisitos de sanidad, trazabilidad e inocuidad exigidos por los mercados internacionales.

Según el destino, las exportaciones pueden complementarse con protocolos fitosanitarios específicos, que incluyen tratamientos como el bromurado en cámaras habilitadas o la aplicación de frío durante el tránsito, con el objetivo de prevenir la introducción de plagas cuarentenarias.

Un cultivo estratégico a escala nacional

Actualmente, la Argentina cuenta con alrededor de 3.500 hectáreas dedicadas al cultivo de arándanos, con una organización geográfica que permite extender el calendario de oferta mediante el uso de variedades del grupo Southern Highbush, adaptadas a las distintas condiciones climáticas del país.

La campaña comienza en el Noroeste Argentino (NOA), principalmente en Tucumán y Salta, entre agosto y octubre. Esta región produce la denominada "primicia", con variedades de maduración temprana como Snowchaser, la primera en ingresar al mercado, y Emerald, destacada por su gran tamaño. También sobresalen Springhigh y Ventura, que permiten ofrecer fruta de alta calidad en momentos de baja oferta global.

El mayor volumen productivo se concentra luego en el Noreste Argentino (NEA), con eje en Entre Ríos y Corrientes, entre septiembre y noviembre. Esta región constituye el corazón productivo del país y combina variedades como Emerald, Star -muy valorada por su sabor- y nuevas incorporaciones como Kestrel y Flicker, que aseguran rendimiento, firmeza y aptitud para la exportación masiva.

Finalmente, la cosecha se completa en la región Centro, especialmente en la provincia de Buenos Aires, desde octubre hasta diciembre. Allí se destacan variedades como O'Neal, reconocida por su dulzura, y Legacy, apreciada por la firmeza del fruto. En los últimos años se sumaron Blue Ribbon y Ventura, orientadas tanto al mercado interno como a los envíos de cierre de temporada.

De esta manera, el arándano argentino se consolida como un producto estratégico dentro del complejo de frutas finas, combinando valor nutricional, calidad, seguridad alimentaria y competitividad internacional, y permitiendo que consumidores de todo el mundo accedan a un alimento saludable y de excelencia.

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