La Plata

Fiesta del Tomate: rechazo al modelo de Milei desde el cinturón hortícola

En la Fiesta del Tomate Platense, el ministro bonaerense Javier Rodríguez cuestionó el rumbo del Gobierno nacional, alertó por el récord de importaciones en 2025 y defendió la producción local como patrimonio cultural y estratégico

9 de Febrero de 2026

La 21ª edición de la Fiesta del Tomate Platense tuvo lugar el pasado sábado 7 de febrero en la Estación Experimental Gorina. Desde el escenario, el ministro de Desarrollo Agrario de la provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez, lanzó un mensaje directo al presidente de la Nación, Javier Milei, al cuestionar con dureza el modelo económico vigente y su impacto sobre la producción de alimentos.

Ante productores, técnicos, instituciones y público en general, Rodríguez remarcó: "Hoy importamos más tomate del que exportamos. Los argentinos ni siquiera producimos todo el tomate que consumimos. Eso expone lo absurdo del modelo actual", haciendo referencia al récord de importaciones de tomate que tuvo la Argentina en 2025. Con esta declaración el dirigente condensó el malestar de amplios sectores del agro regional frente a las políticas nacionales.

El funcionario sostuvo que este esquema no solo debilita a los productores locales, sino que también atenta contra la soberanía alimentaria. En este sentido, Rodriguez señaló: "¿Cuánto más hay que decir para demostrar que este camino no funciona?". Y reclamó un cambio de rumbo que priorice la producción nacional por sobre la apertura indiscriminada de importaciones.

En paralelo a la crítica al Gobierno nacional, Rodríguez reivindicó el valor productivo y simbólico del tomate platense, una variedad histórica reconocida por su sabor, aroma y alto contenido de jugo. Recordó que su recuperación fue posible gracias a la persistencia de los productores y al trabajo del sistema científico, con un rol clave de la Universidad Nacional de La Plata, que permitió rescatar, multiplicar y poner nuevamente en valor las semillas tradicionales.

Uno de los hitos destacados fue el registro del tomate platense como semilla criolla en 2023 ante el INASE. Para el ministro, este paso fue fundamental para evitar la apropiación privada de un patrimonio colectivo. Y subrayó: "Ningún privado puede adueñarse de esta semilla. Es patrimonio de la comunidad y, sobre todo, de los productores".

En ese marco, Rodríguez también expresó su preocupación por los acuerdos comerciales internacionales y por la posible adopción de esquemas más restrictivos en materia de propiedad intelectual, como UPOV 91. Según advirtió, este tipo de compromisos podría poner en riesgo la producción local, la trayectoria cultural del agro argentino y el desarrollo científico nacional, en línea con un modelo que prioriza intereses externos por sobre los locales.

Fuente: Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires.

Fuente: Ministerio de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires.

La Fiesta del Tomate Platense volvió a mostrar la potencia del entramado productivo de cercanía. Con una participación de más de 137 puestos de alimentos, frutas y verduras, artesanías, semillas, viveros e instituciones, muchos de ellos inscriptos en el registro PUPAA, dieron cuenta de una economía regional viva, que apuesta a los circuitos cortos de comercialización y al vínculo directo entre productores y consumidores.

Para finalizar Rodríguez sostuvo: "Defender la producción local es defender la capacidad de decidir nuestro propio modelo de desarrollo", haciendo referencia al sentido político del encuentro al hablar de soberanía, no solo alimentaria sino también científica y tecnológica. Y agregó, que más allá del festejo, funcionó como una señal de fuerte desaprobación hacia el presidente Milei y su política agroalimentaria.

De acuerdo con lo expuesto por el ministro bonaerense, mientras el Gobierno nacional profundiza un modelo de apertura a partir de numerosos acuerdos internacionales, que incrementa las importaciones, desde los territorios productivos crece el reclamo por políticas que protejan a las economías regionales, valoren el trabajo local y preserven los alimentos como parte de la identidad y la soberanía del país. En ese contraste, la producción hortícola aparece no sólo como una actividad económica, sino como una forma de resistencia frente a un esquema que, según advirtió, desprecia el entramado productivo nacional. 

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