Una industria para la expansión

Etanol en Argentina: menor producción, pero alto potencial de crecimiento

Mientras el liderazgo de Estados Unidos y Brasil se apoya en mercados dinámicos y reglas claras, en la Argentina el corte regulado y la estabilidad productiva conviven con un escenario de baja previsibilidad y débiles señales para la inversión

13 de Enero de 2026

Estados Unidos, Brasil y Argentina empezaron a legislar sobre biocombustibles en la década del 70, pero la industria del etanol creció a ritmos muy distintos. Mientras EE.UU. aparece hoy como el principal productor y consumidor (con maíz y sorgo como insumos), Brasil lo sigue como segundo productor (con caña de azúcar y maíz). Sin embargo, la Argentina ocupa un lugar más pequeño como actor más pequeño, aunque con potencial productivo. 

El último informe económico de la Bolsa de Comercio de Córdoba pone el foco en la comparación entre el "corte" obligatorio y la estabilidad regulatoria, que explican buena parte de las diferencias en la producción de etanol entre los países. Mientras Brasil tiene un corte del 27%, en la Argentina el mandato vigente ronda el 12%, con una división interna establecida por ley: 6% caña y 6% maíz. 

Un recorrido de avances y frenos

El etanol como combustible surgió con el Programa Alconafta entre 1978 y 1979, se abandonó en 1989 y volvió al centro de la escena en 2006 con el Régimen de Promoción de Biocombustibles, que fijó un corte inicial del 5% y evolucionó hasta el nivel actual. La normativa vigente fue redefinida en 2021 y se extiende hasta 2030, con una particularidad, el Poder Ejecutivo puede modificar transitoriamente el corte, fijar precios y asignar cupos. 

La Argentina cuenta con 18 plantas productivas en solo seis provincias y una capacidad estimada de 1.650 millones de litros por año. Tucumán lidera en cantidad con 7 establecimientos , seguida por Córdoba que cuenta con 3, y el resto se reparte entre Jujuy, Salta, San Luis y Santa Fe. En términos de insumos, se encuentra claramente repartido, mientras el norte se abastece con caña de azúcar, el centro del país lo hace con maíz. 

Fuente: DE-BCCBA en base a Secretaría de Energía.

Fuente: DE-BCCBA en base a Secretaría de Energía.

En cuanto a la eficiencia, el maíz aparece como la opción más rendidora, con un equivalente de 400-420 litros por tonelada, frente a 70-85 litros por tonelada de caña. Sin embargo, la caña representa el 78% del total utilizado (promedio de 5,3 millones de toneladas por año), mientras que el maíz aporta el 22% (alrededor de 1,4 millones de toneladas). 

La producción argentina, medida por la Secretaría de Energía, ronda 800 millones de litros por año (promedio 2010-2024), con crecimiento sostenido en los últimos años. Desde 2012 se produjo un cambio estructural cuando el maíz se incorporó y ganó participación, al punto de que el etanol de maíz promedia 52% de la producción y llegó a un máximo del 67% en 2023. En consumo interno, el promedio anual es de 782 millones de litros, con participación similar entre caña y maíz, y un cumplimiento del corte legal "casi total".

En la Argentina, el precio del etanol lo fija mensualmente la Secretaría de Energía a través de una fórmula de costos. En promedio, se ubicó en torno a 0,7 dólares por litro, con un mínimo de 0,36 dólares en 2020 y una recuperación que lo llevó cerca de 0,64 dólares en los últimos meses. En contraste, el valor agregado se deterioró, tras promediar 214 dólares por tonelada entre 2013 y 2016, cayó, se volvió negativo en octubre de 2020 y volvió a registrar valores negativos en 2025, en un contexto de precios regulados y atrasados frente a la inflación.

Caso de éxito

Brasil cuenta con 365 instalaciones y una capacidad promedio de 45.603 millones de litros anuales, con predominio de caña en el 94% del uso, aunque con un avance del maíz desde 2017. Produce en promedio 25 mil millones de litros por campaña y en los últimos ciclos superó 30 mil millones, con un consumo interno de más de 23 mil millones de litros por año impulsado por el corte del 27% y la expansión de vehículos "flex".

Por su parte, Estados Unidos cuenta con 191 plantas con capacidad anual de 69.935 millones de litros y una producción promedio de 55.130 millones de litros por año, de los cuales 93% se consume internamente. Su política se apoya en el Estándar de Combustible Renovable y en mezclas para vehículos flex, con reglas específicas por jurisdicción. Además, exporta en promedio 384 millones de litros por mes, con destinos como Canadá, Colombia, India, México, Países Bajos y Reino Unido. 

El etanol se consolida como una herramienta de agregado de valor y generación de empleo, aunque su desarrollo está fuertemente ligado a señales económicas claras y a marcos regulatorios estables. En los casos de Estados Unidos y Brasil lograron expandir la actividad con reglas definidas y políticas sostenidas en el tiempo, mientras que en la Argentina el desafío pasa por construir un esquema previsible y consistente que reduzca la incertidumbre y habilite inversiones de largo plazo, en un contexto donde los precios regulados y los cupos continúan siendo factores centrales. 

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