Escala el conflicto en Medio Oriente y el maíz argentino gana protagonismo
La suba de la energía y los fertilizantes vuelve a presionar a los mercados agrícolas globales, mientras en Argentina el maíz gana protagonismo por buenos rindes y una fuerte demanda embarcadora
La tensión geopolítica en Medio Oriente arrastró con la energía, los fertilizantes y, detrás de ellos, a los granos. El nuevo informe de Agro Perspectivas, elaborado por Dante Romano, muestra que el conflicto con Irán dejó de ser un factor lateral y se convirtió en una variable central para entender la dinámica internacional de soja, maíz y trigo.
El especialista advierte que "cada vez que pensamos que el conflicto en Irán está siendo incorporado ya a los precios, escala de nivel". En ese marco, el salto del Brent a 109 dólares y las subas de la urea y del gas natural reforzaron la presión sobre los costos de producción agrícola en todo el mundo.
Además, la guerra en Medio Oriente "mantiene virtualmente cerrado el Estrecho de Ormuz y dispara fuertemente los costos de los fletes a nivel global" explicó Romano. La combinación entre energía cara, logística más costosa y fertilizantes tensionados vuelve a darle sostén a los commodities agrícolas, que además aparecen como refugio para los fondos de inversión en medio de la incertidumbre global.
Maíz: el protagonista argentino
En ese escenario internacional, el maíz argentino aparece como uno de los productos con mejor sostén de corto plazo. Esto se debe a que la cosecha avanza con buenos resultados, el promedio de rinde se ubica en 84 qq/ha y supera tanto al año pasado como al promedio histórico. Además, el estado general del cultivo muestra una mejora marcada gracias a las lluvias recientes.
Sin embargo, con las recientes lluvias se espera que la recolección se demore al menos por 10 días, una situación que podría alterar la oferta disponible en plena presión de cosecha. Si esas demoras se extienden hasta el inicio de la soja, muchos productores podrían priorizar la oleaginosa, dejando al cereal en segundo plano, lo que podría generar subas importantes en maíz.
A su vez, el mercado local enfrenta una exigencia adicional por la intensa actividad portuaria. Este sector ya cuenta con una cola de buques que esperan cargar de 2,5 M.Tn., un volumen muy elevado para esta altura del año.
Soja firme
La relación stock/consumo global de soja seguiría en niveles bajos para 2026/27, lo que deja al mercado más expuesto a cualquier problema climático o a una mayor demanda industrial. Además, aporta sostén la mejora en los precios de los subproductos y algunos desvíos de demanda hacia la Argentina por trabas fitosanitarias que afectan embarques desde Brasil.
Sin embargo, los fondos especulativos comenzaron a desarmar parte de su posición comprada luego de que China dejara trascender que, aun si ampliara compras de granos a Estados Unidos, no necesariamente sería en soja. Además, en la Argentina las últimas lluvias mejoraron la condición de los lotes, con 81% de los cultivos en condición normal a excelente.
Trigo con menor oferta
El Consejo Internacional de Granos proyectó una caída de 23 M.Tn. en la producción global de trigo para la campaña 2026/27 y una baja de 7 M.Tn. en los stocks finales. Aun así, no muestra por el momento señales de escasez extrema, ya que la relación stock/consumo continuaría en 33,3%, todavía por encima de los niveles históricamente más tensionados.
Aunque el mercado mundial todavía tiene "colchón", buena parte de esas existencias se concentra en China y no fluye con naturalidad al comercio internacional. Por eso el equilibrio real puede ser bastante más ajustado. En paralelo, en la Argentina ya aparecen compromisos de carga por unas 740.000 tn para los próximos quince días, una señal de que el cereal también mantiene movimiento comercial.
El mercado de granos vuelve a estar atravesado por factores que van mucho más allá de la oferta y la demanda. La energía y los fertilizantes caros, la incertidumbre geopolítica y los primeros indicios sobre la campaña 2026/27 empiezan a reordenar expectativas. En ese contexto, la Argentina encuentra en el maíz una oportunidad inmediata, mientras la soja y el trigo siguen condicionados por un escenario global inestable que prevé mantener la volatilidad.

